Reportajes gastronómicos

Tres ciudades de Andalucía donde comer como Reyes Magos

Marbella, Jerez y Málaga estiran al máximo la Navidad y celebran por todo lo alto hasta la llegada de los Reyes Magos. La escapada perfecta para el primer fin de semana de 2020.

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Andalucía es uno de los mejores destinos turísticos para estirar al máximo la Navidad. Lo dicho: hasta que no pasa la festividad de los Reyes Magos, es época de panderetas y zambombas que estallan en cualquier sitio: dentro de los patios de vecinos, en las peñas, en las plazas y allí se celebran las fiestas en comunidad, al ritmo de palmas, guitarras y 'marimorenas'.

Cada plazoleta es ya un reclamo turístico que empieza a ocuparse para ver la cabalgata de reyes y disfrutar de los lugares más singulares para los que todavía disfrutan de sus vacaciones. Las calles de cualquier rincón de Andalucía son un regalo para disfrutar de la animación, todo ello unido a unas temperaturas estupendas que animan a estar en las calles para disfrutar de sus belenes, espectáculos musicales, mercados navideños, y saboreando una amplia oferta gastronómica con una iluminación nocturna que invita al paseo.

He recorrido las calles iluminadas con miles de colores de Málaga, donde el encendido de la calle Larios ya es una tradición y el paseo de la Alameda, lugar de donde salen los magos de Oriente, ya empieza a ser todo un jolgorio. Las tiendas con sus escaparates llenos de juguetes, se convierten en todo un reclamo para que los más pequeños elijan sus más codiciados regalos.

Y en Jerez, la ciudad donde la Navidad no tiene fin, desde el barrio de Lola Flores a Santiago donde suenan las canciones más 'picantosas' al son de las zambombas, pasando por los campanilleros de leyenda, siguen de fiesta hasta altas horas de la mañana con el fuego en sus calles y música de villancicos.

Nuestra ruta de los magos de Oriente termina en Marbella, la ciudad del canto sin dueño, donde los turistas entre baño y baño en las playas dadas las buenas temperaturas, disfrutan también de toda la parafernalia navideña más internacional, entre barco y barco en Puerto Banús donde se bajan los reyes. 

Málaga y la Alameda de los Reyes Magos  

La tierra de Pablo Picasso y de los flamencos como Antonio Molina, se tiñe de arte hasta finales de la festividad de Epifanía. Desde los primeros días de diciembre, las calles y principales plazas de la ciudad se llenan de luces y de color. Málaga reúne en la Alameda, puestos tradicionales en los que se ofrecen todo tipo de artículos, como elementos de artesanía, cerámica, joyería, figuras navideñas y regalos muy propios para regalar en esta época del año.

Estos últimos días en los que se apura la Navidad, el recorrido para visitar belenes es una tradición para muchas familias en la comunidad. Los belenes más especiales de todos son los vivientes, aquellos representados generalmente por vecinos anónimos de las poblaciones andaluzas que se caracterizan con ropas de la época y escenifican el nacimiento de Jesús.

Estas representaciones reúnen a numeroso público para contemplar un espectáculo en el que todo el mundo disfruta y se divierte. Tras hacer la ruta belenista todo el mundo acaba en la calle Larios donde el encendido de las luces es ya internacional.

La misma cantante Mariah Carey ha elogiado públicamente “el gusto y la filigrana” de esta calle de España. Y a pocos metros de esta reconocida avenida, se encuentra un lugar de cita obligada y recién inaugurado este mes; El Palacio Solecio, en la calle Granada, donde la gestora de hoteles Marugal ha recuperado un emblemático edificio del siglo XVIII, para convertirlo en el primer hotel boutique de lujo de Málaga.

Un cinco estrellas, en una de las principales arterias del centro histórico de la ciudad, donde se albergan 68 estancias de distintas categorías y dispone del restaurante Balausta, cuya dirección gastronómica corre a cargo de José Carlos García, con una estrella Michelín. En este templo gastronómico se ha creado una atmósfera donde se integran, de manera armónica, diferentes elementos decorativos de vanguardia.

