No hace falta tirar muchas flores a la pasta, como para saber lo popular que es. Gusta a todo el mundo y probablemente esto se deba a la multitud de formas que tiene de ser preparada y a los muchos ingredientes que se pueden aprovechar para elaborarla.

Aunque las más populares incluyen tomate, huevo o queso; para variar, hoy hemos optado por hacer una auténtica receta italiana, muy desconocida fuera del país de la bota, pero con esa fusión de culturas, historias y tradiciones que tanto nos gusta. La pasta al limone e burro, o pasta al limón con mantequilla es un verdadero manjar muy fácil de hacer (con habilidad puede estar listo en 5 minutos).

El punto de fusión del que hablo es la pasta que, en este caso y porque los tenía por casa, lejos de ser cualquiera de las clásicas italianas, son unos tallarines de calabaza. Estos tallarines son muy típicos en China y es que, precisamente, es aquí donde nace todo lo que hoy conocemos como pasta, fideos o noodles. De Asia a España, pasando por la costa amalfitana que es de donde es típico este plato por la calidad de los limones de la zona. Capri, Ischia... ¡qué zona tan maravillosa della bella Italia!

Presumo de que esta receta es tan fácil porque, una vez puesta la pasta en la cazuela con agua, basta con disolver la mantequilla, añadir los espárragos, el zumo de limón y la nata (totalmente opcional, podríamos prescindir de ella pero nos ayuda a suavizar la potencia del zumo de limón que puede ser muy astringente), para tener lista la salsa en un minuto, si tenemos todos los ingredientes preparados, eso sí.

Es un claro ejemplo de un plato que lo mismo sirve para reconfortarnos en una rápida cena de invierno, como nos socorre del atracón de ensaladas y gazpachos que tomamos en verano. Una preparación ácida, cremosa y muy equilibrada que, si algún murciano está leyendo, no dudaréis en preparar en casa. Por supuesto, bases establecidas, se puede añadir cualquier cosa que tengáis en la nevera… ¡Ah y queso! Nunca es suficiente queso.

Cómo hacer pasta al limón

Ingredientes

  • Pasta de cualquier tipo seca, 220 g
  • Limón, 1 ud
  • Mantequilla, 40 g
  • Espárragos verdes finos, 10 ud
  • Nata (opcional), 2 cucharadas
  • Sal, c/s
  • Pimienta negra molida, c/s

Paso 1

A la hora de cocer pasta, lo ideal es dejar preparados todos los ingredientes para que, en el momento de cocinarla, todo sea más fluido y no se nos pase nada de cocción. Así pues, exprimir el zumo de limón y reservar las cáscaras para después rallar un poco.

Paso 2

De igual forma, retirar el extremo inferior de los espárragos (se puede hacer con las manos) y, tirando hacia debajo, por el sitio que partan es la parte que se tiene que desechar. Picar el resto del tallo y dejar las yemas enteras.

Paso 3

Poner agua a hervir en una cazuela. Cuando alcance el punto de ebullición, añadir sal abundante e introducir la pasta. Cocer un minuto menos del tiempo indicado en el paquete para que quede al dente y termine de cocinarse en la salsa. Reservar un poco del agua de cocción.

Paso 4


Mientras la pasta se cuece, arrancar la salsa. En una sartén, añadir la mantequilla y, una vez fundida, agregar los espárragos. Sofreír ligeramente 2 minutos a fuego alegre y regar con el zumo del limón. Evaporar la acidez durante un minuto e incorporar la nata líquida. Disolver todo bien, añadir pimienta negra y rectificar la sazón.

Paso 5

Cuando la pasta esté cocida, pasarla directamente, sin escurrir, a la sartén en la que tenemos la salsa. Integrar todo muy bien con movimientos cuidadosos y envolventes para evitar que se rompa y, si fuera necesario al quedar un poco espeso, añadir esa agua de cocción que teníamos reservada.

Paso 6

Servir muy caliente y, una vez emplatado, terminar con la ralladura de limón.