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Magdalenas de chocolate con agua, sencillas, económicas y sin lactosa

Estas deliciosas magdalenas de chocolate no llevan ni nata, ni leche, ni buttermilk... llevan... ¡agua!, se hacen en nada y resuelven el desayuno semanal

14 febrero, 2019 11:09

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Esta es una receta de magdalenas sencillas y económicas, para dejar hechas un domingo por la tarde y tener ya listo un desayuno casero que te durará unos cuantos días, según cuántas alimañas tengáis en casa, claro.

Ingredientes de las magdalenas de chocolate con agua

  • Huevos, 6
  • Azúcar, 250 g
  • Harina, 475 g
  • Levadura, 1 sobre
  • Agua, 250 g
  • Aceite de girasol, 250 g
  • Ralladura de 1 limón
  • Trocitos de chocolate, media tableta

Preparación de las magdalenas de chocolate con agua

1: Batir bien todos los ingredientes

Con esta cantidad de ingredientes sale una buena cantidad de masa, con la que podemos hacer unas 16 magdalenas gigantes o el doble de las de tamaño estándar.

Precalentamos el horno a 200ºC.

En un cuenco grande empezamos batiendo, mejor con la ayuda de una batidora de varillas eléctrica, los huevos con el azúcar, a continuación añadimos la harina y la levadura tamizadas, con la ayuda de un colador o de un tamizador. En este punto hemos conseguido una masa bastante espesa, por eso prefiero usar la batidora de varillas eléctrica, aunque la verdad es que me resulta agradablemente desestresante utilizar las varillas manuales de vez en cuando, pero en esta receta es especialmente duro, yo aviso.

Ahora añadimos el agua, batimos, y seguimos con el aceite y la ralladura de limón. Acabamos de batir todo y ya tenemos lista la masa. En esta ocasión hemos troceado media tableta de chocolate en trocitos pequeños y los hemos añadido a la masa en este punto de la elaboración, pero también se pueden añadir cuando ya tengamos la masa repartida en las cápsulas, y así quedará mejor repartido el chocolate, y evitaremos que unas tengan más chocolate que otras… Un drama para el chocolatero de la casa…

2: Dejar reposar la masa en la nevera

Tapamos el cuenco con un film y dejamos reposar la masa unos 20 minutos en la nevera.

3: Rellenamos los moldes y horneamos

Pasados los 20 minutos aproximadamente, rellenamos los moldes hasta 1/3 de su capacidad, que habremos colocado en una bandeja para magdalenas.

Una gran ayuda es utilizar una cuchara de helado, sorprendentemente cómoda para estas ocasiones,  de hecho me lancé a comprarla cuando se la vi utilizar a un pastelero en la televisión precisamente para este menester. Un invento de más de 100 años para dar forma redonda al helado, pero que su mecanismo de expulsión es de gran ayuda para llenar los moldes de magdalenas con delicadeza sin manchar todo alrededor, y su capacidad es perfecta para medir la cantidad de masa a utilizar en los moldes estándar.

Espolvoreamos con azúcar si queremos conseguir un copete crujiente y horneamos a 200ºC unos 30 minutos aproximadamente. Estarán listas cuando al pincharlas con un palillo de brocheta, este salga limpio.

4: Servir

Una vez listas nuestras magdalenas de chocolate con agua, las sacamos del horno y la dejamos enfriar sobre una rejilla. Se conservan varios días en un táper que cierre bien… si no se devoran antes…

Resultado

Que me perdonen los fabricantes de magdalenas, pero unas magdalenas caseras, por muy sencillas que sean, le dan un millón de vueltas a cualquiera empaquetada, y son más fáciles y económicas  de hacer de lo que muchos se piensan.

Y si las hacéis entre todos de casa aún mejor, lo genial de estas magdalenas es que tienen un suave sabor a limón que combina muy bien con otros ingredientes, por eso en cada cápsula puedes añadir los ingredientes que quieras antes de meterlas en el horno, y así cada uno se las hace a su gusto. A mí me encantan con unos trozos de manzana, o unas nueces, unos arándanos …. pero hoy el rey de la casa estaba de cumpleaños y ha monopolizado la cocina, chocolate para todos!

Y cuando te animes a hacer magdalenas en casa, recuerda compartirlas y etiquetarnos en Facebook o Instagram para que todos podamos verlas. ¡Qué compartir es vivir dos veces!