Image: África y Oriente Medio: otras voces

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Arte

África y Oriente Medio: otras voces

Vanessa García-osuna
Publicada
Actualizada

Obra de Chant Avessian

Llevamos una década siendo testigos de la eclosión artística de regiones como África y Oriente Medio, algo que empieza a destacar, también, en los foros del mercado del arte. El nuevo boom se aviva gracias a ferias como Art Dubai, que en siete años se ha convertido en una de las citas internacionales más importantes. África es tendencia.

Los grandes coleccionistas tienen puesto el ojo en el arte africano. "El fenómeno surge en los años 90 cuando empiezan a incluirse en exposiciones europeas a creadores de ascendencia africana o cuya obra refleja sus culturales", explica Céline Moine, de la consultora Artprice. Hay dos artistas especialmente cotizados. El nigeriano Yinka Shonibare (1962), aunque nacido en Londres, fue uno de los descubrimientos personales de Charles Saatchi para su célebre exposición Sensation, que lanzó a los Young British Artists, así como uno de los artistas nominados al Premio Turner en 2004. Otro nombre fundamental es el pintor zairense Chéri Samba (1956), que vive y trabaja en Kinshasa y tiene obra en el Centro Pompidou y en el MoMA. La Fundación Cartier de París le dedicó una exposición en 2004 (J'aime Chéri Samba) y, tres años después, participó en la Bienal de Venecia.

De Sudáfrica los más solicitados por museos y bienales son William Kentridge y Marlene Dumas. En fotografía despuntan Soly Cissé (1969), Malick Sidibé (1936) y Seydou Keit (1921); éste último se dio a conocer en los 90 en foros como Les Reencontres d'Arles, además de exponer en el Guggenheim de Nueva York en 1996. "Un fenómeno interesante es el de la etíope Julie Mehretu (1970) -añade Moine-. Nacida en Addis Abeba en 1970, Mehretu creció en Michigan y vive en Nueva York. En mayo de 2013 su obra Retopistics: Una excavación renegada alcanzó los 3 millones de euros en Christie's Nueva York. Entre los más buscados también citaría a Chant Avedissian. Sotheby's Qatar vendió por 950.000 euros Iconos del Nilo, una pieza museística formada por 120 retratos individuales".


Obra de Rafael Gómezbarros en la exposición Pangaea: New Art from Africa and Latin America. Saatchi Gallery, Londres

Si hay alguien que ha sucumbido de manera especial a África es Charles Saatchi, que hace dos días inauguraba Pangaea, una exposición que reivindica el arte joven africano y latinoamericano. Philly Adams, directora de la Saatchi Gallery, explica que "la escena artística de África es vibrante y refleja su inmensa diáspora, sus ritmos y desafíos. El arte africano actual es algo único en su capacidad para superar fronteras geográficas y culturales reflejando la riqueza y complejidad de su cultura". Da más pistas la directora de la Saatchi Gallery: los cinco artistas emergentes más inspiradores del continente negro son Aboudia (1983), Ayan Farah (1978), Boris Nzebo (1979), Ibrahim Mahama (1987) y Nathalie Bikoro (1985).

La casa de subastas Bonhams fue pionera en incluir en sus lotes monográficos de arte sudafricano. "El precio más alto alcanzado por un artista surafricano es 3,5 millones de euros, logrados por la pintora Irma Stern (1894-1966) y su cuadro Sacerdote árabe. Desde 2011 celebramos subastas de arte moderno y contemporáneo de toda África", asevera Giles Peppiatt, de Bonhams.

Las apuestas vienen, también, de las galerías. Lo afirma la galerista Sorella Acosta, directora del espacio Out of África abierto en 2011 en Benasque y desde el año pasado en Sitges. "Pronto nos dimos cuenta de que los artistas africanos tienen un sitio en la mesa de los grandes. Han surgido mecenas como la Colección CAAC Art de Jean Pigozzi o la de la joven empresaria Sindika Dokolo, de la República Democrática del Congo, que desea invertir la tendencia de exponer el arte africano en el extranjero y nunca en el propio continente. También destaca la Fondation Zinzou de Bénin y la Coleccion Gervanne y Matthias Leridonson. El pasado octubre se celebró en Londres la primera feria de arte contemporáneo africano llamada 1:54 (refiriéndose a un continente y 54 países), en la que participaron 17 galerías con obras cifradas entre 1.200 y 350.000 euros. El mensaje era claro: África posee una diversidad artística que no se limita al arte tribal".


Julie Mehretu: Retopistics, una excavación renegada, 2001

El motor: Art Dubai

Dubai es el epicentro del boom del arte contemporáneo de Oriente Medio. La última subasta celebrada por Christie's en la capital árabe recaudó 7,6 millones de euros. El lote estelar fue La construcción del Canal de Suez del egipcio Abdul Hadi El-Gazzar (1925-1966) vendido por 750.000 euros y Pintura Negra, del iraní Ali Banisadr (1976) rematada en 250.000 euros. Michael Jeha, director de Christie's Oriente Medio afirma que sus ventas "suponen el 74% del mercado de las subastas". Muchos de los artistas han circulado hace unas semanas por Art Dubai, una feria que en siete años se ha convertido en una de las citas más importante, centrada como está en impulsar el arte contemporáneo del Medio Oriente, del Norte de África y Asia del Sur. El artista Ablade Glover (1934), por ejemplo, ha vendido este año todo el stand de la feria, y Godfried Donkor (1964), un artista de la diáspora africana, es cada día más popular, alcanzando algunas de sus obras los 50.000 euros.

El auge de Oriente Medio ha sido especialmente notable en los últimos dos años. La Tate Modern de Londres dedicó una exitosa exposición el año pasado al libanés Saloua Raouda Choucair (1916), y el Victoria and Albert Museum acogió una muestra sobre la fotografía de Oriente Medio. Cada vez más, los museos internacionales cuentan con comités para el arte de Oriente Medio. Los creadores más cotizados de la región son el saudí Abdulnasser Gharem (1973), cuya obra Mensaje/Mensajero superó los 500.000 euros en Christie's Dubai en 2011; Shirin Neshat (1957), cuyos trabajos se venden en Londres y Nueva York por más de 50.000 euros; el iraní Farhad Moshiri (1963), que en 2008 firmó una puja de 650.000 euros o el joven Ahmed Alsoudani (1975) que ya ha firmado dos ventas por 220.000 euros.

En Mallorca, los hermanos Shakouri, dirigen la galería La Caja Blanca en la que exponen artistas de Oriente Medio pero también occidentales: "Nos interesan los artistas de la nueva generación, que rehúyen del coqueteo con los prejuicios orientalistas de Occidente como Yara El-Sherbini (1975), Newsha Tavakolian (1981), Amitis Motavalli y Murad Khan Mumtaz (1980), entre otros. Sus precios van de 100 a 12.000 euros", dice Eva Shakouri. En junio de 2011 abría en Madrid la galería Sabrina Amrani para acoger las nuevas voces que están surgiendo en el panorama artístico del Norte de África y de Oriente Medio. "Coleccionistas e instituciones occidentales aprecian el arte que se hace en Oriente Medio -constata la directora-. Los más valorados son Ahmed Mater (Arabia Saudí), Youssef Nabil (Egipto), Moataz Nasser (Egipto), Halim Al Karim (Irak), Zoulikha Bouabdellah (Argelia). Estos artistas son representados por galerías internacionales y sus trabajos se presentan en las mejores ferias internacionales".