Sis Coffee House

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Reportajes gastronómicos

La cafetería de especialidad que empezó como un sueño entre hermanas y ya tiene tres direcciones en la Safor

Isa y Clara Fayos están detrás de SIS Coffee House, un proyecto que arrancó en la plaza del Ayuntamiento de Gandía, creció hasta el Mercat del Prado y llegó a Daimús con café de proximidad, repostería casera y una carta de desayunos que terminó marcando el rumbo del negocio.

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Que el café de especialidad ha conquistado Madrid, Barcelona o Valencia lo sabe ya hasta el que no toma café. Mientras tanto, en la capital de la Safor, la cosa era la de siempre: café rápido, tostada de siempre, esmorzar, bar de toda la vida y esa oferta playera que durante años ha funcionado, sobre todo, para un turismo fiel, de segunda residencia y vacaciones largas.

Pero algo se está moviendo en Gandía. Lo vimos en el Mercat del Prado, en nuevos bares de vinos, en proyectos pequeños que ya no miran con complejo a lo que ocurre en las grandes ciudades.

Y otra de las responsables de ese cambio es SIS Coffee House, la cafetería de especialidad creada por Isa y Clara Fayos, dos hermanas que tenían una idea guardada en un cajón y que, casi sin darse cuenta, han terminado convirtiéndola en una pequeña marca con tres locales: uno en la plaza del Ayuntamiento de Gandía, otro en el Mercat del Prado y un tercero en la playa de Daimús.

De salad bar a café de especialidad

“SIS viene de sisters”, cuenta Isa a Cocinillas. Y, aunque ahora parezca evidente, el camino hasta llegar ahí no fue exactamente lineal. Antes de que existiera SIS Coffee House como tal, el proyecto arrancó con otro nombre y otra intención.

Isa lleva años en el mundo de la hostelería —es una de las socias de del Poble, la cadena valenciana de pizzas— y a través de unos contactos del sector llega a sus manos un concepto de salad bar que estaba sin explotar en Gandía, un concepto vinculado a The Circle Food que Isa había empezado a trabajar junto a sus socios y al que se unió su hermana Clara. “Pensábamos que el core del negocio iban a ser las ensaladas”, recuerda. Y así estuvieron trabajándolo durante un tiempo. Pero lo que el público demandaba era otra cosa.

Isa y Clara Fayos

Isa y Clara Fayos

“El grueso de las facturaciones estuvo en la oferta de desayunos y en el café. Entonces pivotamos de un salad bar a un specialty coffee, explica. La fecha clave llegó en febrero de 2024. Cerraron por vacaciones, se fueron las dos de viaje a Ámsterdam y Bélgica durante cinco días, visitaron cafeterías que tenían en la cabeza como inspiración y volvieron con las ideas mucho más claras. En apenas quince días hicieron un restyling, un rebranding y dieron forma a lo que realmente querían contar. Ahí nació SIS.

La historia tenía, además, no les venía de nuevas. “Mi hermana y yo hemos sido consumidoras de café de especialidad desde hace mucho tiempo. No había café de especialidad en Gandía”, dice Isa. En realidad, la idea de abrir juntas una cafetería ya existía antes incluso de que hubiese local, negocio o plan. “Teníamos siempre la idea romántica. De hecho, ya teníamos como un brand book: si tuviésemos un café de especialidad, ¿cómo lo llamaríamos?”. Ese nombre, SIS, estaba esperando su momento.

Del centro a la playa

El primer local abrió en la plaza del Ayuntamiento de Gandía, un punto clave en la ciudad ducal. “El local es muy pequeñito, pero yo, en lugar de decir pequeñito, digo cuqui”, bromea Isa. Dentro caben pocas mesas, pero fuera está la terraza, que en este caso juega a favor. La plaza hace de extensión natural de la cafetería y convierte el desayuno, el café o la tostada en un plan más mediterráneo que urbano.

SIS Coffee House Gandía

SIS Coffee House Gandía

"Nosotras siempre hemos buscado lugares donde poder ir a consumir, pero que acompañara todo: no solamente una buena materia prima y un buen café, sino también lugares bonitos”. La estética es importante, pero no lo es todo. “Queremos que, además de una taza de un buen café o una buena tostada, estés en un lugar bonito, un lugar agradable”. Contenido y continente, resume ella.

