Las olas de calor no van a parar y cada vez habrá más.

Las olas de calor no van a parar y cada vez habrá más. EFE

Ciencia

Rubén del Campo, meteorólogo en España: "Llevamos años con temperaturas extremas y la previsión es que vaya a más"

Las temperaturas no paran de crecer y en España ya hemos encadenado una década de veranos con calor extremo en todo el país.

Más información: José Antonio, albañil en España: "Hemos parado la obra porque ya pasamos de los 36 ºC y así no se puede trabajar".

Publicada
Las claves

Las claves

España encadena veranos cada vez más calurosos y largos, con olas de calor más frecuentes debido al cambio climático.

La temperatura media de los episodios extremos aumenta 0,3 grados por década, intensificando el estrés térmico en la población.

Las altas temperaturas, antes exclusivas del sur, ya afectan de forma regular al norte peninsular, como Galicia y la cornisa cantábrica.

La comunidad científica advierte que las olas de calor son ya una realidad estructural y urge adoptar medidas de adaptación y transición ecológica.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha informado sobre la incesante aceleración del cambio climático en el país, consolidando veranos cada vez más hostiles y prolongados, con olas de calor en aumento con el paso de los años.

Según Rubén del Campo, no se espera que estas temperaturas extremas vayan a bajar en ningún escenario próximo. De hecho, todo apunta a que la situación irá in crescendo con el paso de los años, y es que llevamos, en España, encadenando veranos cada vez más calurosos desde hace más de una década.

Esto confirma una tendencia sin precedentes en la que las masas de aire sahariano y el bloqueo atmosférico se han convertido en la norma y no en la excepción climática del territorio nacional.

Los expertos revelan que el verano le está ganando terreno de forma muy marcada a la primavera y al otoño, alargando así el periodo de altas temperaturas casi un mes más en comparación con las últimas décadas del siglo XX.

Esta extensión de la época estival no solo implica más jornadas de sol, sino un incremento sostenido de la intensidad del calor. Los profesionales de la AEMET estiman que la temperatura media de estos episodios extremos está aumentando a un ritmo constante de 0,3 grados centígrados por cada década, agravando el estrés térmico en la población.

Temperaturas cada vez más elevadas

Una de las conclusiones más preocupantes del análisis meteorológico es la pérdida definitiva de la histórica "excepción climática" del norte peninsular. Las temperaturas que superan los 40 grados centígrados, antes restringidas casi exclusivamente a los valles del Guadalquivir, se registran ahora con regularidad en comunidades como Galicia y la cornisa cantábrica.

Este desplazamiento de los umbrales de riesgo hacia el norte ha obligado a las autoridades autonómicas a replantear por completo sus protocolos de salud pública y de prevención de incendios forestales, puesto que la situación está evolucionando sin parar.

Ante este escenario, la comunidad científica insiste en que las olas de calor ya no deben ser tratadas como meras anomalías climatológicas puntuales, sino como una realidad estructural. Los modelos de previsión indican que los veranos que están por llegar continuarán adelantándose en el calendario y batiendo récords de noches tropicales.

La AEMET subraya la urgencia de adoptar medidas ambiciosas de adaptación urbana y transición ecológica, advirtiendo que la ventana de tiempo para mitigar los efectos más severos del calentamiento global en la región mediterránea se está cerrando rápidamente.