Jessie Buckley en '¡La novia!'

Jessie Buckley en '¡La novia!'

Cine

'¡La novia!': un Frankenstein aliado feminista con Jessie Buckley, Christian Bale y Penélope Cruz

Maggie Gyllenhaal dirige una versión enloquecida de 'Bonnie y Clyde' con momentos brillantes, pero algo confusa.

Más información: 'Sorry, Baby': la debutante Eva Victor sorprende y convence con un sereno drama sobre el abuso sexual

Publicada

En noviembre del año pasado, Guillermo del Toro estrenaba en cines y luego en Netflix su soñada adaptación de Frankenstein, con Jacob Elordi como "monstruo" y Oscar Isaac en la piel del científico "loco" y luego arrepentido que lo crea.

Muerto viviente formado a partir de despojos de cadáveres, la historia nos habla de los peligros de la ciencia cuando el hombre juega a ser Dios, del papel del monstruo como espejo de los demonios de la sociedad que lo rechaza y, a un nivel más profundo, de cómo aquello que creamos también nos acaba destruyendo.

La idea de darle una "novia" a Frankenstein no es nueva y ya en 1935 hubo una película protagonizada por Boris Karloff en la que pasaba tal cosa, aunque el romance nunca llega a prosperar. Más de 90 años después, la actriz y cineasta Maggie Gyllenhaal, tras su éxito tras la cámara con La hija oscura (2021), le da a esa compañera del monstruo una vida nueva, convirtiéndola en heroína feminista del #MeToo, con mención expresa, aunque la película está ambientada en el Chicago de los años 30.

Insistiendo en la dimensión romántica del monstruo, el "pobre" Frankenstein, condenado al rechazo y la soledad por su propia condición, Christian Bale se mete en su piel en el momento en el que pide a una doctora "loca" (Annette Bening) que le "construya" una novia a partir de cadáveres.

Siguiendo la estética gótica habitual de la historia, mezclada con ese Chicago que parece el Gotham de Batman, la novia resulta ser una punk irredenta llamada Ida (Jessie Buckley) que libera todos sus instintos destructivos en cuanto ve que, total, ya está muerta y se trata de disfrutarlo. Todo ello mientras, esta vez sí, el romance entre Frankenstein y su novia prospera, a balazos.

A tiros con la vida

Ambientada durante la "ley seca" que de 1920 a 1933 prohibió el alcohol en Estados Unidos, lo que dio un enorme poder a los mafiosos que lo vendían, como el célebre Al Capone, Gyllenhaal construye un Chicago oscuro de callejones humeantes, tipos con sombrero Stetson y pistola fácil en un mundo de corrupción y lujuria.

Exconcubina del capo de los bajos fondos, junto a otras muchas mujeres abusadas, el tal criminal es una mezcla entre gánster clásico y Jeffrey Epstein por la forma en que se aprovecha de la debilidad económica de mujeres jóvenes para desatar sus peores instintos. Además, con frecuencia las acaba matando y cortándoles la lengua por puro placer sádico.

Ida/Buckley es una "novia furiosa" al estilo Tarantino, una especie de Harley Quinn (el personaje de cómic interpretado por Margot Robbie), antisistema y pendenciera que emprende una venganza contra este mundo cruel y despiadado acompañada de Frankenstein/Bale, que le sigue el juego más por pasión hacia ella que por convicción macarra.

Y mientras, como en la historia clásica, los "monstruos" son acechados por una sociedad que juzga los libros por la portada, en este caso que considera de entrada que la pareja debe ser mala porque tiene un aspecto aterrador. Por su parte, Penélope Cruz, haciendo de aspirante a detective de la policía (ninguneada por su condición femenina), y su compañero corrupto (Peter Sarsgaard) les siguen los pasos, aunque casi siempre un paso por detrás.

De la mafia a las películas de Fred Astaire (a las que también homenajea), del puro terror clásico con ese laboratorio excéntrico y sórdido en el que se reaniman cadáveres a la presencia de policías babosos, ¡La novia! es como una inagotable montaña rusa que pasa por todas partes sin pararse mucho rato en ninguna estación.

Arranca la película con fuerza, con esa Buckley pasada de vueltas que poco a poco se va apagando, no porque deje de explotar sino porque explota demasiado y todo es furia, rabia y caos. Contiene el filme algunos momentos espectaculares, como esa misma escena de apertura o las frecuentes y logradas escenas en clubes nocturnos.

Gyllenhaal ha querido hacer una película que se ve como un puñetazo en el estómago, una especie de grito de guerra delirante del #MeToo y, aunque buenas ideas no le faltan, al final acaba agotando con un cúmulo de platos fuertes a los que falta una dirección más clara.

¡La novia!

Dirección y guion: Maggie Gyllenhaal.

Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peters Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening, Jake Gyllenhaal.

Año: 2026.

Estreno: 6 de marzo.