Santi Cazorla, cabizbajo, en el partido entre el Rayo y el Real Oviedo EFE
El partido que avergonzó a LaLiga de Tebas ante el mundo: "Somos unos 'paganinis', nos maltratan cuando quieren"
EL ESPAÑOL pone voz a la indignación de la afición del Real Oviedo tras el aplazamiento del encuentro contra el Rayo Vallecano por el mal estado del césped.
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25 días después se jugó el partido de la vergüenza. El Rayo Vallecano - Real Oviedo, aplazado el pasado 7 de febrero por el lamentable estado del césped del Estadio de Vallecas, aireó las miserias de LaLiga de Javier Tebas y enervó a clubes, jugadores y aficionados.
Casi con un mes de retraso el choque recibió luz verde. La hierba de Vallecas, eso sí, no podía presumir de tener este mismo color resplandeciente. Tanto tiempo después, todavía se veían parches por todas partes y zonas del terreno de juego lejos de la calidad que exige un campo de Primera División.
Más allá del trasiego en el calendario y de los inconvenientes generados para dos equipos que se juegan la vida en la máxima categoría del fútbol español, los otros grandes perjudicados fueron los aficionados.
Arturo Requejo, aficionado del Real Oviedo que pudo estar presente en el partido de Vallecas.
Decenas de hinchas del Real Oviedo se quedaron en tierra, sin fútbol y sin dinero por una suspensión hecha a contrarreloj y mal comunicada.
EL ESPAÑOL habla con Arturo Requejo, fiel y veterano aficionado del conjunto asturiano, que el día del aplazamiento se tuvo que dar la vuelta en pleno camino y que no tiene dudas en apuntar a la nefasta organización y previsión por parte de LaLiga para resolver este asunto.
Enterarse en pleno viaje
La afición del Real Oviedo clama por la manera en la que se suspendió el partido ante el Rayo Vallecano. El mismo día del partido llegó la confirmación, y eso pese a que se sabía de antemano el mal estado en el que se encontraba el césped.
Incluso los jugadores del Rayo habían lanzado un comunicado propio durante el día anterior denunciando la situación y mostrando su preocupación al respecto.
Pese a todo, la hinchada asturiana se desplazó en masa como suele ser habitual para presenciar el partido de su equipo. Arturo Requejo era uno de ellos, y se tuvo que dar la vuelta a casa en pleno viaje.
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"Agudín, un jugador del filial que iba en el autobús, avisó a su padre de que el partido seguramente no se jugaría, y su padre avisó a varios aficionados que ya estábamos en camino", relata Requejo, que también estuvo presente este miércoles en Vallecas.
Él y su acompañante en el coche se tuvieron que dar la vuelta a la altura de Benavente, ya con un buen tramo del camino hacia Madrid recorrido.
"Estábamos llegando a Benavente, que está a dos horas de Oviedo, cuando nos llaman y nos dicen que el partido parece que se va a suspender. Pensamos que era una broma. Entramos con el coche en Benavente, y a la media hora comunicaron que el partido se había suspendido", relata Arturo.
El maltrato a los aficionados
Arturo Requejo, que lleva un buen puñado de años siguiendo los partidos del Real Oviedo a lo largo de toda España, representa el sentir general de los aficionados que aquel sábado se desplazaron hasta la capital para ver en directo a su equipo.
No recuerda algo similar, una falta de previsión tan grande como la de aquel día, y no tiene miramientos en señalar a LaLiga como la gran culpable del desaguisado: "La culpa la tiene LaLiga, totalmente. Ellos ya sabían que el partido se iba a suspender viendo el comunicado de los jugadores del Rayo el día anterior".
"El jueves o el viernes por la mañana tenían que haber dicho que ya no viajara nadie, que no se iba a jugar el partido. Se podían haber ahorrado toda esta tontería", comenta Requejo.
De Frutos acude a la grada de Vallecas para celebrar un gol. EFE
El veterano aficionado del Real Oviedo es muy claro con su cabreo: "Nos sentimos engañados y maltratados por LaLiga. Les damos lo mismo. Igual que no puede ser que haya un partido programado para el viernes a las 21:00, y como después un equipo juega competición europea se cambie para el domingo. ¿Y la gente que ya sacó los billetes?".
El enfado no termina ahí para Arturo Requejo, que estuvo en Vallecas viendo la derrota de su equipo con otros compañeros de grada: "Somos unos 'paganinis'. Se creen que somos un cliente al que pueden maltratar cuando les apetezca".
Un dinero perdido
Ayer la grada visitante en Vallecas estuvo mucho menos poblada de lo que lo iba a estar inicialmente el 7 de febrero. LaLiga colocó el encuentro entre semana y en pleno horario laboral, por lo que el gran desplazamiento azulón quedó reducido a cenizas.
Lo peor no fue no poder estar. Lo peor fue que muchos perdieron su dinero sin ni siquiera poder llegar a ver a su equipo jugar en Vallecas. Muchos se quedaron sin reembolsarse el dinero de las entradas, otros se dejaron sus euros en gasolina para nada, y hubo quienes incluso reservaron hoteles para pernoctar el fin de semana.
"Lo que nos hemos gastado en gasolina, peajes, comidas..., eso ya no lo recuperamos", lamenta Requejo, que aún así se congratula de ni siquiera haber llegado cerca de Madrid aquel día.
Aficionados del Rayo Vallecano, en la grada de Vallecas. EFE
"Para nosotros la broma pueden ser unos 200€. Seguramente unos 100€ para cada uno de los que íbamos en el coche, pero peor fue aquellos que tenían que pagar hotel y cena, porque nosotros íbamos en el día", cuenta Requejo.
Él tuvo la suerte de poder asistir igualmente al partido, al que sí se jugó. La experiencia no fue positiva, porque el Real Oviedo perdió claramente ante el Rayo Vallecano, pero al menos en esta ocasión sí que pudo ver fútbol en Vallecas.