Emilio Sakraya, en un momento de 'Oro puro'

Emilio Sakraya, en un momento de 'Oro puro'

Cine

Fatih Akin hace brillar su 'Oro puro' con el humor canalla de la comedia criminal

El director lleva a la pantalla las memorias del rapero, empresario y exconvicto Giwar Hajabi, más conocido como Xatar

10 febrero, 2023 02:41

Nacido en 1973 en Hamburgo, en el seno de una familia turca, Fatih Akin ha construido su filmografía en torno al estudio del mestizaje como una fuente de tensiones culturales, crisis identitarias e inspiración artística.

El éxito internacional le llegó de la mano de Contra la pared (2004), un drama arrebatado, galardonado con el Oso de Oro de la Berlinale, en el que una pareja de turco-alemanes se abría camino entre un torbellino de adicciones, intentos de suicidio y fundamentalismo religioso. La habilidad con la que Akin convertía una serie de episodios íntimos en un laberinto de pasiones desatadas le llevaron a ser celebrado como un heredero de Rainer Werner Fassbinder.

El director de Al otro lado (2007) –premio al mejor guion en Cannes– siempre se ha desmarcado del influjo de la modernidad europea, expresando una devoción por los autores del Nuevo Hollywood, en particular por Martin Scorsese. No parece difícil establecer un parentesco entre el fulgor italoamericano de la obra scorsesiana y el ímpetu con el que Akin disecciona sus raíces mestizas.

La posibilidad de trasladar el imaginario del director de Taxi Driver (1976) al eje árabe-europeo se hace realidad en Oro puro (Rheingold), donde Akin lleva a la pantalla las memorias del rapero, empresario y exconvicto Giwar Hajabi, más conocido como Xatar, una de las estrellas de la escena del hip hop en Alemania.

La fijación de Akin por las odiseas transculturales toma forma aquí en el viaje del protagonista, de origen kurdo, desde una Siria azotada por la guerra civil hasta los bajos fondos de la marginalidad europea.

Concebida como una fábula amoral, más interesada en imprimir la leyenda de Hajabi que en construir una crónica histórica verista, Oro puro transita por escenarios pintorescos, acumulando personajes caricaturescos y derrochando violencia gratuita.

La apuesta de Akin por un cine de entretenimiento –fragmentario y barroco, a la manera de Guy Ritchie– no acaba de tomar vuelo hasta que Oro puro abraza sin contemplaciones los códigos de la comedia criminal.

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Y es que, pese al prestigio de su trabajo de corte dramático, en el que suele aflorar un cierto maniqueísmo, Akin ha mostrado su mejor cara en el documental musical Cruzando el puente: Los sonidos de Estambul (2005) y en Soul Kitchen (2009). En este sentido, Oro puro brilla cuando se entrega al humor canalla, heredado del Scorsese de Uno de los nuestros (1990), y cuando retrata el redentor aprendizaje musical del protagonista, a quien el actor berlinés Emilio Sakraya, conocido por la serie de Netflix La monja guerrera, convierte en una figura animalística.

Así, de la mano de una sensibilidad más popular que autoral, Akin termina encontrando el tono de una película que sabe cruzar la frontera entre la alta y baja cultura, hermanando en su banda sonora a raperos como Kid Frost y el propio Xatar con Richard Wagner, cuya ópera Das Rheingold engalana y da título al filme. Una cuestión de mestizaje.