SIS Coffee House Daimús

SIS Coffee House Daimús

Después llegó Daimús, con un local más grande, terraza y en plena playa. El tercer espacio está en el Mercat del Prado, y ahí la operativa cambia. La carta es prácticamente la misma, pero no hay servicio a mesa y el cliente pide en barra, recoge su localizador y vuelve a por su pedido cuando está listo. “En Gandía ha costado un poquito más de arrancar a nivel operativo, porque la gente no está acostumbrada”, reconoce Isa.

El mercado, aun así, encaja con esa nueva Gandía que empieza a pedir más variedad: ostras, croquetas, japonés, tacos, café de especialidad y pequeños operadores que hacen que el centro vuelva a tener movimiento gastronómico.

Café de proximidad y una carta para todos

El café es, claro, una de las patas fundamentales. Aquí trabajan con Café Barsel, tostadores de Cocentaina, una casa de proximidad que les permite dar con una propuesta de especialidad con acento cercano. Tienen su propio blend, una mezcla de diferentes orígenes, y además cuentan con otra tolva dedicada a un café de origen único que van cambiando cada mes o cada dos meses. “Ahora tenemos una Etiopía, quizás el mes que viene tengamos un Colombia o un Brasil”, cuenta Isa. Esa segunda opción está pensada para un cliente más curioso, más iniciado, que pregunta qué hay en el molino y busca algo distinto.

Cafés de especialidad

Cafés de especialidad

La carta, sin embargo, no se queda en el purismo cafetero. Hay espresso, cortado, café con leche, latte, flat white, americano y capuccino, pero también bebidas que hablan a un público más amplio, más joven o sencillamente más goloso: Lotus latte, peanut butter latte, Spanish latte, salted caramel latte o peanut matcha latte. “Queremos ser un poquito más inclusivas”, dicen, conscientes de que no todo el mundo se acerca al café desde el mismo lugar.

Bebibas

Bebibas

Ese Spanish latte, por ejemplo, lleva leche y crema de leche condensada. “Es una bombita”, ríe. También están el matcha, el chai, el dirty chai o el babyccino con cacao puro, además de zumos naturales y bebidas frías que cambian con la temporada. En verano juegan con café o matcha sobre hielo, leche de coco, cremas emulsionadas, vainilla, naranja o toffee. Una de las propuestas más llamativas es el Mont Blanc, un iced americano con zumo de naranja recién exprimido y una crema de nata con ralladura de naranja y vainilla.

Bebidas de verano

Bebidas de verano

La parte salada y dulce va en la misma línea. En las tostadas apuesta por combinaciones como ricotta con miel y tomillo, ibérico, yogur griego con granola casera, plátano, crema de cacahuete, canela y miel, o aguacate con crumble de avellanas, copos de chili, cebolla encurtida y AOVE. También hay French toast con pan brioche, mascarpone, pistachos, canela y sirope de arce.

Además de sándwiches, como el Say Cheese con jamón cocido y queso Jack Monterey, el Tunacado con atún, mayonesa, pesto y aguacate, o el SIS, con pollo, queso de cabra, pesto y cebolla encurtida. Y otros imprescindibles, los bagels, con opciones con huevo, trufa o aguacate, queso de cabra, pesto y rúcula.

Say Cheese

Say Cheese

Todo ello acompañado de repostería. Cookies, bizcochos y dulces que dependen de la franja horaria y la disponibilidad, que completan una oferta que se mueve entre el desayuno, el brunch y la merienda.

Gandía también quería esto

Durante mucho tiempo la oferta gastronómica de la ciudad y de la playa ha estado muy condicionada por un tipo de turismo convencional: familias con segunda residencia, visitantes de verano, bares de batalla, calamares a la romana, picaeta fácil, algún arroz y poco más. Entre todos ellos, unos mucho mejores que otros, claro.

SIS Coffee House

SIS Coffee House

Pero eso empieza a cambiar. El mercado, los nuevos conceptos, las cafeterías de especialidad, los bares de vino y ciertos proyectos jóvenes están ayudando a mover la ciudad. “Gandía se está dinamizando con cositas, con conceptos que ves que en grandes ciudades están funcionando”. ¿Hay más en el horizonte para SIS? "Nos gustaría llevarlo a otras ciudades", concluyen. La idea de escalar el negocio ya está en la mesa. Por ahora, Gandía tiene tres motivos para no madrugar en casa.