La cantante canadiense Celine Dion actúa en el escenario del Plenitude Arena en el distrito de La Défense de Nanterre, cerca de París. Reuters
Céline Dion vuelve a los escenarios tras seis años: "Había prometido no llorar, no cumplo mis promesas"
La cantante canadiense ha regresado a los escenarios tras ser diagnosticada con el Síndrome de la Persona Rígida.
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"Había prometido no llorar, no cumplo mis promesas". Han pasado seis años, pero, al fin, ha llegado. Céline Dion ha regresado a los escenarios después de un largo parón tras ser diagnosticada con una enfermedad rara, el Síndrome de la Persona Rígida.
Lo ha hecho en París, en el estadio cubierto Plenitude Arena, en Nanterre, a las afueras, ante un público que —aunque el espectáculo ha comenzado con tres cuartos de hora de retraso— estaba completamente entregado a la estrella.
Desde el principio, ha sido una velada marcada por la emoción de los asistentes y de la propia Dion. "Son lágrimas de alegría", aclaraba ante las 35.000 personas que se habían acercado a verla, mientras no podía contener la emoción al cantar On ne change pas, la primera canción del concierto.
Normal. La velada ha generado, no solo una gran expectación, sino que ha obligado a Dion a someterse a un intenso trabajo. La enfermedad neurológica que padece afecta a su sistema nervioso y le provoca espasmos, algo que le impide cantar como antes.
Para lograrlo, la cantante ha tenido que someterse a un largo trabajo para poder controlar sus músculos, no solo para cantar, sino también para realizar otras tareas tan básicas para el día a día como caminar.
Dionmanía
Y menos mal que lo ha conseguido. Aunque la venta de entradas ya fue un auténtico fenómeno —nueve millones de personas se inscribieron para optar a la venta de los primeros tickets, cuyo precio oscilaba entre 89,50 y 298,50 euros)— su llegada a París ha generado un terremoto de emoción en toda la ciudad.
Día a día, decenas de personas se han reunido en su hotel, mientras Dion iba y venía de los ensayos. La cantante no ha dudado en saludar a sus seguidores e, incluso, les ha regalado algún que otro baile improvisado.
Dentro de ellos, también hay personalidades tan relevantes como la exprimera dama de la Casa Blanca, Michelle Obama, o algunos de los principales candidatos a suceder a Emmanuel Macron en el Elíseo para las elecciones presidenciales de 2027, como Edouard Philippe y Gabriel Attal.
A ellos también se han sumado nombres de artistas como la cantante Aya Nakamura o el actor Pio Marmaï.
Sus éxitos
Dentro del concierto, la artista ha hecho un repaso por toda su carrera, sin olvidarse de grandes éxitos como My Heart Will Go On, la canción que encapsula el amor de Jack y Rose en Titanic, Power of Love o Love Can Move Mountains y The Prayer.
A lo largo del concierto hubo momentos de fragilidad, como cuando cometió un error en la canción The Chase por el que pidió perdón antes de retomar la actuación.
Un pequeño error que compensó con creces con actuaciones como la de otro de sus éxitos, I'm alive.
El broche final del concierto —que se prolongó durante unas dos horas y cuarto— llegó con un pequeño homenaje a Maria Callas y algunas de las melodías más esperadas por los fans, como las de All by Myself, Pour que tu m'aimes encore o S'il suffisait d'aimer.
"Gracias por haber respondido a mi invitación. Los quiero, hasta pronto", se despidió.
El impacto parisino
La vuelta de Céline Dion no ha supuesto solo un impacto para los seguidores de la cantante, la ciudad de París también ha sucumbido a la Dionmanía. Incluso antes de que llegara la artista, las calles de la capital francesa ya se llenaban de imágenes de la cantante.
Dado que, al menos por el momento, esta especie de residencia artística en París es la única cita prevista de Dion con los escenarios, a nivel económico se espera que los 26 recitales que dará la cantante supongan una inyección de beneficios para la Ciudad de la Luz, con cientos de millones de euros en hoteles, restaurantes, comercios y transporte.
La agencia turística regional Choose Paris Region calcula que su estancia podría generar entre 500 y 800 millones de euros de actividad económica, mientras que la consultora especializada en turismo MKG eleva la estimación hasta 1.000 millones de euros, una cifra que ilustra el creciente peso del llamado turismo musical, según recogió el vespertino Le Monde.