Sí, habéis leído bien, hoy os voy a enseñar cómo hacer una pizza, aunque no tengamos una masa para hacer la base de nuestras pizzas. La verdad es que todo empezó así como un experimento, porque nunca había hecho nada igual, pero realmente os recomiendo muchísimo que lo probéis porque está… riquísima.

Ingredientes para una pizza de unos 30cm de diámetro

  • 2 patatas grandes
  • Salsa de tomate
  • Mozzarella
  • Los ingredientes que queráis poner: yo utilicé jamón york, piña, queso roquefort y maíz (vaya mezcletes raros me hago).
  • Aceite de oliva, sal y pimienta.

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Preparación

Pelamos las patatas y las rallamos a lo largo, como si fuéramos a hacer patatas paja. Ponemos en una sartén o una cacerola poco profunda aceite (lo justo para llenar el fondo).

Una vez está caliente, ponemos la patata y la removemos un poco para que se unte con el aceite y después le damos la forma de la pizza, intentando no dejar huecos.  Con un fuego alto la dejamos que se cocine unos cinco minutos, y a continuación le damos la vuelta, como si de una tortilla se tratara, para que se haga el otro lado.

Esparcimos el queso por encima de la masa, y cuando éste se haya derretido, añadimos la salsa de tomate y los demás ingredientes.

Dejamos así nuestra pizza durante unos 20 minutos más a fuego medio o 10 si tenemos prisa y ponemos un fuego alto.

 

Resultado

La verdad es que cuando hice este experimento no pensé que fuera a prosperar mucho, pero el resultado me ha sorprendido muchísimo. Está muy buena, y no tiene nada que envidiarle a la pizza de toda la vida.

Tiempo: 30 minutos

Dificultad: 2/5

Digestión: 3/5

Precio: Según los ingredientes.