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La Embajada de Embajadores, una oda al bar de toda la vida

Vuelve el bar de toda la vida y lo hace renaciendo sobre el que fuera uno de los míticos de Embajadores. El bar Oss ahora es La Embajada, un lugar en el que se hace una oda a los bares castizos madrileños.

No os vamos a mentir. Estamos sedientos de bares de toda la vida. Ese típico bar madrileño al que vas a tomarte una caña y una buena tapa. Ese que respira casticismo por los cuatro costados. En Madrid los hay. Muchos. Son algunos como la Ardosa, Bodegas Rosell, la Taberna de Ángel Sierra... Pero todos ellos cuentan ya con muchos años a sus espaldas.

Pero ¿qué pasa cuando una de las novedades que abre se inspira en un bar de toda la vida? Que suceden cosas tan bonitas como la que hemos descubierto en el nuevo lugar de referencia en Embajadores. Bienvenidos a La Embajada. 

La Embajada, el renacer del bar de toda la vida

Y los vecinos del barrio no podían estar más contentos, porque lo que fuera uno de los lugares míticos de Embajadores, el OSS, volvía con un lavado de cara y nuevas propuestas, pero sin perder un ápice de su esencia de bar de barrio y castizo. 

¿Qué lleva a dos italianos a rememorar un bar de siempre? "Nos enamoramos de este concepto de bar español", apuntan. Precisamente detrás de este nuevo proyecto están los naturales de Cerdeña, Marcello Caschili y Andrea Pirastu, creadores de conceptos como Aió pizza, la Casa dei Pazzi y otros locales en la capital. "En el interior apenas hemos cambiado. Muchas cosas se han quedado igual de como estaban: el techo, los espejos, la estructura de los globos, los apliques... Siempre habíamos tenido la idea de abrir un tipo de bar de esta forma y hacerlo en este barrio", nos cuenta Andrea. 

El nuevo espacio se articula en torno a una gran barra central con taburetes y una zona de mesas bajas de mármol y sillas de madera, como manda la tradición. Además, La Embajada cuenta con una terraza aledaña en la misma calle, con capacidad para 40 personas, que se postula como el lugar favorito ahora que las temperaturas de la ciudad siguen siendo amables.

Cuando lo más sencillo es lo mejor: una carta para cualquier hora del día

Abren sus puertas a las 8 de la mañana, siendo los primeros del barrio. Y de momento, solo cierran los miércoles, turnándose con otros bares, pero la idea es tener siempre el bar abierto, para así fidelizar a sus clientes. Poco a poco. Así, de momento, cubren varios momentos de consumo del día, desde desayunos, hasta las cenas, sin olvidarse del aperitivo o las comidas. 

Los desayunos, que incluyen café o infusión, se mueven entre propuestas castizas como los churros y porras, las tostadas de pan con tomate y jamón o el mítico sándwich mixto, así como por los pinchos de tortilla o un suculento plato de huevos y bacon. También han incluido una propuesta más en consonancia con lo que solemos ver a menudo, como son los huevos Benedict con aguacate o bacon. 

En La Embajada, el aperitivo es perfecto. Además de vermut de grifo y otras bebidas, aquí tiran las cañas como nos gustan en los bares de siempre. Además, con cada bebida vienen una suculenta tapa, algo muy de Madrid que se ha perdido en los últimos años. "No queríamos que la tapa fuesen unas patatas rancias o aceitunas, así que apostamos por cuidar hasta este detalle", nos comenta Andrea. En nuestro caso, nos sirvieron una tapa de migas y otra de ragout de ternera con la segunda bebida. Y era un guiso que sabía a mano de madre o abuela, a esos sabores que siguen en nuestra memoria gustativa y que tan pocas veces podemos rememorar.

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Los aperitivos dan lugar a la comida y con ella todo un despliegue de platos sencillos pero muy bien ejecutados, como es el ejemplo de su carne mechada con patatas, digna de un monumento, que bien se puede tomar como ración o en un bocadillo. Pero hay mucho más. Por ejemplo, solo en horario de comidas, de lunes a viernes y hasta las 17:00, presentan la opción de platos combinados, incluyendo por poco más de 8 euros, bebida y café o fruta. Es el caso de su filete de ternera con huevo frito, patatas fritas y ensalada o los calamares con huevo frito y los mismos acompañamientos, entre otros. Además, cuentan con sugerencias de platos del día. ¡Pregunta!

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El resto de la carta se resuelve con platos, raciones y bocadillos. Entre los primeros resultan imprescindibles sus croquetas de setas, las berenjenas a la parmesana, un guiño exquisito e imprescindible a su país de procedencia, la ensaladilla rusa, albóndigas con tomate... Pero también raciones como queso manchego, calamares, alitas de pollo o jamón serrano. Más castizo imposible. 

Muchas de estas raciones, también se sirven en formato bocadillo, como el bocadillo La Embajada, con berenjenas a la parmigiana y chorizo, el bocadillo de lomo o el de albóndigas en salsa de tomate, pudiendo tomar alguno de ellos en formato de montadito y con la posibilidad de añadir ingredientes como tomate, queso Gouda o huevo frito.

Por la noche mantienen la misma carta y alargan hasta la madrugada con tragos y destilados. Nosotros ya tenemos nuestro nuevo bar de referencia. ¿Y tú?