'Los viajes' (1984), de Dis Berlin

'Los viajes' (1984), de Dis Berlin

Arte

El mar visto a través del arte: de escenario de batallas a reflejo de la crisis ecológica

Una exposición comisariada por Alicia Chillida reúne 46 obras de 40 artistas —una parte de la Colección BBVA— en el Palacio San Nicolás de Bilbao 

12 julio, 2023 01:47

En 1960 Pablo Neruda se embarca a bordo de un carguero que cubre la travesía que va desde Marsella a La Habana, un viaje que atraviesa el Mediterráneo y el Atlántico para llegar al Caribe. Allí, entre el 23 y el 24 de noviembre, escribe Oceana, un poema colorista inscrito en el realismo mágico que ahora da título a una exposición en el Palacio San Nicolás de Bilbao que pone de manifiesto la relevancia del mar como vía de conocimiento.

Comisariada por Alicia Chillida, Oceana. Una visión del mar en la Colección BBVA reúne 46 obras de 40 artistas y abarca desde el siglo XVI, cuando el mar, fruto de la conquista de América, se convierte en símbolo de apertura y descubrimiento, y la actualidad, una era atravesada por el turismo de masas y la crisis climática. “Cojo prestado el género femenino de la mar para denominar a todos los ríos, mares y lagos del planeta. Es un emblema con el que la exposición se va fragmentando en capítulos titulados con estrofas del poema de Neruda”, explica Chillida.

El pintor barroco Juan de la Corte inicia el recorrido con Vista II de la batalla naval de Pernambuco (h. 1632), un lienzo en el que representa la batalla hispanoportuguesa liderada por el capitán Oquendo contra Holanda frente a la costa de Brasil. El mar es aquí un escenario de lucha y guerra pero también un símbolo del inicio de la Edad Moderna. Si bien hasta entonces había sido un abismo, “el mar empieza a ser una apertura para el descubrimiento de nuevos paisajes y tierras”, apunta Chillida.

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Con la intención de poner sobre la mesa el conocimiento de la época, la muestra incluye instrumentos de navegación como un sextante, un compás náutico, una brújula, mapas, cartografías o un globo celeste. Todas estas herramientas que sirven para medir el globo terráqueo y que reflejan la expansión de los límites físicos, conviven con las obras de autores como José Antonio Sistiaga, Segundo Matilla, Josep Mompou, Lothar Baumgarten, Dis Berlín, Susana Solano o Mireya Masó con el objetivo de “apelar al discurso histórico”.

El escenario de guerra que nos muestra Juan de la Corte cede a otra imagen muy distinta del mar cuando este se convierte en una arteria de comercio entre países. Algunos puertos clave como los de Barcelona, Amberes, Venecia o Santander son importantes puntos de pesca que generan riqueza. El hierro vizcaíno y la lana castellana atraviesan el Mediterráneo y el Atlántico y desde el Cantábrico se hacen envíos de mercancías cuyo destino es Flandes o Reino Unido. Además, desde Sevilla se exporta aceite, cereales, vino y cuero pero también se importa oro de África y productos orientales como seda y especias.

Vista del Gran Canal de Venecia, de Jacopo Fabris (s. XVIII)

Vista del Gran Canal de Venecia, de Jacopo Fabris (s. XVIII)

El relato no lineal de la muestra, que reconstruye nuestra historia reciente, permite el diálogo entre artistas y pintores de distintas épocas. Así, las pinturas de Valentín de Zubiaurre nos muestra la profundidad psicológica de su particular aitona arrantzale (abuelo pescador) y el astillero de Agustín Ibarrola, que esboza el paisaje vasco y declara la identidad colectiva del trabajo obrero, se convierten en “un símbolo de la identidad para el País Vasco con los astilleros, la industria del hierro y las navieras como motor económico”, explica Chillida.

A lo largo de la historia del arte, la naturaleza ha servido de inspiración para muchos artistas como Monet, Turner o Constable, que hacen de ella una gran protagonista y durante la abstracción española artistas como Eusebio Sempere generan volúmenes geométricos en unos lienzos que dan la sensación de estar levitando. En Oceana, Jesús Mari Lazkano experimenta con la percepción del mundo exterior, Roni Horn evoca en sus fotografías del río Támesis su fascinación por la mutabilidad del agua y la escultura de Susana Solano evoca el mar Mediterráneo y su historia.

'Vista II de la batalla naval de Pernambuco', de Juan de la Corte (h. 1632)

'Vista II de la batalla naval de Pernambuco', de Juan de la Corte (h. 1632)

La exposición, organizada con las obras de la Colección BBVA y con algunos préstamos de museos como el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el IVAM de Valencia y otras procedentes de la galería Elba Benítez o de la colección de Norman Foster, afronta un siglo XX marcado por expediciones épicas como la de Ernest Shackleton a bordo del Endurance en 1914, cuya travesía concluyó con el hundimiento del barco en 1915. Las huellas de aquella travesía se atisban en la obra Témpanos de luz en la que Mireya Masó refleja su paso por la Antártida.

El recorrido, en el que encontramos fotografía, pintura y vídeo, continúa con unas coloristas imágenes de artistas como Alfonso Albacete y Dis Berlin y concluye en un nuevo escenario: “el mar convive con la amenaza de la sociedad actual, el turismo de masas y la emergencia climática. En este contexto, el mar es determinante en la organización de los ciclos atmosféricos”, advierte Alicia Chillida.

Oceana busca poner sobre la mesa que el mar es un lugar que crea vida, un destino terapéutico, un espacio para la evocación poética y un entorno para la investigación científica. En palabras de la crítica de arte Rosalind Krauss, “el mar es un medio privilegiado para el modernismo, por su aislamiento perfecto, su separación de lo social, su efecto de repliegue sobre sí mismo y, por encima de todo, su apertura a una plenitud visual que es en cierto modo elevada y pura a una unidad ilimitada que se pierde en la nada, en el no-espacio de la privación visual”.