Preparación: < 10 min  Dificultad: 1/5  Raciones: 2 -3  Coste: < 4 €

No voy a reabrir el debate de si la tortilla de patata con cebolla o sin cebolla, pero de cualquiera de las dos maneras, hay a quien le gusta la tortilla fría, hay a quien no le importa tomarla recalentada y aparte están los que como yo sufrimos cada vez que sobra un trozo de tortilla de patata porque sabemos que una vez que se enfríe ya no es lo mismo.

Por eso cuando en mis tiempos de estudiante, en la cafetería de la Facultad de Derecho -en la que mejor se comía de todo el Campus y a la que todos peregrinábamos a la hora de comer- descubrí la tortilla rellena me pareció un invento brutal. Imagino que para ellos también era muy cómodo porque les evitaba tener que gestionar raciones de tortilla fría, pues esta receta es una forma de aprovechar esa tortilla que se queda fría y también es genial para prepararla con antelación a propósito si tenemos invitados y no queremos mucho lío en la cocina en el último momento.

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Ingredientes

  • Tortilla de patata fría, 1 (*)
  • Hojas de ensalada (lechuga, espinacas), 1 taza
  • Jamón cocido, 100 g
  • Tomate fresco pelado y sin semillas, 1
  • Mayonesa, 4 cucharadas soperas
  • Salsa de tomate, 2 cucharadas soperas
  • Queso tipo Philadelphia, 2 cucharadas soperas

(*) Con cebolla o sin cebolla, para 2 -3 raciones será necesaria una tortilla pequeña de unos 20 cm de diámetro o unos trozos que hayan sobrado de una tortilla grande.

Preparación de la Tortilla rellena

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En un bol mezclamos la mayonesa, la crema de queso para untar y la salsa de tomate. Batimos bien con unas varillas manuales hasta que tengamos una mezcla homogénea y sin grumos de queso.

Añadimos el tomate pelado, despepitado y cortado en dados pequeños. Añadimos también el jamón cocido en dados como los del tomate y mezclamos bien con una cuchara. Reservamos.

Ahora viene lo divertido, que es cortar la tortilla -si son trozos es muy fácil-, que no es difícil si lo hacéis con el truquito que os voy a contar.

Tenemos la tortilla sobre un plato y la tapamos con otro -aquí tenemos que procurar que los dos platos sean bastante llanos de manera que la tortilla quede en contacto con los dos platos, no solo el de abajo-, una vez conseguido esto, cogemos el cuchillo más largo que tengamos -un jamonero es perfecto- y lo pasamos entre los dos platos. Listo, ya está la tortilla cortada en dos mitades.

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Una vez cortada la tortilla, levantamos el plato de arriba y dejamos caer la parte superior de la tortilla sobre él. Solo hay que inclinar el plato con la tortilla y dejar que el trozo de arriba deslice sobre el otro plato.

Cubrimos la base de tortilla fría con las hojas de ensalada cortadas en tiras y encima la mezcla que teníamos reservada. Para tapar de nuevo la tortilla, volvemos a dejar caer la “tapa” deslizándola desde el plato en el que está hasta que quede encima del relleno.

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Una vez tenemos lista la tortilla rellena es mejor servirla rápido para que las hojas de ensalada no se pongan mustias, por lo que si tenemos que rellenarla con antelación es mejor prescindir de ellas.

Tortilla rellena

Creedme que la tortilla rellena hace que la tortilla fría gane muchos puntos y es una idea fabulosa para preparar una cena en 5 minutos con la tortilla que ha sobrado de al mediodía o para una cena de sábado con los amigos si preparamos la tortilla al mediodía y casi cuando lleguen le metemos el relleno.

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