Imagen de la arquitecta Neri Oxman durante una charla TED.

Imagen de la arquitecta Neri Oxman durante una charla TED. YouTube

Ciencia

Los arquitectos coinciden: "En el futuro no construiremos nuestros edificios, sino que los cultivaremos"

Los expertos de este campo ya apuestan por dejar atrás los modelos industriales para avanzar hacia una producción basada en materiales biológicos.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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La arquitectura del futuro podría abandonar el hormigón y el acero para utilizar materiales inspirados en la biología, según la arquitecta Neri Oxman.

Oxman propone la "ecología de materiales", donde los edificios serían cultivados más que construidos, usando materiales que imiten estructuras naturales como árboles o huesos.

Proyectos como el Silk Pavilion y Aguahoja exploran estructuras creadas con organismos vivos y biopolímeros, anticipando construcciones que se degradan y se integran en el entorno.

El objetivo es fusionar naturaleza y tecnología, logrando edificios que crecen, se autorreparan y se adaptan al ecosistema, borrando la frontera entre lo natural y lo artificial.

La arquitectura podría abandonar definitivamente el hormigón, el acero y los procesos industriales convencionales para adoptar estrategias inspiradas en la naturaleza. Al menos esta es la visión de la prestigiosa arquitecta Neri Oxman.

A su juicio, "en el futuro no construiremos nuestros edificios, sino que los cultivaremos", aprovechando materiales capaces de comportarse como árboles o huesos. Su apuesta, bautizada como ecología de materiales, reinterpreta la arquitectura desde la lógica de la biología.

Oxman dirige el grupo Mediated Matter del MIT Media Lab, donde explora cómo unir principios de la naturaleza y de la ingeniería para generar materiales que cambien la forma de diseñar y construir.

Su trabajo parte de una idea simple pero disruptiva: la materia no es un soporte pasivo de la forma, sino su auténtica progenitora. En sus experimentos, el proceso arranca en escalas microscópicas, analizando estructuras de referencia, como las microestructuras de las alas de una mariposa.

Estas se traducen a entornos de impresión 3D, produciendo compuestos que se comportan como las alas pero en formas completamente nuevas, escalables hasta dimensiones arquitectónicas.

Romper con lo tradicional

Esa traducción desde la biología hacia la fabricación digital apunta a una revolución silenciosa en el paisaje construido.

Oxman sostiene que lo que la naturaleza logra en huesos o árboles puede replicarse en productos y edificios, siempre que se diseñe pensando en cambios de escala y densidad dentro de un mismo material.

Su campo rompe con la tradición industrial que fragmentó el diseño en piezas homogéneas con funciones rígidamente asignadas. Frente a ensamblajes de partes estándar, plantea sistemas continuos de densidad variable, capaces de multitarea: sostener, flexibilizar y proteger en una sola estructura.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York ha reunido parte de estos trabajos en la exposición 'Neri Oxman: Material Ecology', donde los objetos aparecen diseñados como si hubieran crecido, sin necesidad de ensamblaje.

Son prototipos que sugieren bibliotecas futuras de materiales y procesos accesibles a arquitectos y diseñadores. Entre esas piezas destaca el Silk Pavilion, una estructura realizada con la colaboración de 17.000 gusanos de seda y sistemas robóticos, que explora arquitecturas tejidas por organismos vivos.

Otro proyecto, Aguahoja, imprime estructuras con biopolímeros en plataformas acuosas, anticipando construcciones que se degradan y reintegran en su entorno.

Para Oxman, el objetivo final es borrar la frontera entre lo natural y lo artificial, hasta el punto de que resulte irrelevante preguntar si una pieza fue fabricada o crecida. Imagina un escenario de singularidad material donde arquitectura, biología y diseño convergen en sistemas híbridos, sensibles al ecosistema.

En ese horizonte, la frase que mejor resume su ambición funciona casi como manifiesto: “los materiales serán el nuevo software; los edificios crecerán como árboles y se autorrepararán como huesos”.

Si acierta, la construcción dejará de ser una industria de ensamblaje para convertirse en un cultivo de estructuras vivas, diseñadas para convivir con la naturaleza.