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La decisión del club catalán de no permitir la entrada de público al Palau Blaugrana, "con la intención de garantizar la seguridad de todos los asistentes", según explicó en un comunicado, convertirá el encuentro, considerado de alto riesgo por las fuerzas de seguridad, en el segundo de estas características esta temporada.

A principios de enero, el Barça-Maccabi Tel Aviv se jugó en las mismas circunstancias. Entonces, al conjunto azulgrana no le fue mal: hizo valer el 56-44 al descanso para imponerse por 93-83 y regresar a la senda del triunfo tras dos derrotas consecutivas.

Sin el aliento de su público, una circunstancia que el técnico Xavi Pascual ha señalado en repetidas ocasiones como perjudicial para su equipo, el Barça se agarra a ese precedente con la esperanza de que vuelva a servir como punto de inflexión para relanzar su trayectoria en la Euroliga.

El conjunto azulgrana acumula tres derrotas, ante el Armani Milan (87-84), el Virtus Bologna (85-80) y el París Basketball (74-85), que le han hecho caer hasta la octava posición, con un balance de 17-13.