En mi opinión, la pasta es uno de los ingredientes más agradecidos en la cocina. Es fácil de preparar, está buena con casi todo y le gusta a casi todo el mundo. ¿Conocéis a alguien a quien no le guste la pasta? Yo estoy intentando hacer memoria y no.

Ingredientes

  • 500 g de almejas
  • 1 cebolleta grandecita
  • 1 ramillete pequeño de perejil fresco
  • 4 cucharadas de AOVE
  • 4 ó 5 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco de calidad, preferiblemente albariño
  • 1 ó 2 guindillas, dependiendo de lo picantito que os guste
  • 8 ó 10 almendras sin piel, preferiblemente de la variedad marcona (*)
  • 1 cucharada generosa de piñones
  • 180 g de fettuccine
  • sal

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Hoy para acompañar la pasta os proponemos una salsa de almejas y frutos secos, con una textura parecida a la salsa pesto y un sabor que mejor será que no tengáis demasiado pan a mano porque os lo comeréis todo untado en la salsa.

Preparación de Fettucine con almejas

  1. Lo primero es poner las almejas en un cuenco lleno de agua fría con sal para que suelten cualquier arenilla que puedan tener. Tendremos que dejarlas al menos media horita que aprovecharemos para ir haciendo la salsa.
  2. Mientras tenemos las almejas en agua, ponemos 3 cucharadas de AOVE en una cacerola baja o en una sartén honda a fuego medio (6/12). Con el aceite en frío echamos la guindilla, los ajos pelados, las almendras y los piñones. Vamos dando vueltas hasta que se doren ligeramente sin quemarse.
  3. Cuando estén dorados, pasamos los ajos, las almendras y los piñones a un mortero al que también añadiremos el perejil picado, la cucharada de AOVE restante y una cucharada de vino.
  4. Volvemos a poner al fuego la cacerola con la guindilla y el aceite que ha quedado, echamos la cebolleta que habremos cortado previamente en trozos no muy grandes y la salamos ligeramente. La freímos a fuego medio (6/12) ya que nos interesa que se fría y quede algo doradita.
  5. Mientras se va friendo la cebolla trituramos lo que tenemos en el mortero.
  6. En una sartén aparte ponemos a calentar el resto del vino blanco. Cuando rompa a hervir echamos las almejas para que se abran. Si alguna no se abre o se rompe, la desechamos.
  7. Las almejas abiertas las pasamos a un plato y las reservamos. El vino y el jugo que han soltado al abrirlas lo colamos y también lo reservamos.
  8. Cuando la cebolla esté doradita, retiramos las guindillas y echamos en la cacerola la picada del mortero y mezclamos bien. Cocinamos un minuto a fuego medio para que se integren los sabores y añadimos el jugo de cocción que tenemos reservado. Subimos el fuego (10/12) hasta que rompa a hervir y mantenemos el hervor unos minutos para asegurarnos bien de que se evapora todo el alcohol del vino.
  9. Mientras tanto vamos cociendo la pasta en agua con sal siguiendo las instrucciones del paquete.
  10. Probamos la salsa y rectificamos de sal. La pasamos a un bol y la trituramos con una batidora de brazo. Importantísimo retirar las guindillas antes de meter la batidora!!! ( También podéis triturarla directamente en la cacerola, aunque eso ya depende del cariño que le tengáis a la cazuela. Yo, prefiero fregar un cacharro más con tal de no rayar mis cazuelas.) Una vez triturada la salsa la devolvemos a la cazuela y la mantenemos caliente con el fuego al mínimo. Si os parece que la salsa os ha quedado muy espesa para vuestro gusto podéis añadir poco a poco agua de cocción de la pasta hasta que esté a vuestro gusto.
  11. Cuando la pasta esté lista, añadimos las almejas a la salsa y damos unas vueltas para que se impregnen bien y recuperen temperatura.
  12. Escurrimos la pasta y la servimos enseguida con la salsa y las almejas por encima.

Resultado

Con las cantidades que os pongo salen dos raciones abundantes, por lo que si sois más tendréis que aumentar las cantidades.
La clave principal del éxito de esta receta está en usar unas buenas almejas y un vino blanco de calidad. Si el vino que tenéis es un poco peleón, poned menos cantidad y completad el líquido con agua.
Repito por tercera vez lo de retirar la guindilla antes de triturar, si no lo hacéis el picante puede llegar a ser tan intenso que probablemente no se pueda comer.
Como no lleva queso ni harina, la salsa es apta para intolerantes a la lactosa y también para celíacos, aunque en este último caso debéis acompañarla de una pasta que no tenga gluten.

Tiempo: 20-25 minutos

Dificultad: 2/5

Digestión: 2/5

Coste: puede variar bastante dependiendo del precio de las almejas