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Helado de café y nata, un homenaje al Jaspeado de Moka

Juntos pero no revueltos, en este helado de café y nata ambos van de la mano pero pudiéndose notar diferentes, hacer helado en casa no es tan difícil

3 junio, 2020 13:10

Hacer helado en casa no es tan complicado si se tienen en cuenta algunas pautas básicas que se deben seguir para lograr resultados muy pero que muy positivos. Este helado de café y nata es un clarísimo homenaje al Jaspeado de Moka de la heladería Regma, ubicada en Santander (España), o también al Jaspeado Escocés con ese toquecito canalla de Whisky.

Ingredientes

  • Nata para montar, 290 g
  • Leche evaporada, 290 g
  • Yema de huevo, 2 u
  • Fécula de maíz, 10 g
  • Azúcar, 120 g

Para el sirope de café

  • Café espresso, 250 ml
  • Azúcar, 100 g
  • Whisky (opcional), 40 ml

Esta receta puede servir de referencia para preparar cualquier otro helado con esta base de crema + nata montada que podremos dar el sabor que nos apetezca. La heladera es cuestión importante pero no imprescindible, podréis introducir en el congelador un bol normal y corriente e ir mezclándolo de vez en cuando para que no se cristalice aunque si lo hacéis así tendréis que tener en cuenta que es un helado para consumir al momento, en la hora y media o dos horas que tarda en enfriar bien, no más. En cambio, si tenéis heladera, la vida útil de vuestro helado de café y nata será mucho más larga. 

Paso 1

Lo primero que vamos a hacer es preparar el sirope de café mezclando el café con el azúcar y llevándolo a ebullición durante unos minutos, hasta que coja consistencia de caramelo. Una vez listo, lo dejaremos enfriar. Aquí también está la opción de añadir un poquito de whisky al final de la preparación, para convertirlo en un jaspeado escocés con ese toque alegre. 

Paso 2

Luego habrá que hacer la crema pastelera. Para ello llevamos a ebullición por un lado la leche evaporada y, por otro, mezclamos las yemas con el azúcar y la fécula de maíz con la ayuda de unas varillas. Cuando la leche evaporada haya hervido la añadimos a hilo fino a la preparación de las yemas, poco a poco y sin parar de remover. 

Paso 3

Vertemos todo en el cazo y calentamos a fuego suave, removiendo con las varillas sin parar hasta que coja consistencia pero que no cuaje, es importante el uso de las varillas para que no se nos haga tortilla la crema. Cuando ya esté consistente la volcamos en un recipiente, la tapamos con film a contacto para que no se haga una película dura por encima y la enfriamos completamente. Mejor de un día para otro. 

Paso 4

Montamos la nata, que tendrá que estar bien fría, hasta que se ponga bien dura y se la añadimos en varias tandas a la crema pastelera. Mezclaremos con la ayuda de una espátula haciendo movimientos envolventes para que la nata pierda la menor cantidad de aire posible. 

Paso 5 

Si tenemos heladera será el momento de introducir en ella la preparación y dejamos funcionar unos 10- 15 minutos. En el último minuto añadimos a chorro fino el sirope de café y dejamos que se entremezcle ligeramente con la nata. Si no tenemos heladera meteremos la mezcla en el congelador y cada 15 minutos le daremos unas vueltas durante la siguiente hora y media, para que no cristalice. Cuando ya tenegamos la consistencia deseada sólo tendremos que añadir el sirope poco a poco y remover ligeramente. 

Trucos y sugerencias

Podríamos añadir también un poco de sirope de chocolate que le da un punto maravilloso, también toffee o dulce de leche a gusto de cada uno.

Si quisiéramos dar sabor a la base del helado sólo tendríamos que incorporarlo en la leche evaporada y continuar con la misma preparación tal y cual la habíamos planteado.

Podemos añadir vainilla, canela, un praliné de avellanas, turrón o lo que a cada uno le apetezca más.

Por supuesto, si queremos un helado de café normal simplemente con añadir el café a la leche evaporada y dejar reducir un poco más tendríamos la solución a un helado de café 100%.