Mabel, en 'Hoopers'

Mabel, en 'Hoopers'

Cine

'Hoppers': Pixar recupera la magia con una alocada parodia de 'Avatar'

Puede que su mensaje ecologista esté algo manoseado, pero la película de Daniel Chong, con todas sus imperfecciones, logra un espectáculo vivo y con mucho corazón.

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La autoridad de Pixar en el mundo de la animación se ha ido diluyendo con el paso del tiempo. Quizás sea Coco (Lee Unkrich, Adrián Molina, 2017) el último trabajo con el que consiguieron alcanzar esa excelencia que hizo famosa a la compañía en sus primeras décadas.

Hoy, tras varios años sin dar con la tecla, entre secuelas hechas con el piloto automático –Toy Story 4 (Josh Cooley, 2019), Del revés 2 (Kelsey Mann, 2024)– y originales poco inspirados –Onward (Dan Scanlon, 2020) y Elio (Madeline Sharafian, Domee Shi, Adrián Molina, 2025)–, a Pixar le crecen los enanos.

En los últimos años, la animación asiática bate récords en la taquilla mundial, como han demostrado Ne Zha 2 (Yu Yang, 2025) o Guardianes de la noche: La fortaleza infinita (Haruo Sotozaki, 2025), la europea demuestra que la escasez de medios no está reñida con la creatividad con Robot Dreams (Pablo Berger, 2023), Flow (Gints Zilbalodis, 2023) o Arco (Ugo Bienvenu, 2025), y la competencia de otros grandes estudios ha elevado el listón con Robot salvaje (Chris Sanders, 2024) o Las guerreras K-pop (Chris Appelhans, Maggie Kang, 2025).

A Pixar le toca ponerse las pilas, sobre todo después del pinchazo de Elio, un rutinario homenaje a la ciencia ficción ochentera que naufragó en taquilla el año pasado.

​Hoppers, que llega este viernes a las salas, no alcanza las cotas de genialidad y emoción de Wall-E (Andrew Stanton, 2008), Up (Pete Docter, Bob Peterson, 2009) y Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), pero sí recupera parte del encanto de aquellas, siendo fácilmente la mejor película que la compañía del flexo ha estrenado desde Soul (2020), lanzada en streaming durante la pandemia.

La película sigue a Mabel, una joven universitaria rebelde y de armas tomar, como indica que vaya en monopatín y tenga un brazo escayolado.

La chica tiene un apego especial a un claro del bosque, donde su abuela le enseñó a conectar con la naturaleza y los animales para apaciguar su rabia, y que se encuentra en peligro: el entusiasta alcalde Jerry Generazzo ha planeado que pase justo por allí una carretera que ahorrará unos minutos al tráfico a costa de arrasar ese pequeño santuario.

La posibilidad de truncar el plan del alcalde surge cuando Mabel descubre que una de sus profesoras ha inventado la tecnología para transferir la conciencia humana a robots con forma de animal. “Como Avatar”, dice la protagonista. Y, efectivamente, en parte Hoppers funciona como una parodia de la película de James Cameron, navegando con ritmo y gracia las aguas de la comedia de acción.

En la robótica piel de un castor, Mabel conocerá las reglas del estanque –ese “círculo de la vida” por el que no se puede culpar a un depredador por cazar a una presa– y estrechará lazos con otro castor, George, que, con su pequeña corona, ostenta el título de rey de los mamíferos. La química entre ambos sostiene el corazón emocional de la película, una colisión entre la rabia activista de la protagonista y el optimismo campechano de George que da lugar a una simpática amistad.

Mabel y George, en 'Hoppers'

Mabel y George, en 'Hoppers'

La intervención de Mabel para parar la construcción de la carretera requerirá que se reúnan todos los monarcas del reino animal, cada uno con su pequeña corona (sirviendo un nuevo homenaje, esta vez a Juego de tronos). Cada especie llega con su propia agenda e intereses, y las cosas acabarán descontrolándose.

La asamblea deriva en complot, la metáfora ecológica se tiñe de sátira política y el plan inicial de Mabel se vuelve en su contra hasta convertirla, casi sin querer, en instigadora de un magnicidio. A partir de ahí, brillan especialmente el heredero del reino de los insectos y un tiburón sicario volador cuya aparición lleva a Pixar a un grado de locura muy poco habitual en la animación de los últimos años.

Todo raya a gran altura, desde el apartado creativo, con una animación excelente que explota al máximo la diversidad del reino animal, hasta un guion plagado de ideas visuales y ocurrencias cartoonescas que, por primera vez en mucho tiempo, no parecen calcadas de otras películas de la casa.

Puede que su mensaje ecologista esté algo manoseado y que lo hayamos escuchado ya en infinitas ocasiones, pero Hoppers, con todas sus imperfecciones, logra un espectáculo vivo, con un toque alocado y mucho corazón.

Hoppers

Dirección: Daniel Chong.

Guion: Daniel Chong, Jesse Andrews.

Año: 2026.

Estreno: 6 de marzo.