Fotografía de archivo del primer ministro canadiense Mark Carney hablando en conferencia de prensa.

Fotografía de archivo del primer ministro canadiense Mark Carney hablando en conferencia de prensa. EFE / EPA / Spencer Colby

Ciencia

Canadá cambia de estrategia: prescinde de EEUU y China y financia investigaciones conjuntas con Europa

La iniciativa agrupa a un total de 21 países con los que financia proyectos científicos y así no depender de las dos superpotencias.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

Canadá impulsa una nueva estrategia científica, alejándose de la dependencia de Estados Unidos y China y apostando por alianzas con Europa y otros países.

El Fondo Nuevas Fronteras en Investigación financia proyectos conjuntos con socios de Europa, África y Latinoamérica, creando un bloque de investigación independiente.

Los equipos deben contar con financiación de al menos tres organizaciones diferentes, evitando así que una sola nación controle los resultados.

Las iniciativas se centran en resolver desafíos globales y cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU mediante tecnología y ciencia de vanguardia.

El orden científico mundial está experimentando una transformación sin precedentes en la historia reciente. Países de tamaño medio, liderados por naciones como Canadá, han decidido cambiar las reglas del juego para garantizar su propia supervivencia investigadora.

La hegemonía histórica de Estados Unidos y el ascenso imparable de China han creado un duopolio que amenaza con asfixiar la innovación independiente. Frente a este panorama, algunas potencias buscan ahora alianzas estratégicas para mantener su autonomía científica.

El gobierno canadiense acaba de lanzar una ambiciosa iniciativa internacional para este año. Este proyecto pionero busca aprovechar las tecnologías disruptivas para resolver los grandes desafíos globales sin depender de las dos grandes superpotencias mundiales del momento.

A través del Fondo Nuevas Fronteras en Investigación (NFRF, por sus siglas en inglés), Canadá ha tejido una red de colaboración sin precedentes, sumando fuerzas con socios europeos, africanos y latinoamericanos para crear un bloque de investigación verdaderamente independiente.

Fomentar proyectos transnacionales

Esta coalición incluye a países como Brasil, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Noruega, Perú, Reino Unido y Suiza. Juntos aportan recursos financieros e infraestructuras avanzadas para financiar directamente investigaciones que consigan alterar radicalmente los anteriores sistemas.

La estrategia consiste en fomentar proyectos transnacionales donde participen expertos de múltiples disciplinas científicas. Los investigadores ya no dependen de los ecosistemas cerrados que imponen Washington o Pekín para avanzar en sus respectivos estudios científicos.

El plan canadiense exige que cada equipo investigador cuente con financiación de al menos tres organizaciones participantes diferentes. Esta arquitectura financiera garantiza que ninguna nación acapara ni controla jamás los resultados de las investigaciones conjuntas realizadas.

Los proyectos seleccionados abordarán directamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por Naciones Unidas. Se buscarán siempre soluciones tecnológicas transformadoras para erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y mejorar la salud pública.

Estamos presenciando el surgimiento de un tercer polo científico en el tablero geopolítico global. Las potencias medias han comprendido que la verdadera soberanía nacional en el siglo XXI radica en poseer una tecnología propia y ciencia de vanguardia independiente.

Canadá actúa como gran catalizador de esta red global que desafía el status quo. Al descentralizar todos los recursos y fomentar la diversidad de pensamiento, este bloque naciente se posiciona como una alternativa muy ética frente al monopolio tradicional.

La iniciativa exige una estrecha colaboración entre investigadores académicos, industrias privadas e instituciones gubernamentales. Esta gran sinergia busca asegurar que los desarrollos científicos tengan un impacto real en toda la sociedad.

El mensaje que envían estos países medianos es muy claro y resonante para el futuro. No necesitan elegir bando en la nueva Guerra Fría tecnológica, porque están construyendo su propio ecosistema para liderar el próximo gran salto científico mundial.

Esta valiente apuesta transformadora demuestra que la multipolaridad también ha llegado definitivamente a la ciencia. El dominio de Washington y Pekín empieza a resquebrajarse gracias a naciones que prefieren cooperar libremente antes que someterse al dictado ajeno actual.