Oriol, director de comidas y bebidas destaca “se han intentado rescatar las recetas tradicionales andaluzas mezclándolas con las técnicas más vanguardistas. Y todo ello lo intentamos hacer sin perder de vista el culto al producto local que tenemos de temporada”. En este restaurante encontramos productos como la pijota de Málaga, los tomates del Valle del Guadalhorce, las tradiciones de Antequera como el bienmesabe, o un tocino de cielo con el que se toca el infinito. Los desayunos en su patio malagueño son exquisitos pudiese paladear auténtica miel de los panales y zumo de naranja recién exprimida.

El chef José Carlos García, hace doblete. Tras renovar recientemente su Estrella Michelín para su restaurante JCG del Muelle Uno, ha creado un estilo propio en la gastronomía. Siempre con la mirada hacia el mar, este chef malagueño se inspira en las recetas tradicionales de su tierra y utiliza los productos autóctonos para crear sus platos. En el restaurante que lleva su nombre, muestra su cocina de autor, siempre elegante y refinada.

En esta navidad destaca el polvorón salado de pipas, que no ha dejado indiferente a nadie. Los maridajes con los vinos suaves tipo Botanic que amalgama a la perfección con el singular ajoblanco, o sus pescados azules son toda una escenificación desde que entras al restaurante y te hacen toma el aperitivo en la barra hasta que sales saboreando la famosa “moneda de chocolate blanco con menta”, todo un espectáculo para los sentidos.

Marbella, del "Tardeo de Opium al aguardiente de Ojén

La música acompaña a estas fiestas, en las calles, en las tiendas, en los teatros y en general en cualquier lugar de Andalucía. Incluso en plena Costa del Sol, donde los bañistas en bikini cantan los villancicos en la playa de Marbella, como muestra del vínculo entre la música y la Navidad, enraizados en la más pura tradición de la música española. Los Reyes de Oriente se bajan de los barcos de Puerto Banús y recorren sus calles.  

En lugares como Opium, los hermanos Bordas han puesto de moda “El tardeo”, una peculiar manera de celebrar la caída del sol en uno de los sitios más populares de la Costa. Aquí se celebran las típicas zambombas en estas fechas, encuentros que, originariamente eran reuniones de amigos, vecinos y familiares que se daban cita cada año, en la víspera de la Nochebuena, en los patios y corrales de casas de vecinos, y ahora se congregan para celebrarlo en la puesta de sol. 

En cuanto a la gastronomía, Marbella bien vale un viaje en este periodo navideño para conocer con profundidad lugares como “Maison Lu” en plena Milla de Oro, perteneciente al grupo Boqué, y en el que Juanlu Fernández, el que fuera mano derecha de Ángel León en Aponiente, dirige los fogones. Su propuesta es la de "alta cocina francesa con toques andaluces".

Aquí podemos degustar, a precios más que razonables, platos como: mollete de atún con kimchi, trilogía de moluscos, concha fina con salsa choron, ostra con salsa de aguacate y bolos con ravigote, espárragos blancos con salsa de espuma de ostra; carpaccio de pulpo con espuma de jalapeño y pepino encurtido; gamba roja en dos cocciones, un fabuloso borriquete soasado.

Su relaciones públicas no se cansa de aconsejar la gran estrella de la carta: un impresionante coquelet de las landas preparado al estilo de una rotisserie gala. Como postres, la torrija caramelizada en sauté y la tarta fina de manzana son todo un gozo para el paladar.

También de reciente creación es el nuevo   templo gastronómico que ha abierto en el hotel de lujo marbellí Gran Meliá Don Pepe Hotel.  “Erre” ya es un lugar de referencia desde que el cocinero vasco Íñigo Urrechu puso en marcha el que el mismo denomina como “uno de sus proyectos más ambiciosos”. El significado de su nombre Erre viene del euskera y significa quemar. Es un término perteneciente a la cultura de las brasas y parrillas.

El cocinero señala que en la sección de carnes destacan la chuleta de Wagyu o el TomaHawk, preparadas en la cocina externa en brasas de madera de encina. Los pescados también son calificados de primera. Todos salidos de las costas de Málaga. El tronco de Rape asado y fileteado con el refrito de parrilla sobre madera de olivo es el top del lugar por la tradición espetera de la provincia. Los veganos están de enhorabuena, en su carta se pueden encontrar diez platos para elegir tales como; los espárragos de Mendavia, el tartar de remolacha o la Hamburguesa Veggie Meat que se sirve con variedades de guarnición.

