María Soa y Sara Faro, Fillas de Cassandra.

María Soa y Sara Faro, Fillas de Cassandra. Rodrigo Mínguez

Música

Fillas de Cassandra: "Es muy fácil apoyar el folclore cuando se ve que funciona, lo suyo sería que este apoyo perdure"

Virtuosas, incisivas y feministas, el dúo gallego regresa con 'Tertulia', un disco donde la tradición y los ritmos urbanos se fusionan para erigir una oda a la conversación entre tanto ruido.

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Entre las Fillas de Cassandra, María Soa (1996) y Sara Faro (2001), se respira tertulia. En sus interrupciones, en esa forma de coincidir que les ayuda a terminar juntas las frases, y en su manera de disentir, que lejos de enrarecer la conversación, la nutre. El dúo vigués, que insufló vida a la escena musical gallega con su primer disco, ACRÓPOLE (2023) y el EP Hibernar (2025), publica ahora su segundo disco,Tertulia (Altafonte), donde fusionan el folclore y los ritmos urbanos para erigir una oda a la charla; la que exige tiempo y disponibilidad, la que solo se da cuando no existe la prisa.

"Ahora la conversación está pensada para el consumo, no hay sitios donde hablar sea el centro. No hay espacios públicos fácilmente habitables, ni la arquitectura acompaña. Cuando te sientas en una plaza piensas todo el rato que estás molestando la vía pública o vienen a echarte porque en ese sitio no te puedes sentar", explica Soa a El Cultural, durante su paso por la capital.

Arrancar el disco con la canción 'saír a fresca', en un momento donde "cada vez más hay más fuerza de lo privado", es otra declaración de intenciones. "Nuestras abuelas, madres y vecinas sacaban sus sillas afuera y ocupaban un espacio público y un tiempo en el que, como mucho, la noche y el frío eran la única limitación. Eran momentos de pausa frente a un mundo frenético", cuenta Faro.

Para las Fillas, la pérdida del tejido comunitario de las ciudades y pueblos hace que hoy volver a abrir las puertas de casa sea un gesto político, muy presente también en el simple hecho de sentarse a hablar. "Ahora mismo todo el mundo está a la defensiva, defendiendo única y exclusivamente su idea o intentando convencerte, más que abriendo los oídos al debate y asumir que no todos pensamos igual. A veces es difícil, pero se puede debatir con desconocidos", apunta Soa.

La tertulia les sirve, además, para denunciar el ritmo vertiginoso de la industria musical, donde cada vez más los proyectos tienen "menos vida útil". "Cuando los procesos creativos son artesanales requieren tiempo de exploración, de error y tiempo improductivo", añade Faro.

María Soa y Sara Faro en su exposición que acompaña el disco en el Espacio Infinito Delicias de Madrid.

María Soa y Sara Faro en su exposición que acompaña el disco en el Espacio Infinito Delicias de Madrid. Rodrigo Mínguez

Este concepto no solo se materializa en lo musical, sino a través de la pieza del círculo de sillas que protagoniza la portada del disco, una pieza del colectivo As dúas e punto, que las Fillas presentaron en el espacio Infinito Delicias de Madrid y en la Fundación Granell de Santiago de Compostela, semanas antes del lanzamiento del disco, producido por Çantamarta.

Dejar entrar las influencias latinas y electrónicas de Beni Casado y Omar Molina es otro reflejo de esa conversación sonora a la que el dúo, con una identidad muy arraigada en el folclore, no teme. Se mueven con naturalidad del bolero a la electrónica, de los sintetizadores al aulós —un instrumento que el músico y artesano Abraham Cupeiro reconstruyó a partir del tono de una de sus canciones—, sin perder su seña de identidad, las armonías vocales.

Ser fiel a su lengua, el gallego, es otra decisión que les ha llevado por medio mundo —en la gira de este nuevo disco ya han anunciado que tocarán en Esuatini, al sur de África—, pero siguen notando la resistencia. "Dentro de romantizar que no tiene techo, hay unos techos", admite Soa. "En los premios se nota mucho. Un trabajo que está compuesto en una de las lenguas cooficiales raramente va a estar nominado a mejor disco estatal, cuando es una lengua estatal también. Es uno de los lugares donde claramente noto una resistencia idiomática, un obstáculo que nos encontramos", apunta Faro.

Si en ACRÓPOLE establecieron un diálogo con la mitología griega, en Tertulia sus vivencias personales se entrelazan con la de artistas como Maruja Mallo, Tamara de Lempicka, Ángeles Santos y Ana Mendieta, presentes tanto en la lírica como en la estética y la narrativa del álbum. La trágica historia de Mendieta, cuyo asesinato a manos de su pareja sigue siendo uno de los grandes fantasmas de la historia del arte, refuerza esa mirada incisiva y feminista de la que las Fillas se enorgullecen, algo ya no tan habitual.

