Mar Bellver y una pizza

Mar Bellver y una pizza ALLEKO iStock

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Mar, cocinera: "Parece pizza, pero es una cena sana que se hace con 1 patata cocida, 2 huevos y queso mozzarella"

Una receta apañada que te alegra la cena sin complicarte mucho la vida.

Más información: Parece pizza, pero es una receta alicantina que no se conoce fuera: fácil de hacer, con mucha fibra y deliciosa

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Para esos días en los que llegas a casa y lo único que tienes claro es que quieres cenar tranquilamente en el sofá y, a ser posible, sin usar cubiertos, existen recetas como esta.

Sin cocinar cosas complicadas ni ensuciar media cocina. Si, además, resulta que tienes en la nevera algunas patatas cocidas que te hayan sobrado, esta receta te va a conquistar.

Mar Bellver, cocinera detrás del perfil de Instagram @foodiction.vlc, ha compartido una receta que es un buen ejemplo de cómo una receta de aprovechamiento puede convertirse en una cena de capricho.

Una ‘pizza’ hecha de huevos con patatas o unos huevos con patatas que parecen una pizza , incluso una tortilla de patata deconstruida, el nombre que quieras darle es cosa tuya, pero es lo de menos.

La patata cocida: un comodín que nunca debe faltar en la nevera

La patata es uno de los alimentos más versátiles de la despensa española. Su cultivo se remonta a más de 8.000 años en la región andina de Sudamérica, donde las civilizaciones preincaicas ya la cultivaban en altitudes superiores a los 3.000 metros.

Llegó a Europa en el siglo XVI de la mano de los conquistadores españoles, aunque su aceptación fue lenta porque durante siglos se consideró que era un alimento de segunda e incluso se la asoció con enfermedades.

Fue en el siglo XVIII cuando figuras como Antoine-Augustin Parmentier en Francia impulsaron su consumo popular, demostrando que la patata era un alimento barato y nutritivo que podía alimentar a poblaciones enteras.

Desde entonces, se ha convertido en un pilar de la gastronomía europea. En España, es difícil imaginar la cocina sin ella. Si no tuviéramos patatas, no tendríamos tortilla, ni patatas bravas, ni patatas a lo pobre, ni guisos, ni purés ni un largo etcétera de preparaciones la tienen como protagonista.

En cuanto a sus usos en la cocina, cocerlas con antelación y guardarlas en la nevera es un truco de organización doméstica que facilita mucho las cenas entre semana.

De hecho, la patata cocida y enfriada genera lo que se conoce como almidón resistente, un tipo de fibra que alimenta el microbiota intestinal y que no se produce cuando la patata se consume recién hecha y caliente.

Ingredientes

Ingredientes

  • Patata cocida mediana, 1 ud
  • Huevos, 2 ud
  • Queso rallado tipo mozzarella o mezcla, 40 g aprox.
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita
  • Sal, al gusto
  • Pimentón de la Vera dulce o agridulce, 1/4 cucharadita
  • Cebollino fresco picado, para espolvorear

Paso 1

Pelamos las patatas cocidas y las machacamos con un tenedor en un bol. Añadimos el aceite de oliva, una pizca de sal y el pimentón. Mezclamos bien hasta obtener un puré grueso, con algunos tropezones.

Paso 2

Calentamos una sartén antiadherente de unos 20 cm de diámetro a fuego medio y repartimos el queso rallado por toda la base, formando una capa uniforme.

Paso 3

Esperamos a que el queso empiece a derretirse y a burbujear. En ese momento, distribuimos el puré de patata por encima, cubriendo el fondo de manera homogénea.

Paso 4

Cascamos los dos huevos sobre la capa de patata, tapamos la sartén y bajamos el fuego a medio-bajo.

Paso 5

Dejamos cocinar unos 10 minutos, hasta que la clara de los huevos esté completamente cuajada y la yema se mantenga ligeramente cremosa.

Paso 6

Retiramos la sartén del fuego y dejamos reposar un par de minutos. Deslizamos la tortita sobre una tabla o un plato con ayuda de una espátula.

Paso 7

Para servir, espolvoreamos con el cebollino fresco picado.

Una cena ligera que no puede ser más fácil

Aunque puede parecer que se trata de un plato muy calórico, estamos ante una receta con unas propiedades nutricionales interesantes.

Las patatas aportan hidratos de carbono complejos y potasio; los huevos, proteínas de alto valor biológico con todos los aminoácidos esenciales, además de vitaminas del grupo B y vitamina D; y el queso suma calcio y algo de grasa que ayuda a la saciedad.

Una ración aproximada ronda las 350-400 kcal, con un buen reparto entre macronutrientes. Al no llevar fritura el aporte graso es bastante contenido comparado con unos huevos fritos con patatas tradicionales.

Si buscas una versión aún más proteica o darle un poco más de color, puedes añadir unas lonchas de pechuga de pavo, un poco de atún en conserva o unas tiras de pimiento rojo asado sobre la capa de patata antes de cascar los huevos.