Alauda Ruiz de Azúa, Miriam Garlo y Laia Casanovas y Yasmina Praderas, sonidistas de 'Sirat'. Diseño: Rubén Vique.

Alauda Ruiz de Azúa, Miriam Garlo y Laia Casanovas y Yasmina Praderas, sonidistas de 'Sirat'. Diseño: Rubén Vique.

Cine

Las mujeres que sostienen el cine español: "Nos hemos abierto camino como lobas solitarias"

La última edición de los Goya marcó un hito en la representación femenina. CIMA y profesionales de los departamentos técnicos analizan qué ha cambiado y qué sigue fallando.

Más información: Dos hermanas se alzan con dos premios Goya en la misma edición por primera vez desde hace 25 años

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La pasada gala de los Goya sentó un precedente histórico en la representación femenina en el cine español. "El talento no entiende de género, pero las oportunidades históricamente sí lo han hecho", aseguró Alauda Ruiz de Azúa al recoger la estatuilla a mejor dirección por Los domingos. En 40 años de Premios Goya, recordó la cineasta, en esta categoría solo han ganado tres mujeres: Isabel Coixet, Icíar Bollaín y Pilar Miró.

Una minúscula lista a la que ahora se une Ruiz de Azúa, que también fue galardonada con el premio a mejor guion original, y cuyo equipo ganó el de mejor película. Al recoger este último galardón, la productora Marisa F. Armenteros señaló que hasta ahora solo cinco títulos dirigidos por mujeres habían ganado el Goya a mejor película.

Hitos a los que se añade el Goya a mejor actriz revelación para Miram Garlo, la primera intérprete sorda que recibe este galardón, por su interpretación en Sorda, dirigida por Eva Libertad, ganadora de la dirección novel y hermana de Garlo. Fue la primera vez en veinticinco años que dos hermanas se alzan con un Goya en la misma noche.

En los departamentos técnicos también se superaron varias barreras durante la gala. Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas, nominadas también al Oscar, se alzaron con el Goya a mejor sonido por Sirat. Nunca antes este galardón había sido para un equipo formado íntegramente por mujeres. El equipo femenino de la película de Oliver Laxe destacó además en dirección de arte, categoría en la que Laia Ateca se hizo con el Goya, solo la segunda vez en cuatro décadas de premios que una mujer gana en este apartado.

Esta edición de los Goya dejó la sensación de que algo está cambiando en la industria audiovisual, pero los datos recogidos por CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), que celebra su 20 aniversario, siguen mostrando brechas significativas. El último informe de 2024 reflejaba que, mientras que la representatividad de la mujer en el cine español ha aumentado del 26% en 2015 al 38%, este crecimiento no se distribuye de forma equitativa entre los distintos departamentos.

Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en áreas técnicas como producción (24%), dirección de fotografía (21%), sonido (26%) y composición musical (apenas un 11%). "Cuando hablo con mis amigas directoras de fotografía comentamos que nos hemos abierto camino como unas lobas solitarias. Nos ha tocado a todas pelear mucho y reafirmarnos en nuestras capacidades", cuenta Almudena Sánchez, directora de fotografía durante 20 años a El Cultural. "En los 40 años de los premios Goya solo una mujer ha ganado el galardón a la mejor fotografía, y solo han sido nominadas otras tres compañeras (dos de ellas dos veces). Las cifras no engañan", asegura.

En el sector audiovisual español las mujeres representan alrededor del 38% del total de profesionales, y "en departamentos como iluminación el porcentaje es mucho más bajo: en algunos estudios europeos apenas ronda el 8%", apunta a esta revista Andrea Sánchez, que lleva cinco años trabajando como gaffer, la jefa del equipo de iluminación.

Andrea, que se encuentra en pleno rodaje de Una familia, el debut en la dirección de Ricardo Gómez, siente que el trabajo de su labor está valorada por el resto del equipo —"La luz influye muchísimo en cómo se ve y se siente una película"—, pero percibe que es un departamento especialmente masculinizado, donde las mujeres siguen siendo minoría. "A veces notas cierta sorpresa cuando llegas al set o las localizaciones técnicas y eres tú la gaffer, como si no fuera lo que la gente espera ver. Y si le sumas que soy joven, todavía más".

