Vinos

Lar de Paula, cinco vinos españoles que arrasan a nivel internacional

Lar de Paula, los vinos de Heredad de Baroja, se han traído cinco premios del Concurso Mundial de Bruselas, conocido como las Naciones Unidas de los grandes vinos.

Heredad de Baroja, la pequeña bodega situada en la Rioja alavesa está de enhorabuena. Sus vinos Lar de Paula han sido distinguidos con cuatro medallas de oro y una de plata en la reciente edición del prestigioso Concurso Mundial de Bruselas que se ha celebrado este mes en Suiza.

Los vinos premiados pertenecen a la Edición Limitada de la bodega y son vinos elaborados con variedades de uvas muy particulares, de edades muy viejas y de producciones muy cortas, lo que hace que sean vinos muy exclusivos.

En esta ocasión, la Medalla de Oro ha sido para los vinos Lar de Paula Reserva 2014 Edición Limitada, Lar de Paula Garnacha 2014 Edición Limitada, Lar de Paula Madurado 2017 y el Graciano de 2016 Edición Limitada. La Medalla de Plata ha sido para el Merus 4 de 2013.

En el Concurso Mundial de Bruselas han participado 340 expertos procedentes de todo el mundo que han catado los vinos de 43 países diferentes que participaban en este certamen en el que España ha sido el país que más premios ha obtenido, entre ellos, el premio al Mejor Vino Blanco del Mundo.

Las bodegas Heredad de Baroja

La naturaleza y la historia han hecho del vino y la Rioja alavesa un binomio difícil de entender por separado. La tierra caliza, el clima húmedo, la protección de la sierra cántabra y la fertilidad del valle del Ebro suponen un enclave único y privilegiado para el cultivo de la vid.

Si a ese binomio se suma el buen hacer de la familia Meruelo, se producen efectos sinérgicos que dan como resultado vinos que son como pequeñas obras de arte, vinos con la personalidad que heredan del terreno que da vida a las uvas.

Todo comienza en el campo, cuidando de la uva durante todo el proceso y colmándola de cuidados a pie de viña para posteriormente seleccionar las mejores uvas de los mejores proveedores de la zona, pues la calidad de la uva es, obviamente, la clave de la calidad del vino.

Después, la bodega desarrolla su actividad siguiendo dos caminos bien diferenciados, por un lado, las elaboraciones tradicionales, haciendo los vinos como siempre se han hecho, sin prisas, dejando que sean los propios vinos los que marquen sus tiempos.

Por otro lado, la zona experimental, la investigación, la aplicación de los métodos y tecnología actuales para innovar y exprimir al máximo el potencial de cada uva, pequeñas producciones de vinos elaborados con uvas singulares de cepas muy viejas que se recolectan y se seleccionan manualmente para que la calidad sea máxima.