Actualidad gastronómica

Los congelados de Mercadona que me sacan de más de un apuro

Tener productos congelados de Mercadona en casa me permite vivir con tranquilidad. En caso de necesidad, ellos están ahí, listos para ser cocinados en un periquete. 

El congelador es un gran aliado en nuestra cocina. Sirve para mucho más que para tener siempre hielo y helados, te lo garantizo. Es un cofre del tesoro que guarda preciadas posesiones, ideales cuando queremos apañar una cena rápida o resolver con agilidad y maestría el tupper del día siguiente. O cuando se te planta un regimiento a comer en casa por sorpresa, porque ya sabemos que aquello de "donde comen dos, comen tres" no es siempre verdad. 

Así que siempre que voy a la compra, asalto los frigoríficos de congelados de Mercadona. Primero, porque me encanta ver las novedades que van trayendo y segundo, porque de verdad me han salvado la vida en la cocina en muchas ocasiones. Estos son mis favoritos: 

1. Relleno para fajitas

Pimiento rojo y verde, cebolla, pollo y sazonador para darle un toque picante. El relleno para fajitas congelado de Mercadona no tiene más misterio y hacerlo casero tampoco, pero es tan fácil abrir la bolsita y hacerlo, por no hablar de que no tienes que trocear, picar, ni contar con los ingredientes en la nevera, que es difícil no caer en la tentación de comprarlo "por si acaso". Lo malo de este relleno es que te obliga a tener en la despensa tortillas de trigo, pero que todos los males sean esos, qué queréis que os diga. 

2. Croquetas

Las croquetas congeladas de Mercadona no se pueden comparar con las de mi madre. Pero oye, están muy buenas. Sobre todo las de cocido y las de setas, mi tándem ganador. Con un golpe de freidora quedan perfectas y están buenísimas. También tienen buen nivel las croquetas de pollo y las de espinacas, aunque las consumo menos. 

3. San Jacobos

En concreto el paquete color negro con cuatro San Jacobos. Son pequeñitos y eso es genial porque entran perfectos en la freidora. Acompañados con una ensalada, tienes otra estupenda cena resuelta para las noches de pereza frente a la cocina.

4. Cebolla picada congelada

Considero la cebolla picada congelada mi mayor descubrimiento en la cocina. Sé que hay muchos detractores de este producto, porque picar un poco de cebolla para que sea el fondo de cualquier plato es de lo más sencillo, pero cuando no tienes mucho tiempo de cocinar o lo haces en contadas ocasiones, tener cebolla en casa puede ser un milagro. 

Eso no sucede si cuentas con una bolsa de cebolla picada en el congelador. Siempre a mano y ya cortada, lo que te evita llorar al picarla. Y no me vengáis con trucos para evitar las lágrimas. Los he probado todos y no me funciona ninguno. Palabrita.

También hay ajo y perejil picado, aunque como no suelo usarlos en mis platos y el ajo se conserva mucho mejor en el armario, no los uso. Pero conozco quien sí lo hace y está tan feliz como yo con mi cebolla picada congelada.    

5. Arroz negro con calamares

El arroz negro congelado de Mercadona queda tan resultón para un almuerzo, para llevarlo en el tupper, para un domingo de los que te quedas en casa quemando Netflix y solo paras a comer... Siempre queda al punto, la cantidad de tinta es perfecta, y los calamares son bastante abundantes. Además da para dos platos muy generosos o cuatro primeros muy correctos.

Si quieres mejorarlo aún más, acompáñalo con salsa alioli. Vas a flipar con el resultado. 

6. Salteado de gambas con ajetes tiernos y espárragos

Sencillo y rápido. Sin duda, es un buen plato que sirve tanto para cenar como para la hora del almuerzo. Personalmente, me gusta añadirle un par de huevos y hacerlos revueltos con el salteado, y otra opción es hacer una tortilla. Bien bueno que sale. 

7. Parrillada de verduras asadas

Otro de esos congelados de Mercadona perfecto para tener siempre porque te soluciona la guarnición de cualquier carne o pescado, y también se puede consumir como primer plato. Lo que no recomiendo es llevarlo en el tupper de un día para otro porque la textura que adquiere la verdura me resulta algo desagradable. Ahora, cuando las tomas al momento, son un 10 / 10.

8. Rabas empanadas

Si algo me gusta de las rabas congeladas de Mercadona es que se pueden hacer al horno. ¡Eso es maravilloso! Porque hay días en los que ponerme a freír me parece un rollo. 

Solo hay que cubrir la bandeja del horno con papel vegetal, colocar las rabas encima bien separadas y hornearlas unos 14 minutos. Cena lista sin esfuerzo, sin fritos y bien ricas que salen. 

9. Patatas y batatas para el horno

Están prefritas y ultracongeladas, pero lo genial es que están pensadas para prepararlas en el horno, así que no manchas absolutamente nada. Sobretodo con la patata frita, soy más partidaria de hacerla casera 100% pero si tienes una comida o cena con invitados, la guarnición son patatas o batatas, y ya tienes otras cuantas elaboraciones que preparar, estos congelados te salvan la vida, te ahorran mucho tiempo y, como decía, evitas ensuciar. Y el resultado, delicioso. 

10. Crocanrol de queso curado

crocanrol mercadona

crocanrol mercadona

Queso curado envuelto en una crujiente pasta de trigo. ¿Qué puede fallar? A la freidora cinco minutos y ya tienes un aperitivo perfecto y riquísimo, que además es genial para cuando vienen visitas a casa porque cada paquete trae unas 10-12 unidades. Consejo para sacarle más partido: acompañarlos con una mermelada de tomate o de pimientos en la que mojarlos. ¡Increíbles! 

11. Frutas congeladas

Tienen bolsitas con mango, fresas, arándanos, piña y frutas del bosque. Me parecen geniales para usar como decoración en los postres, para tomarlas con yogur o kéfir, para añadirlas en un cóctel o con una copa, o para hacer batidos fresquitos en verano. ¡Es que admiten muchísimos usos!

12. Mochis helados

Poco o nada tardé en añadirlos a mi cesta de la compra cuando los vi por primera vez en los frigoríficos de mi Mercadona de confianza. Tanto de mango como de coco, aunque los primeros son mis favoritos, sinceramente. Un postre resultón, fresquito y diferente. 

Estos son los congelados de Mercadona que me han salvado la vida en la cocina más de una vez. Que hay muchos más, correcto. Que tú, lector, tienes otros favoritos, me encantaría saberlo para, en mi próxima compra, hacerme con ellos y probarlos algún día.