La directora de fotografía Almudena Sánchez. Foto: ECAM.

La directora de fotografía Almudena Sánchez. Foto: ECAM.

Los prejuicios, la condescendencia y el paternalismo son algunos de los grandes obstáculos con los que deben lidiar estas profesionales en su día a día. "Es terrible que todavía hoy me pregunten si puedo con el peso de la cámara, pero cuando cargaba con mi hija pequeña en brazos, nadie me preguntó si podía con ella. Los prejuicios sobre lo que una mujer es capaz o no de hacer están ahí. Sentirnos cuestionadas es el pan nuestro de cada día", cuenta Almudena, que ha trabajado recientemente como directora de fotografía en la serie Machos Alfa y en el documental No estás sola: la lucha contra La Manada (2024).

Ane López de Zubiria, que lleva siete años trabajando en departamentos de arte de rodajes como atrezzista y asistente de propmaster, explica a El Cultural cómo en los talleres de arte predominan los hombres —sobre todo en herrería y carpintería— y las mujeres se concentran en el de pintura. "Hay muchísimos tíos que te van a decir cómo tienes que usar una lija, te ven con un taladro y se descojonan de ti, vas a poner un tornillo y están cinco mirándote. Subliminalmente he decidido no pasar por ciertos aros y me he alejado por completo del proceso más manual".

Otros departamentos, como el de montaje, comenzaron "con una fuerza femenina muy importante que se ha ido desdibujando", cuenta la montadora Victoria Lammers a esta revista. "Hoy no siento que sea de los departamentos más polarizados, pero sí veo claramente que la representación femenina en proyectos de envergadura debería ser mucho mayor de lo que es y creo que es un hecho sintomático".

La precariedad y las duras condiciones del sector audiovisual también se ceban con las mujeres. "Es super incierto y siendo mujer todavía lo es más. Para quedarme embarazada tengo que estar dada de alta en un proyecto, porque si no, no tengo la baja", cuenta Ane, que participó en el departamento de arte de La sociedad de la nieve (2023). "Pero no solo afecta a la maternidad, sino a los cuidados o incluso la higiene personal. No tienes ni tiempo ni para ir al baño. Te baja la regla y te toca cambiarte el tampón en una montaña. Y a nadie le importa. Estás 12 horas al pie del cañón, porque es todo muy militar, somos mercenarios".

Otra de las trabajadoras consultadas para este reportaje aseguró que dejó el "mundillo" porque "veía imposible ser madre en un par de años en esta industria". Jornadas maratonianas, habituales en los rodajes de largometrajes, que chocan de frente con cualquier intento de conciliación. "Durante meses desapareces del mundo y compaginar eso con una familia es un reto, especialmente si tienes niños pequeños. A mí aún me siguen preguntando cómo voy a conciliar cuando me llaman para ofrecerme algún proyecto", apunta Victoria, que habla de la suerte de contar con una pareja corresponsable. De lo contrario, trabajar con estos niveles de exigencia sería "sencillamente imposible". "Si puedo criar a mi hija y seguir rodando es por la ayuda de mi pareja, que siempre está ahí para quedarse cuando me voy a rodar", coincide Almudena.

Falta de referentes

Aunque para Andrea, el principal freno a la entrada de más mujeres en estos departamentos es más bien la falta de referentes. "Cuando estás estudiando la mayoría de profesores de iluminación son hombres; cuando en la universidad te llevan a visitar una casa de alquiler, la mayoría hombres; y cuando llegas a tu primera publi y te acercas al camión, hombres. Cuando empiezas a trabajar y coges confianza, la mayoría de compañeros te tratan con respeto, pero para una chica joven que está empezando esos primeros entornos tan masculinos pueden imponer bastante o incluso echar un poco para atrás".

"Nunca tuve una profesora directora de fotografía en la escuela de cine", recuerda Almudena, quien ahora ejerce como tal en la ECAM (Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid). "Cuando empecé a trabajar hace 25 años Madrid era una plaza muy dura en la que torear. La falta de referentes es negativa tanto para una misma como para el resto de equipos".