"El movimiento feminista está viviendo una ofensiva súper fuerte. Tiene que haber de nuevo una unión, porque si no entra quien no debe y hay discursos, aparentemente en defensa de la mujer, que están calando, y es como si estuviéramos en la época franquista otra vez", asegura Soa.

"Es el gran movimiento revolucionario del siglo XX y saben que ese es el lugar al que atacar. Somos más de la mitad de la población concienciadas y les viene fatal. Nos da mucha tristeza y mucha impotencia, y nos gustaría que este disco sirviese a las mujeres jóvenes para reflexionar sobre cómo nos definimos", recalca Faro. "Y para que no rehuyesen del feminismo, porque es una palabra que da pena que esté manida", lamenta su compañera.

Las Fillas de Cassandra nacieron en 2023, al calor de una escena musical en gallego en plena efervescencia, impulsada por grupos como Baiuca o Tanxugueiras, el trío que saltó a la fama tras su paso por el Benidorm Fest de 2022, y con el que Fillas comparten, a menudo, comparaciones. Incluso en ocasiones, cuentan, han llegado a confundirlas.

María Soa, de Fillas de Cassandra, durante su actuación en el espacio Infinito Delicias, Madrid.

María Soa, de Fillas de Cassandra, durante su actuación en el espacio Infinito Delicias, Madrid. Rodrigo Mínguez

"Para nosotras, Tanxugueiras son unas referentes y, si a alguien le gusta su música y le parece que la nuestra es la misma, ya tiene dos grupos que le pueden gustar, pero también esta comparación se da por ser mujeres. A todas nos comparan, incluso no teniendo nada que ver", explica Soa. "Pues imaginate a nosotras que además tenemos un elemento común que es la pandereta", interviene Faro y añade: "Es como si no hubiese espacio para las dos. Hay mil bandas de hombres con guitarras y se saben el nombre de cada uno de ellos, pero dos grupos de mujeres se suben al escenario con una pandereta y son lo mismo, resultan indistinguibles. Igual tienen que repensar qué lugar le dan a las mujeres en su imaginario y cuál a los hombres".

Fillas de Cassandra forman parte a su vez de una hornada de grupos gallegoparlantes que, sin rehuir de lo tradicional, abraza lo urbano incluso lo pop.

"A nivel estilístico, nuestro proyecto nació en un momento en que la recuperación del folclore estaba en alza y, en nuestro primer disco, había determinadas maneras de estructurar las canciones que remitían a lo tradicional, pero que estaban bastante lejos de otros proyectos que sí que beben más de la raíz, como puede ser Baiuca, Monda o Tanxugueiras, que hacen claramente una reivindicación de la música tradicional. Este nuevo disco es continuista de esas otras inquietudes más urbanas", explica Faro.

El dúo cree que parte de la “modernización” del folclore tradicional también implica una forma de reimaginar ese imaginario rural con el que se asocia Galicia. "Hay una reapropiación del discurso de lo que es lo rural, frente al estereotipo súper reduccionista y que bebe de muchísimos años de estigmatización de las nacionalidades históricas, consecuencia, si eso, de 40 años latigando a un idioma y a un pueblo. Hay una vuelta a lo rural desde la reivindicación de que son lugares de cultura y de unión".

En Galicia, el crecimiento de grupos que, con el tiempo, van adquiriendo más nivel y reconocimiento ha favorecido también la aparición de más residencias y espacios de impulso para la creación en gallego, aunque siguen siendo en su mayoría, aseguran, iniciativas privadas que dependen de subvenciones para sostenerse.

Sara Faro portando al cuello un peitoque, instrumento gallego  de percusión artesanal, durante su actuación en el espacio Infinito Delicias, Madrid.

Sara Faro portando al cuello un peitoque, instrumento gallego de percusión artesanal, durante su actuación en el espacio Infinito Delicias, Madrid. Rodrigo Mínguez

"La Xunta subvenciona algunos festivales donde, si tienes suerte, hay un grupo que cante en gallego. Es importante que no sean solamente artistas gallegos, sino que su idioma fundamental de creación sea el gallego. Ahí es donde creemos que se tiene que poner el foco", matiza Faro.

Que el folclore sea hoy una fórmula de éxito, fruto de la ansia de autenticidad de los artistas y explotada por la industria, hace preguntarse hacia dónde va a ir ahora. "Siento que si lo moderno te lleva a lo folclore, bienvenido sea: que se ponga de 'moda' y que se anime a encontrar tu raíz", explica Soa, aunque subraya: "Es muy fácil apoyar algo cuando ves que está funcionando; lo idóneo sería que esto perdure en el tiempo, que salga de manera genuina fomentar la importancia de las raíces y la conexión entre nosotros. Hace un par de años veías en Galicia todos los festivales llenísimos de grupos en gallego. Ahora esa ‘moda’ está en reposo, porque todos estamos haciendo segundos discos". El esfuerzo por mantener esto, coinciden las Fillas de Cassandra, viene ahora.