Una imagen de Alfredo Landa en 'Los santos inocentes'

Una imagen de Alfredo Landa en 'Los santos inocentes'

Cine

'Landa', de la caricatura a la gloria: el documental que retrata a un mito de nuestro cine

Gracia Querejeta y Miguel Olid estrenan una película sobre un personaje lleno de claroscuros en el que se reconoce el español medio, arquetipo que nadie mejor que él supo llevar a gala.

Más información: La caza humana como deporte en los libros y el cine: cuando todo está permitido, incluso el asesinato

Publicada

Ahora que arrecia el conflicto entre lo woke y la incorrección política, es habitual asistir a debates donde se justifica o se condena el tono grotesco de la comedia española en el último tercio del siglo XX.

Si se trata de salvar su honra, a menudo se alude a que “eran otros tiempos” y/o que, en realidad, se trataba de una sátira que nos reflejaba como sociedad (este argumento se emplea incluso hoy, a propósito de Torrente, para esclarecer que se trata de una crítica a lo reaccionario). Si se trata de impugnarlo, basta con referir la propia naturaleza de películas como No desearás al vecino del quinto, Cateto a babor, Vente a Alemania, Pepe o Jenaro, el de los 14, colmadas de clichés y gags machistas.

El landismo es la máxima expresión de lo zafio en el cine patrio, películas que a duras penas resisten el paso de los años, acaso sostenidas por la brillantez interpretativa de su actor fetiche, Alfredo Landa. Gracia Querejeta y Miguel Olid, directores del primer documental dedicado a su figura, abordan la cuestión a las primeras de cambio, sin tiempo para contextualizar al protagonista.

“Había que pagar el recibo de la luz”, tercia su amigo José Sacristán, que se benefició de los altos honorarios que reportaban aquellos trabajos. En la misma línea se expresa Enrique Cerezo, productor de muchas de ellas, que reivindica su enorme popularidad y, por tanto, su sostenibilidad económica.

Landa pudo escapar del estereotipo gracias a Juan Antonio Bardem, que le dio el papel protagonista de El puente (1977). Algo llamativo, sin duda, pues el director de Calle Mayor representaba lo opuesto a la corriente cinematográfica desarrollista.

El talento cómico de Landa, descubierto en los años 60 por Pedro Masó y José María Forqué en Atraco a las 3, elevó su dimensión en los 80 gracias a Garci –sorprende su ausencia entre los testimonios del documental–, con el que trabajó en El crack, entre otros títulos; Berlanga (La vaquilla), con quien mantuvo una relación tensa, pero respetuosa –“El único que ha tocado la Guerra Civil con categoría”, dijo Landa–; Borau (Tata mía), que en su ingreso en la RAE reivindicó la inclusión del término “landismo”; o Cuerda, que dirigió las películas que le dieron los dos Goyas a mejor actor: El bosque animado y La marrana.

Aunque su papel cumbre fue el de Paco ‘El Bajo’ en Los santos inocentes, de Camus, por la que logró el premio a la mejor interpretación en Cannes junto a Paco Rabal. El recuerdo de aquel episodio por parte del actor es lo más conmovedor de Landa, película que no obvia las veleidades de su carácter –trabajador y entrañable, pero con malas pulgas– ni la errática imagen pública que proyectó al final de su vida: el deslavazado discurso al recibir el Goya de Honor en 2008 –sufrió un ictus en directo– y la publicación de sus memorias (Alfredo El Grande, de Marcos Ordóñez, recién reeditadas por Sílex), en las que arremetía duramente contra muchos compañeros de profesión.

Una imagen de Alfredo Landa en el documental 'Landa'

Una imagen de Alfredo Landa en el documental 'Landa'

Un personaje lleno de claroscuros en el que se reconoce el español medio, arquetipo que nadie mejor que él supo llevar a gala.

Landa

Dirección y guion: Gracia Querejeta y Miguel Olid.

Intervenciones: José Sacristán, Antonio Resines, Miguel Rellán, Enrique Cerezo, Luis Alegre, Rosa Belmonte, Oti Rodríguez Marchante, Marta Medina.

Año: 2026.

Estreno: 17 de abril.