Aun así, percibe que la tendencia está cambiando. "Afortunadamente veo que las nuevas generaciones tienen los referentes que no hemos tenido nosotras, las alumnas se lanzan a estudiar dirección de fotografía, sonido y dirección, especialidades donde la presencia es menor, y coincido con muchas de ellas en los rodajes".

"Las nuevas generaciones tienen los referentes que no hemos tenido nosotras", Almudena Sánchez, directora de fotografía

Los premios institucionales son una de las grandes formas de dar visibilidad al trabajo y crear escuela. La trayectoria estelar de Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas, sonidistas de Sirat, apunta Andrea, "hace visible algo que ya estaba pasando: hay muchas profesionales muy buenas en los departamentos técnicos".

Aunque Victoria Lammers, galardonada con el Goya y el Premio Platino a mejor montaje por La infiltrada (2025), cree que "es muy común pensar en que todo reconocimiento se traduce en mejoras laborales pero en realidad no siempre es así". Para ella, estos premios han sido importantes porque le han ayudado a desprenderse de algunos miedos y a poner en valor su trabajo; una cierta garantía para seguir dedicándose a lo que le apasiona y aspirar más alto.

Victoria Lammers en los Premios Platino. Foto: Europa Press.

Victoria Lammers en los Premios Platino. Foto: Europa Press.

Guadalupe Balaguer, presidenta de CIMA, cree que estos últimos reconocimientos son síntoma de un indudable cambio estructural y algo por lo que toda la industria española debería sacar pecho. Una mirada optimista, que destaca el cambio en la representatividad femenina en las dos últimas décadas, pero realista al poner las cifras sobre la mesa: "Hemos dado grandes pasos. Quedan muchos cargos en los cuales hay que seguir trabajando, así como también en la brecha económica de los presupuestos que manejan las películas lideradas por mujeres: contamos con un 24% menos de recursos y eso es un escándalo", recalca Balaguer a El Cultural.

En abril de 2025, la publicación del informe de CIMA, Después del silencio. Investigación sobre el impacto de los abusos y las violencias sexuales contra las mujeres en el sector del cine y el audiovisual, reveló que "más de la mitad de las mujeres" que trabajan en la industria cinematográfica y audiovisual, e independientemente de su edad, "han sufrido algún tipo de violencia sexual en el sector".

Unas cifras demoledoras que ayudan a entender la presencia, cada vez más habitual, de la figura de la coordinación de intimidad en los rodajes. En España, las actrices Lucía Delgado y Tábata Cerezo han sido pioneras fundando la empresa IntimAct, que ofrece servicios de coordinación de intimidad, asesoría de diversidad y acompañamiento psicológico en los set.

"Los cambios son procesos que llevan su tiempo. Desde que contamos con coordinadoras de intimidad podemos generar espacios de seguridad y confianza dentro del set de rodaje, y eso ayuda a que todas y todos seamos menos vulnerables en nuestro trabajo. Aún así, el informe demuestra que hay una violencia estructural, y es muy importante que todas y todos seamos conscientes de que debemos trabajar de la mano para poder erradicar definitivamente esta lacra", apunta Balaguer.

Un cambio de paradigma, asegura Almudena, que también se ve en algunos compañeros. "Hay quienes se toman muy en serio la conciliación laboral y también pelean por mejorar nuestras condiciones. No pierdo la esperanza de que llegaremos a la igualdad, pero veo necesario mantener las medidas de discriminación positiva para que en varias generaciones los cambios se consoliden". Precisamente, uno de los lemas de CIMA, que lleva a cabo numerosos programas de formación y acompañamiento, es: "las cuotas funcionan: no regalan premios, crean condiciones".

"Muchas compañeras han tenido la oportunidad de crecer y desarrollar su carrera gracias a las cuotas", asegura Balaguer. Sin embargo, esa palabra todavía genera recelo en el sector. "A menudo la resistencia viene de un miedo infundado, creemos que está demostrado que el cine hecho por mujeres ha mejorado la industria, así que tenemos que ser capaces de disipar estos miedos porque entre todas y entre todos estamos haciendo un cine mejor", asevera la presidenta de CIMA. Como señalan todas las profesionales que han participado en este reportaje, todavía queda mucho camino por recorrer.