Zahara de la Sierra.
El refugio medieval donde desconecta Rocío Carrasco: murallas nazaríes del siglo XII, embalse y rutas de aves de sierra
Rocío Carrasco lleva el foco a Zahara de la Sierra: una villa blanca con castillo del siglo XIII, embalse y paisaje protegido.
Más información: Marruecos apuesta por las desaladoras: invierte más de 12.000 millones de euros para sacar agua potable del mar
Zahara de la Sierra tiene una de esas estampas que parecen hechas para el verano: casas blancas sobre la ladera, un castillo dominando el caserío, el embalse a los pies y la Sierra de Grazalema cerrando el horizonte.
El municipio gaditano vuelve estos días al foco por una visita con nombre propio. Rocío Carrasco se desplaza hasta Zahara para recoger el I Premio Amapola, concedido a título póstumo a Rocío Jurado por su apoyo al colectivo LGTBIQ+.
El reconocimiento forma parte de Zahara Pride, una cita que convierte al pueblo en un escenario de memoria, diversidad y reivindicación rural. El homenaje añade actualidad a un destino que ya tenía fuerza propia por historia, paisaje y patrimonio.
La percha funciona porque Zahara no es solo un decorado bonito. Turismo de Cádiz sitúa el origen de la villa actual en época musulmana y destaca su entramado urbano andalusí, su castillo del siglo XIII y sus restos medievales.
Ese matiz ayuda a afinar el titular. Más que hablar de una muralla nazarí del siglo XII, conviene presentar Zahara como una villa de origen andalusí, con fortaleza medieval del siglo XIII y restos defensivos sobre la peña.
La subida hasta la Torre del Homenaje explica por qué este enclave fue tan importante. Desde arriba, el pueblo cae en blanco por la ladera, mientras el embalse de Zahara-El Gastor aparece como una lámina azul entre montañas.
No era una fortaleza decorativa, sino un punto de vigilancia sobre caminos, valles y territorios de frontera. La roca, la pendiente y la altura convertían el castillo en una posición natural para controlar el entorno serrano.
El agua añade la segunda capa de la escapada. El embalse no solo completa la postal, también abre la puerta a miradores, actividades de verano y al área recreativa de Arroyomolinos, conocida como la playita de Zahara.
Ese contraste es lo que hace especial al municipio. Por la mañana se puede caminar entre calles empinadas y restos medievales; por la tarde, acercarse al agua, buscar sombra o recorrer senderos en plena Sierra de Grazalema.
La percha natural también tiene peso científico y faunístico. Zahara se encuentra en el entorno del Parque Natural Sierra de Grazalema, un territorio de relieves calizos, tajos, bosques mediterráneos, pinsapares y gargantas de gran valor ecológico.
La ruta ornitológica de la Sierra de Cádiz arranca en Zahara y avanza hacia la Garganta Verde, excavada por el arroyo Bocaleones. Es un paisaje duro, de matorral, roquedos y sierras escarpadas, muy atractivo para aves rapaces.
Entre las especies más reconocibles destaca el buitre leonado, una imagen muy asociada a los cortados de Grazalema. El recorrido también atraviesa hábitats de ribera, embalses, encinares, alcornocales, acebuchales, pastizales y zonas de roca.
La visita de Rocío Carrasco aporta una actualidad clara, pero el interés del lugar va mucho más allá del famoso. Zahara combina memoria cultural, Orgullo rural, arquitectura andalusí, paisaje serrano, agua interior y rutas de aves.
Por eso funciona como refugio medieval para una escapada de verano. Tiene castillo del siglo XIII, calles blancas, embalse, miradores y una sierra protegida que permite cambiar el ritmo entre patrimonio, baño, naturaleza y observación de fauna.