Una de las excursiones que se pueden hacer desde Marbella es a la localidad de Ojén, un pueblo blanco a ocho kilómetros en el que en sus cuevas se hace un Belén viviente muy visitado en Andalucía y donde se degusta algunos de los más deliciosos dulces que se pueden tomar en estas fiestas. Los dulces navideños que fabrican allí con su aguardiente son auténticas delicias y estas fechas son una excelente oportunidad para probar y adquirir mazapanes, piñonates, almendras garrapiñadas o marquesas. Sin olvidar nunca los churros con sal, toda una tradición de los ojenetos.

Jerez, la cocina gitana y las villas de lujo

Jerez es la cuna del flamenco.  Cuando hablamos de las zambombas de Jerez no nos referimos al típico instrumento navideño. Pero sí, sí hablamos de la festividad de los Reyes Magos nos encontramos toda la variedad de los villancicos que se esparcen por la ciudad. La Zambomba lo engloba todo: la festividad en las viñas, las plazas y en los interiores de los Tabancos en donde dan las tantas de la “madruga”. En todas se reparte vino, anís y dulces navideños.

Para que nadie se pierda, el Ayuntamiento de Jerez facilita una guía del más del centenar de zambombas que este año se están celebrando: en Puro Arte, Plaza Asunción, Peña Flamenca Tío José de Paula, La Guarida del Ángel y Plaza de las Angustias son algunas de las significativas. 

De esa manera, además del reclamo flamenco, el visitante se puede perder por las calles de la ciudad, visitar lugares como el “El Trastero Tapas”, un localito donde “el Lolo” como todos lo conocen allí, mezcla las tradiciones y la más pura vanguardia en un ambiente típico jerezano. Su familia se dedicó al campo y él ahora ha recogido lo mejor de la agricultura y los mares y lo ha fusionado en un “garito de moda” donde no cabe ni un alfiler.

Uno de los platos que más se pide es el “atún esparragao” con las típicas  tagarninas de Medina Sidonia y el laureado atún de Barbate con una receta típica de Jerez. También como refrigerio al carbón esta “A Mar”, donde la mar es la gran despensa que da vida a la propuesta gastronómica del local. Paciencia, mimo y carbón natural conforman su fórmula mágica. Las tortitas de camarones su especialidad.

Pero si alguien quiere unirse a la cocina más transgresora andaluza, no tiene más que visitar el nuevo restaurante T22, Ubicado en pleno casco antiguo su chef Ángel Taboada ha trasladado la cocina gitana que un día aprendió de la mano de su madre en Jerez. Este restaurador gitano ha conseguido recuperar en la carta platos que ya ni siquiera se cocinan y les ha dado vida con otros recursos convirtiéndolos en cocina de producto y de calidad. Ángel Taboada, nos cuenta que “En la cocina gitana se utilizan mucho las legumbres, los garbanzos, las habichuelas o los frijoles y las mezclamos con  verduras silvestres como la tagarnina o el cardo borriquero, y se hace buen uso de la gandinga, término caló con el que se hace referencia a la casquería, de ahí vienen platos como el menudo”.

Según nos narra este chef con cada cazuela quiere contar una historia y así llega a los postres que en su dialecto vernáculo se llaman: “Los bullanís”: torrijas caseras con miel y sorbete de naranjas, tocino de cielo de Pedro Ximénez. Muy rico también el limón helado y menta, una Mouse de limón que, al romperla, deja al descubierto una suave crema que guarda en su interior. Platos que dejan las estrellas en la boca.

Pero si uno quiere pisar uno de los pocos lugares con cinco estrellas de la ciudad tiene que ir al más demandado: el Hotel Villas de Jerez, una antigua Casa Señorial Jerezana reformada como hotel boutique en pleno centro de la ciudad, en el que los clientes destacan su silencio y el remanso de paz que caracteriza a sus instalaciones.

En los bonitos patios de su interior, donde se han acomodado espectaculares alones, pueden degustarse los mejores pestiños, consistentes en harina, vino de Jerez, ajonjolí y miel, servidos con una copita que nada más llegar al hotel ofrecen los empleados de recepción como refrigerio y la mejor de sus sonrisas.