Roger Federer, el día de su entrada en el Salón de la Fama.

Roger Federer, el día de su entrada en el Salón de la Fama. Europa Press

Tenis

Federer, 45 años: "Entreno unas dos horas al día. He descubierto una rutina realmente buena en la que no destruyo mi cuerpo"

El tenista suizo desveló cómo es su día a día desde que se levanta y prepara el desayuno a sus hijos hasta que se acuesta.

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Carlos Serrano
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Roger Federer cambió para siempre la historia del tenis. El exjugador suizo está considerado uno de los mejores de todos los tiempos y cerró su trayectoria profesional con 20 títulos de Grand Slam, una cifra que le sitúa como el tercer tenista con más grandes en la historia, únicamente por detrás de Novak Djokovic y Rafa Nadal.

Sin embargo, su grandeza no se explica únicamente por los trofeos que levantó durante más de dos décadas. Federer también destacó por su manera de entender el deporte y, especialmente, por el equilibrio que consiguió mantener entre su carrera profesional y su vida familiar.

Steve Kerr pudo conocer de primera mano esa filosofía en 2017. Los Golden State Warriors se encontraban en Shanghái y Federer estaba allí con motivo del torneo Masters.

El técnico estadounidense decidió invitar al suizo a una charla con el vestuario para que compartiera su experiencia con los jugadores.

Años después, Kerr recordó aquel encuentro y explicó que la conversación dejó una enseñanza muy concreta. Para Federer, el secreto de la longevidad no consistía en entrenar más que los demás, sino en conseguir que el resto de su vida también contribuyera a su bienestar.

"Te contaré una gran historia sobre Federer. Estábamos jugando en China con los Warriors en 2017. Roger estaba en Shanghái para el torneo Masters, así que lo invitamos a que viniera a hablar con el equipo", comenzó relatando Kerr.

Roger Federer, a su llegada al acto para entrar en el Salón de la Fama.

Roger Federer, a su llegada al acto para entrar en el Salón de la Fama. REUTERS

En medio de la conversación, Draymond Green quiso descubrir cómo había conseguido el suizo mantenerse durante tantos años en la élite y le lanzó una pregunta directa: "¿Cómo mantienes el éxito?".

La respuesta de Federer no tuvo tanto que ver con las horas de entrenamiento como cabría esperar. El extenista explicó que su día empezaba lejos de una pista de tenis:

"Me levanto todas las mañanas y preparo el desayuno para mis hijos. Luego los llevo a la escuela y los dejo. Después voy a practicar tenis por unas dos horas, y he descubierto una rutina realmente buena en la que no destruyo mi cuerpo, pero puedo hacer todo el trabajo que necesito".

El suizo puso el foco también en aquello que sucedía cuando terminaba su entrenamiento. Su jornada continuaba junto a su familia, algo que consideraba fundamental para mantener el equilibrio después de tantos años sometido a las exigencias del deporte profesional.

"Luego voy a almorzar con mi esposa. Por la noche, cocinamos la cena juntos. Los niños están todos en casa de la escuela. Les preguntamos sobre la escuela. Hay tanta alegría en la casa. Los acostamos, y luego pongo mi cabeza en la almohada y pienso: 'Hombre, ese fue un gran día'. Y he estado haciendo eso durante 20 años", explicó Federer.

Para Kerr, aquellas palabras resumían perfectamente la mentalidad que había permitido al suizo mantenerse en la cima durante tanto tiempo. El entrenador de los Warriors entendió que la clave no estaba en llevar el sacrificio hasta el extremo, sino en construir un entorno que hiciera sostenible el rendimiento.

"Eso es lo que lleva al éxito sostenido", afirmó Kerr. Y desarrolló su idea: "No se trata de trabajar más que todos, sino que se trata de permitir que tu talento natural brille con una ética de trabajo, con una gran vida familiar, con perspectiva y con paz".

La reflexión explica, en buena medida, una de las características que acompañaron a Federer durante toda su carrera. Su fórmula para permanecer en la élite no pasaba únicamente por exigirse más que sus rivales, sino por encontrar un equilibrio que le permitiera disfrutar tanto de su profesión como de su vida fuera de ella.