La cineasta Lucía Aleñar Iglesias.

La cineasta Lucía Aleñar Iglesias. Agnès Piqué Corbera

Cine

Lucía Aleñar Iglesias ilumina las sombras del luto en 'Forastera': "El duelo te transforma a cualquier edad"

La cineasta equilibra realismo rural y cine de fantasmas en un íntimo retrato de la pérdida que le valió el reconocimiento internacional en el Festival de Toronto y en la Seminci.

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El filósofo francés Jacques Derrida entendía lo espectral como aquello que está y no está simultáneamente, que aparece sin estar plenamente presente. El cine recoge esta idea: las imágenes son la huella de algo que estuvo una vez ante la cámara. Pero ¿no es también eso el duelo? Con Forastera, su ópera prima, que llega esta semana a las salas, Lucía Aleñar Iglesias (Madrid, 1993) explora las formas del luto a través de Catalina (Zoe Stein), una adolescente que presencia la muerte de su abuela.

Pregunta. El título parece tener muchas acepciones. ¿A qué se refiere?

Respuesta. Los mallorquines usan forastero para referirse a los españoles de la península que van a la isla. Era un punto de partida interesante para Cata, una adolescente que pasa los veranos en casa de sus abuelos. Además, el duelo hace que no sepa dónde encaja en su familia tras la pérdida de su abuela, lo que provoca una ruptura invisible. Durante el luto, usa su ropa e intenta hacerse pasar por ella. Este juego de máscaras la saca de sí misma, pero de algún modo también le permite encontrarse.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar. Atalante.

P. La película se aproxima al duelo de formas muy diversas y cuestiona las relaciones familiares en estos procesos. ¿Qué buscaba al perfilar cada personaje?

R. Quería reflejar que el duelo es universal pero muy personal. No hay mapas ni instrucciones, lo que suele convertirlo en un tema tabú. Me interesaba esa “desintonización” familiar, donde cada integrante vive la misma pérdida de manera diferente, pero pueden armonizar. El abuelo y Cata encuentran un espacio de ternura común, mientras la madre requiere otra atención. Al pasar el duelo juntos, acaban desarrollando empatía mutua.

P. Es una película de fantasmas muy particular. ¿Por qué incorporar el género fantástico?

R. Siempre quisimos jugar con estas presencias, integrándolas de forma casual en la vida de los personajes. Están ahí para quienes necesitan verlas, y quienes no, simplemente no interactúan con ellas. La inspiración viene de las formas tan humanas y extrañas de aferrarnos a nuestros seres queridos tras su partida, proyectándolos en espacios, en otras personas o buscándolos en nosotros mismos. Quise mostrarlo a través de la curiosidad de Cata por su abuela, planteando que el duelo no solo empequeñece el mundo, sino que abre la posibilidad de seguir conectados a quienes se han ido.

P. La película traslada sensorialmente esa pena a algo trascendente. ¿Cómo trabajó el apartado técnico?

R. Fue un proceso colaborativo. Buscábamos aprovechar las herramientas del cine para que Cata expresara su duelo sin verbalizarlo. La iluminación de la casa, por ejemplo, es alegre al inicio, se apaga tras la muerte de la abuela para transmitir el vacío y después vuelve a entrar con otra mirada. Diseñamos la casa como la de unos abuelos, con un decorado atrapado en el tiempo que reflejara el estancamiento de Cata y su abuelo mediante planos generales y estáticos. Los silencios y la dilatación del tiempo nacieron intuitivamente con los actores. Me interesaba construir secuencias contemplativas para que el espectador se detuviese con los personajes y explorase el encuadre como pequeñas postales.

P. Cata usa esta desgracia para formar su identidad y hace suyos gestos de su abuela. ¿Quería hacer un comentario sobre lo que deberíamos aprender de nuestros mayores?

R. El duelo te transforma sin importar la edad. Con Cata, me interesaba explorar la identidad adolescente, una etapa en la que se prueban personalidades y se buscan referentes. Ella no tenía una relación tan estrecha con su abuela como su hermana, pero al morir le surge curiosidad por descubrir quién era a través de su ropa y objetos. Al final, este juego no busca desvelar un secreto de la abuela, sino que actúa como catalizador y resalta la personalidad de Cata y su forma de relacionarse.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar. Atalante.

P. ¿Y cuánto hay de Lucía Aleñar en Catalina?

R. Creo que hay un poco de mí en todos los personajes. Me identifico con Cata en su faceta de observadora camaleónica y su curiosidad. También me veo en la madre, que intenta conectar con los demás manteniendo los pies en la tierra.

Del cortometraje a Cannes

P. Zoe Stein ya estaba en el cortometraje del que parte la película, pero aquí se incorpora Lluís Homar como el abuelo. ¿Cómo fue trabajar con ellos?

R. Es curioso porque Zoe y Lluís se conocieron en un taller de interpretación después de que ella rodara el corto conmigo, mucho antes de saber que haríamos un largometraje. Admiro muchísimo a Lluís como actor y director, y fue una suerte que quisiera sumarse al proyecto. Se involucró profundamente para construir una fuerte complicidad familiar, especialmente entre Cata y Tomeu. Aprendí mucho de ambos; Lluís tiene la capacidad de transmitir al equipo la importancia de buscar la excelencia sin dejar de disfrutar del trabajo.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar.

Fotograma de 'Forastera' de Lucía Aleñar. Atalante.

P. Hay una ola reciente de directoras que se apoyan en los recuerdos, lo rural y lo femenino. ¿Has tenido algún referente concreto?

R. Hay muchísimas directoras haciendo un trabajo muy bello. Me inspiró profundamente la directora francesa Céline Sciamma con Petit Maman (2021), que aborda con gran belleza el duelo y las presencias. También tengo como referente el cine de Carla Simón por su forma de retratar el tiempo y la memoria.

P. Siendo su debut en el largometraje, Forastera ha tenido un gran recorrido en festivales. ¿Cómo recibió esta acogida?

R. Ha sido un año increíble. Al ser mi primera película, todo este recorrido es nuevo para mí y supone un aprendizaje constante. Estoy muy contenta y con muchas ganas de que se estrene en salas para compartirla con el público.

P. ¿Hay algún tipo de historia que quiera probar a continuación?

R. Ya estoy escribiendo dos largometrajes nuevos que suponen un cambio drástico respecto a Forastera. Uno transcurre en el mundo del fútbol y el otro gira en torno a accidentes de coche.