La mañana es alborotada en el puerto de Miyajimaguchi al sur de Hiroshima, y es que desde aquí sale el ferry de JR (incluído en el JR Pass) hacía Miyajima, un de los destinos más populares de Japón.

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Itsukushima, más conocida popularmente como Miyajima, es una pequeña isla de solo 30 km2 a la que se llega en solo 30 minutos de ferry y que visitan cientos de personas al día. ¿El motivo principal? El santuario Itsukushima y su torii "flotante" Patrimonio de la Humanidad.

Una noche mágica en Miyajima

Ostras a la brasa en Miyajima

El día es ajetreado y los turistas llenan las calles de la isla comiendo ostras a la brasa, uno de los atractivos gastronómicos más populares de la zona. Parece mentira que este mismo lugar rebose de paz llegada la tarde, cuando la luz empieza a irse y los viajeros abandonan Miyajima en los últimos ferrys que llevan de vuelta a Hiroshima.

Es habitual visitar Miyajima en el día, llegando desde el popular Hiroshima, y no pasar del templo Itsukushima y su famoso torii. Pero la magia llega a Miyajima a última hora de la tarde, cuando el sol se pone y nos regala un espectacular atardecer.

Es en ese momento cuando más atractivo es el torii de Miyajima, y a partir de entonces los últimos turistas desaparecen, dejando las calles principales casi desiertas, en un paseo casi fantasmagórico de vuelta a nuestro ryokan.

Vistas desde lo alto del mirador de Miyajima

Miyajima tiene mucho más que ofrecer que su templo y el torii. Es muy recomendable subir hasta el mirador de Shishiiwa (lo más fácil es con el teleférico pero se puede hacer a pié) y desde allí caminar hasta el templo de Misenhondo, desde donde una pequeña subida más nos separa de unas vistas espectaculares de toda la isla y los alrededores.

Alojarse en un ryokan en Miyajima

Un ciervo espera a la entrada del ryokan

Y no podemos irnos sin alojarnos en un ryokan. Nosotros elegimos Yamaichi Bekkan por la cercanía de este ryokan al puerto del ferry, de modo que no tuviésemos que cargar con nuestras mochilas durante mucho tiempo. Es muy cómodo bajar del ferry, dejar la mochila a menos de 5 minutos andando y disfrutar del resto del tiempo explorando la isla.

Como ya os contamos durante nuestra experiencia en un ryokan en Gokayama, se trata del típico alojamiento japonés, donde dormiremos en un futón sobre un suelo de tatami. Esto, que al principio puede parecer extremadamente incómodo, es en realidad uno de los lugares donde mejor descanso siempre que he viajado por Japón. No hay que dejarse engañar por las apariencias.

Además de dormir en el suelo, el ryokan es una experiencia que ofrece mucho más, y la parte gastronómica es de las más importantes. En Yamaichi Bekkan el precio incluye una espectacular cena y un completísimo desayuno, que podríamos definir casi como de estilo kaiseki, es decir, formado por infinidad de platillos donde los sabores y las técnicas se suceden para conformar una experiencia inolvidable.

Nigiri de anguila en un ryokan (Miyajima)

En la cena pudimos disfrutar de ternera cocinada a la piedra, sashimi, salmón marinado en mirin y soja, tempura de verduras y langostino y nigiris de anguila, un auténtico festín que puso la guinda a una noche maravillosa en Miyajima.

Pero esto no acaba aquí, y es que al despertar un desayuno igual o mejor nos espera en la planta de abajo. Ensalada, encurtidos, fruta, arroz, salmón, sopa de miso con tofu, tamago (una tortilla japonesa dulce) son algunos de los platos con los que uno empieza el día en este fabuloso ryokan de Miyajima.

Si queremos seguir explorando la isla podemos pasar otro día más aquí. Nosotros elegimos coger el ferry de vuelta y dedicar el día siguiente a Hiroshima y su emocionante museo de la paz.

Aviso a navegantes: El torii de Itsukushima está en obras de restauración hasta verano de 2020, por lo que solo veremos unos andamios.