Sergio Adán, sumiller del restaurante Casino de Alcalá
El tinto asequible que se ha convertido en vino fetiche del Casino de Alcalá
Este Ribera del Duero cercano y honesto se ha colado en todas las mesas del Casino de Alcalá, hasta proclamarse adalid de una tradición actualizada, producto local y una sala cada vez más volcada en el vino.
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En plena Plaza de Cervantes, el histórico Casino de Alcalá se ha consolidado como uno de los epicentros gastronómicos de la ciudad complutense.
El espacio, gestionado por Monio Group (liderado por el joven empresario Fran Rodríguez, uno de los grandes dinamizadores de la hostelería en Alcalá de Henares), combina el encanto señorial del edificio con una propuesta culinaria que entiende la tradición como punto de partida, no como ancla.
La cocina se mueve entre el recetario castellano y madrileño y una mirada actual al producto, con platos tan representativos como las puntas de solomillo con salsa Périgord o los torreznos soufflé, que ya se han convertido en símbolos de la casa.
Casino de Alcalá
La sala acompaña con un servicio cercano y profesional, en el que la experiencia va más allá del plato. Aquí se viene a comer bien, pero también a celebrar, a conversar y a disfrutar sin prisas. En ese contexto, el vino no es un añadido, sino una pieza central del engranaje, pensada para dialogar con la cocina y reforzar el carácter del lugar.
La experiencia en sala está en manos de Sergio Adán, un joven profesional formado en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid y sumiller certificado por la Cámara de Comercio de Madrid. A pesar de llevar apenas cuatro años en el Casino de Alcalá, ha asumido la dirección del servicio con naturalidad, aportando una mirada fresca y muy centrada en el vino como hilo conductor de la experiencia.
Maridaje Casino de Alcalá
Adán ha diseñado una bodega con más de cien etiquetas que rehúye la rigidez: alrededor del 60% de la carta cambia cada tres meses, lo que permite jugar con la estacionalidad, descubrir nuevos productores y mantener viva la curiosidad del cliente.
La columna vertebral la forman denominaciones de origen nacionales, reflejo de la riqueza del viñedo español, con pinceladas del viejo y del nuevo mundo y una atención especial a los jereces.
Además, cerca del 80% de las referencias se pueden pedir por copas gracias al uso de sistemas de conservación, lo que facilita maridajes a medida y anima a salir de la zona de confort.
El Galán, el tinto que se ha hecho de la casa
En este escenario, Sergio Adán lo tiene claro: “Si tuviera que recomendar un vino accesible, con carácter y presencia en la mesa, elegiría El Galán, elaborado por Casa Monio, en La Horra (Burgos), bajo la D.O. Ribera del Duero. Es un tinto que refleja la autenticidad de su origen, sin artificios ni pretensiones, pero con una calidad que sorprende desde el primer trago”.
El Galán está elaborado con uva tempranillo y cuenta con 14% vol. de alcohol. Su crianza de tres meses en barrica de roble francés de tostado fuerte le aporta “elegantes matices de cacao, especias dulces y vainilla, sin restarle protagonismo a la fruta”.
El Galán en el Casino de Alcalá
Los suelos arcillo‑calcáreos de La Horra le dan estructura y un punto de mineralidad, mientras que el clima de la zona marca “esa madurez equilibrada que caracteriza a los vinos de la Ribera”.
En copa, se muestra intenso y limpio, con aromas de mora, ciruela madura y ligeras notas tostadas. En boca, Sergio lo describe como “redondo, con taninos pulidos y un final largo y amable”.
Su versatilidad lo convierte en un comodín perfecto en sala: funciona con carnes rojas, arroces melosos, quesos curados e incluso “postres con chocolate”, una combinación que el sumiller sugiere a quienes quieren prolongar la experiencia del vino hasta el final de la comida.
En el Restaurante Casino de Alcalá, El Galán ha pasado de ser una referencia más a convertirse en uno de los vinos más reconocidos por los clientes. “No solo por su equilibrio entre precio y calidad, sino porque conecta perfectamente con nuestra propuesta gastronómica: tradición actualizada, producto local y respeto por la esencia de cada plato”, asegura el sumiller.
Casino de Alcalá
La mejor prueba de cómo un proyecto bien pensado puede estrechar la relación entre un restaurante, su territorio y la copa que se sirve en cada mesa. Este tinto se sirve junto a elaboraciones estrella del restaurante, donde su cuerpo y frescura “elevan cada bocado”.
Más que un vino de carta, El Galán se ha integrado en el relato del propio restaurante y, por extensión, de la ciudad. “Ya es parte de la identidad de Alcalá de Henares. Un Ribera del Duero cercano, honesto y con la elegancia suficiente para estar a la altura de cualquier mesa”, resume Adán.
Un vino que no busca hacer ruido, pero que acaba conquistando por insistencia. Copa a copa, mesa a mesa, hasta convertirse en el tinto al que uno vuelve casi sin darse cuenta.