Brad Pitt y Uber, en 'En el corazón de la Bestia'
'En el corazón de la bestia': Brad Pitt en una aventura perruna de gélida belleza y guion con hipotermia
Una historia de supervivencia pura y dura, sin apenas diálogos, de una cierta aspereza.
Los pormenores de la peripecia de los personajes son los habituales en este tipo de producciones.
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Con la trayectoria del cineasta estadounidense David Ayer (Champaign, 1968) en mente, es difícil no abordar su nueva película con más reservas que entusiasmo. Es cierto que en la primera etapa de su filmografía encontramos algún brote verde, como la contención temporal y la doblez moral del guion de Training Day (Antoine Fuqua, 2001) y la áspera dirección de su película bélica Corazones de acero (2014). Sin embargo, los desastrosos resultados artísticos de dos superproducciones como Escuadrón suicida (2016) y Bright (2017) parecía que le iban a condenar al ostracismo en Hollywood.
Por suerte para Ayer, dos formulaicos pero solventes actioners a mayor gloria del reparte mamporros Jason Statham, Beekeeper: El protector (2024) y A Working Man (2025), parece que le han devuelto la confianza de los estudios, hasta el punto de que Paramount lo ha puesto al frente de una de sus grandes apuestas para 2026, En el corazón de la bestia, un filme protagonizado por Brad Pitt que llega a las salas este viernes.
La película arranca con los impresionantes planos de una avioneta sobrevolando las cadenas montañosas de Alaska. En el interior van el ex oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont (Brad Pitt) y el que fuera su perro de combate, Odín. Ambos, traumados por sus experiencias en el campo de batalla –como nos subrayan unos machacones e innecesarios flashbacks–, buscan recomponerse en la paz, la tranquilidad y la soledad de los parajes naturales de la salvaje región. Sin embargo, la necesidad de trasladar el campamento por una tormenta llevará a que la pareja sufra un terrible accidente aéreo. Sin posibilidad de pedir ayuda, ambos iniciarán un duro regreso a la civilización.
Estamos pues ante una historia de supervivencia pura y dura, sin apenas diálogos, de una cierta aspereza, en la que los pormenores de la peripecia son los habituales en este tipo de producciones, desde el acoso de diversos depredadores a lo precario del camino, sin que falte la necesidad de cruzar de una orilla a otra de un río por el inestable paso que proporciona un árbol caído.
Ante tal pereza de los guionistas, Ayer, que con inteligencia opta por una puesta en escena de cierto clasicismo, lo apuesta todo, en primer término, a explotar la sobrecogedora belleza de Alaska, fotografiada con gusto por Mauro Fiore y potenciada por la espléndida banda sonora de Jared Michael Fry. En este sentido, sin embargo, es difícil entender que en una película que se vende como “naturaleza pura” se opte por recrear a algunos animales con tecnología digital.
En segundo lugar, el director busca potenciar la intimidad y la lealtad entre Belmont y Odín. Pitt carga con el peso de la película y derrocha una vez más carisma, demostrando de nuevo su filiación con Robert Redford, ya que algunos elementos de la película podrían espejarse en Las aventuras de Jeremiah Johnson (Sydney Pollack, 1972), pero es Uber, el perro que interpreta a Odín, quien al final se roba el show.
En definitiva, En el corazón de la bestia es una película sencilla, pero que logra su objetivo principal: tocar la fibra del espectador. Y, aunque apenas aporte nada a la historia, cuenta con un pequeño papel de JK Simmons, un actor al que siempre apetece ver.
En el corazón de la bestia
Dirección: David Ayer.
Guion: Cameron Alexander.
Intérpretes: Brad Pitt, JK Simmons, Anna Lambe.
Año: 2026.
Estreno: 25 de septiembre