Image: El dormitar de Eugenio Ampudia

Image: El dormitar de Eugenio Ampudia

Arte

El dormitar de Eugenio Ampudia

Stand de El Mundo

15 febrero, 2013 01:00

Dónde dormir 2 (ARCO), 2013

Sumario ARCO 2013

Eugenio Ampudia inició la serie 'Dónde dormir' en 2008, a partir de un gesto mínimo: pasar la noche en un museo, una acción ilegal y subversiva con la que reflexionar sobre nuestra relación con el espacio público. La última parada de este proyecto le lleva ahora al stand de El Mundo y a ocupar la feria también de noche. No duden en tumbarse y echarse una siesta si se cansan de tanto ir y venir por ARCO. Tras ese gesto simbólico el artista esconde otro político.

El análisis del arte como medio de transmisión y del artista como agente operario de ideas son dos de los rasgos distintivos del trabajo de Eugenio Ampudia (Valladolid, 1958). Desde una óptica crítica, ha abordado la figura mítica del artista en piezas protagonizadas por Picasso, Dalí o el espectro caminante de Joseph Beuys. También se ha referido a las cualidades propias de la obra de arte, expidiendo certificados que refrendaban el hecho de haber contemplado el Guernica o Las Meninas o construyendo cabañas habitables con copias de cuadros célebres. Ha convertido los catálogos de exposiciones en material con el que reconstruir el espacio expositivo de la galería o el museo; y ha quemado sus paredes con un simulacro de incendio que reproduce el que soñaban los futuristas. Ha propuesto un recorrido de las salas del Museo del Prado a la velocidad temeraria de una moto de carreras. Ampudia ha demostrado su escepticismo frente al saber y los conocimiento adquiridos con una biblioteca de estanterías vacías e incendiadas o sirviéndose del libro de Robert Hugues, El impacto de lo nuevo, como balón de un partido de fútbol.

Entre los modelos de trabajo empleados por este artista para el desarrollo de su labor especulativa, la participación activa del espectador no ha sido uno de los más frecuentes, aunque sí lo ha utilizado con diferentes fines. Así fue, por ejemplo, con los visitantes de una exposición en la Fundación Miró de Mallorca, que reconstruían el cuadro Bleu II del artista catalán mediante sus retratos en polaroids que tenían de fondo los colores de la tela. Y en la Laboral de Gijón, donde el público podía "venderse" con sus ideas en una campaña de marketing personal.

Este año, para el stand de El Mundo, Ampudia propone la realización de dos eventos distintos con la participación de profesionales del arte y visitantes, que acompaña con la proyección de tres vídeos de una misma acción: dormir en un museo, el del Prado, bajo Los fusilamientos del tres de mayo de Goya; en una de las salas del Palacio nazarí de la Alhambra; y, por último, en el pabellón 10 de Ifema, en el que se celebra ARCO, completamente vacío.

Su propuesta en el stand, pasa también por instalar medio centenar de sacos en los que poder dormir la siesta durante la feria y, también, en los que pasar una de las noches de ARCO, en una dormida colectiva en el stand, para lo que será preciso, aunque los durmientes no se muevan de allí, implementar la vigilancia y la seguridad.

El propio artista ha redactado un preciso texto de presentación en el que advierte que "tras la aparente banalidad de este cotidiano gesto, se esconde una posición política y de resistencia hacia ciertas ficciones sociales o convencionalismos". Una declaración de intenciones a los que ya nos tiene acostumbrados y que mucho le han servido para cuestionar episodios históricos, como la irrepetible instalación La verdad es una excusa, en la que los exiliados de la Guerra Civil "regresan" a nuestro país en el acto mismo de cruzar la frontera francesa, o denunciar situaciones presentes, como Evacuad Madrid, en la que los vecinos de la capital podían "huir" de los horrores de hoy "saliendo" por la Puerta de Alcalá.

En el caso de ARCO, a la propuesta estética vinculada al ser durmiente, motivo recurrente entre artistas tanto clásicos como contemporáneos, se suma la idea de acampada en un lugar público, lo que nos remite a los movimientos del 15-M madrileño o de Ocuppy Wall Street, en los que "el acto de dormir ha tomado diferentes matices y se ha convertido en un acto de resistencia", dice el artista. Lo hace respecto a la posición política de los participantes, a los debates abiertos respecto a la salud democrática de nuestro entorno y a las temibles consecuencias de la conversión de los valores en cifras de balance económico.

Hacer estas acciones durante la feria, con lo que ésta significa de mercantilización pura y dura del objeto artístico, e independientemente del hecho artístico en sí, tiene además otros significados. Según el artista, "dormir se relaciona con el adormecimiento del mundo del arte como consecuencia de la crisis, pero también al acto de soñar, a ese sueño de utopía que nos mantiene y ante la cual nos obliga a adoptar una posición política".