Thiago Pitarch, antes de un partido del Real Madrid

Thiago Pitarch, antes de un partido del Real Madrid Reuters

Fútbol

De Fuenlabrada a Ceuta y Marruecos: así es la historia familiar de Thiago Pitarch, la joya del Real Madrid

Thiago Pitarch, canterano del Real Madrid, es pretendido por Marruecos, pero hasta la fecha ha elegido jugar para España.

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Cuando el nombre de Thiago Pitarch empezó a sonar en el primer equipo del Real Madrid, muchos aficionados sabían poco de él más allá de su posición en el campo.

Sin embargo, detrás del centrocampista de 18 años nacido en Fuenlabrada se esconde una historia familiar que conecta el sur del área metropolitana de Madrid con dos puntos muy distintos del mapa: Ceuta y el norte de Marruecos.

El vínculo con la ciudad autónoma no es anecdótico. La abuela paterna de Thiago nació en Ceuta, al igual que varios de sus tíos abuelos, que vivieron y crecieron allí antes de que parte de la familia se trasladara a la Península.

Ese hilo nunca se ha cortado: los Pitarch siguen viajando al sur en los periodos de descanso para reencontrarse con los parientes que permanecen en la ciudad, y esos viajes forman parte de la identidad del jugador tanto como los entrenamientos en Valdebebas.

La raíz ceutí, a su vez, enlaza con las raíces marroquíes de la familia. El abuelo paterno de Thiago es originario de Alhucemas, localidad costera del Rif que da nombre a una de las regiones más características del norte de Marruecos.

Esa herencia le otorga doble nacionalidad -española y marroquí- y ha despertado el interés de la Federación Real Marroquí de Fútbol, que ya ha contactado con el entorno del jugador para tantear la posibilidad de que siga el camino de Brahim Díaz.

Según el entorno del jugador, la oferta marroquí es "muy suculenta", aunque de momento Pitarch ha optado por representar a España en categorías inferiores, hasta la Sub20.

Thiago Pitarch, en un partido del Real Madrid

Thiago Pitarch, en un partido del Real Madrid Reuters

Detrás de ese recorrido hay dos personas que lo han sostenido en silencio desde el principio: Javier y Rosa, sus padres.

El padre, de raíces marroquíes, y la madre, española, organizaron durante años horarios imposibles y kilómetros de coche para llevar a Thiago a los entrenamientos del Atlético de Madrid -donde estuvo hasta los once años-, después del Getafe y el Leganés, y finalmente hasta Valdebebas.

El propio jugador lo ha reconocido con claridad en Realmadrid TV: "Mis padres son mi principal punto de apoyo, me han acompañado en todos los viajes y han estado en las buenas y en las malas".

La imagen que más circuló en redes tras su debut en la Champions League ante el Benfica en Da Luz fue precisamente la de su padre llorando en la grada mientras abrazaba a su hijo. Un fotograma que resume mejor que cualquier estadística lo que supuso para una familia de clase trabajadora del extrarradio madrileño ver a su chico saltar al césped de un estadio europeo.

En cuanto al carácter de Thiago, él mismo da pocas pistas de cambios en su vida cotidiana. "Creo que soy un chico bastante humilde, siempre con los míos, con mi familia, con mis amigos, no creo que me esté cambiando mucho", declaró en una entrevista reciente cuando le preguntaron si la fama le había transformado.

Una frase que cuadra con el retrato que hacen de él en el club: el jugador que más tiempo se queda con los aficionados a la salida del Bernabéu, firmando camisetas y haciéndose fotos sin prisa, incluso después de las derrotas.

Fuenlabrada, Ceuta, Alhucemas. Tres puntos geográficos que dibujan una historia familiar que va mucho más allá del fútbol y que explican, en buena medida, por qué un chaval de 18 años con toda la presión del Real Madrid encima sigue pareciendo, al menos por ahora, el mismo crío de siempre.