La Bienal de Venecia. Foto: Biennale de Venecia.

La Bienal de Venecia. Foto: Biennale de Venecia.

Arte

La Bienal de Venecia reabre el pabellón ruso y desata la polémica: Europa lo considera "inadmisible"

Excluida desde la invasión de Ucrania en 2022, la delegación rusa regresa a la prestigiosa exposición veneciana, en la que también participarán Israel e Irán.

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María Cantó
Publicada

A más de un mes de comenzar, la polémica sacude a la Bienal de Arte de Venecia por su decisión de aceptar a Rusia, excluida desde la invasión de Ucrania en 2022. El regreso de la delegación rusa ha desatado críticas de gobiernos europeos, de la Comisión Europea y del propio Ejecutivo italiano de Giorgia Meloni, que intenta marcar distancias de una decisión que define como autónoma de la fundación veneciana.

Los ministros de Cultura de 22 países europeos, entre ellos el español Ernest Urtasun, han remitido una carta a la Bienal en la que califican de “inaceptable” la participación de Rusia en la edición de 2026 en el contexto de la guerra en Ucrania. En el texto, muestran su preocupación por que la presencia rusa suponga una legitimación cultural del Kremlin y de su actuación militar, y recuerdan la destrucción de patrimonio cultural ucraniano desde el inicio de la invasión.

Los firmantes —entre ellos los titulares de Cultura de Francia, Alemania, los países bálticos o Polonia— alertan del “riesgo significativo” de que Moscú instrumentalice su pabellón como escaparate de una imagen de normalidad y aceptación internacional.

También señalan que el proyecto ruso previsto en Venecia tendría una “naturaleza política” y supuestos vínculos con figuras cercanas a la élite del poder en Rusia, lo que a su juicio desenfoca el objetivo de intercambio artístico que debe primar en una cita cultural de este calibre.

La carta llega después de que la Comisión Europea haya elevado el tono contra la Bienal por reabrir la puerta a Rusia. Bruselas financia actualmente a la fundación con unos dos millones de euros destinados a un proyecto de realidad virtual para productores de cine y ha avisado de que se reserva el derecho a suspender o cancelar esa ayuda si concluye que la decisión vulnera los estándares éticos y los valores de la Unión.

En una rueda de prensa, portavoces comunitarios han criticado la presencia rusa en Venecia, recordando que para la UE la cultura debe apoyar la democracia, la diversidad y la libertad, principios que “no se respetan en la Rusia de hoy”. De momento, la Comisión afirma que “no está en modo de análisis” contractual y se limita a condenar públicamente una decisión que considera “no alineada” con la respuesta europea a la guerra de Ucrania, aunque no descarta que los servicios jurídicos examinen el caso más adelante.

La Bienal, presidida desde 2023 por el escritor y periodista Pietrangelo Buttafuoco, ha defendido su decisión con un argumento de apertura radical. En un comunicado, la institución recalca que es “una institución abierta” y que cualquier país reconocido por la República Italiana puede solicitar participar de manera independiente, y recuerda que históricamente incluso territorios sin reconocimiento pleno han encontrado vías para estar presentes en sus pabellones.

“La Bienal de Venecia rechaza cualquier forma de exclusión o censura de la cultura y el arte”, subraya la nota, que reivindica la exposición como un espacio de diálogo, apertura y libertad artística, en línea con la imagen de la ciudad como lugar de convivencia entre pueblos y culturas.

Buttafuoco ha insistido además en que “todos los países que en estos momentos están en guerra llegarán a Venecia” y que su intención es “abrir a todos, sin excluir a nadie”, citando expresamente a Rusia, Irán, Israel, Ucrania o Bielorrusia. La posición de la fundación choca con la incomodidad del Gobierno italiano, que nombra a la presidencia de la Bienal pero niega haber influido en la invitación a Rusia.

El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, ha emitido un comunicado en el que recalca que la presencia rusa es fruto de una decisión “autónoma” de la institución, al tiempo que Italia se reivindica como país comprometido con la protección del patrimonio ucraniano, citando su implicación en la reconstrucción de la catedral ortodoxa de Odesa, dañada por los bombardeos.

En paralelo, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha sugerido como posible vía de salida que el pabellón ruso se reserve a artistas abiertamente críticos con el Kremlin, una fórmula que, sostiene, enviaría “una buena señal” sin caer en la cancelación total de la cultura rusa.

La 61ª Bienal de Arte de Venecia se celebrará del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, con un total de 99 pabellones nacionales, entre ellos algunos debutantes como El Salvador. Rusia, que fue excluida tras el estallido de la guerra en 2022 y cedió su pabellón a Bolivia en 2024, regresa ahora con el proyecto titulado The Tree is Rooted in the Sky (El árbol ha arraigado en el cielo), concebido como una serie de performances sonoras con decenas de jóvenes artistas, poetas y filósofos.

Por su parte, Ucrania presentará la propuesta Security Guarantees (Garantías de seguridad), en un pabellón que se interpreta como respuesta directa a la agresión rusa y a la destrucción de su tejido cultural.

El año pasado, la Bienal no estuvo exenta de polémica. Sudáfrica terminó renunciando a su pabellón tras una disputa entre el Ministerio de Cultura y la artista seleccionada, Gabrielle Goliath, que preparaba una obra vinculada a Gaza y a las víctimas civiles del conflicto. La cancelación, denunciada como censura por el sector cultural, dejó finalmente al país sin representación oficial en Venecia.