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Actualidad gastronómica

Bricocinillias: Soporte para tablet

No sé vosotros, pero yo, cuando empecé con todo esto de la cocina, no existían todas estas nuevas teconologías de las que podemos disponer en la actualidad: móviles, smartphones, tablets… Como mucho, los más privilegiados tenían un televisor en la cocina. Por eso, cuando tiraba de recetas de libros para probar platos nuevos me conformaba con un simple soporte de oficina para sujetar el libro que estaba consultando y evitar así que se manchara de aceite o de cualquier otro alimento.

Pero como no, las cosas cambian. Los tiempos avanzan y a la que te descuidas ya te estás quedando anticuado. Intentas seguirle el ritmo a la tecnología y normalmente vas a trompicones porque es infinitamente más rápida que tú. Primero fueron los smartphones: una herramienta genial para consultar recetas rápidamente desde cualquier cocina. El inconveniente, a mi parecer, es que las pantallas son demasiado pequeñas (incluso en los actuales) y tienendo en cuenta los precios de venta, no está la cosa como para tenerlos rondando por la cocina y consultarlos con las manos llenas de lo que sea que estemos cocinando.

Luego le llegó el turno a las tablets. Entonces sí que empecé a verle más utilidad al artilugio. Las pantallas se asemejan mucho en tamaño a un libro y, al igual que los smartphones, te permiten consultar recetas muy rápidamente. Pero, el inconveniente de aparatito caro en entorno hostil seguía siendo el mismo! Así pues, decidida a no renunciar a una herramienta tan útil, me decidí a buscarle una solución al problema, y a poder ser, lo más barata posible.

En casa tenía algunas cosas que después de la última mudanza se quedaron sin colocar, y como prácticamente todas son cosas de Ikea, pensé que si estropeaba alguna tratando de conseguir una solución, no sería tan grave. Finalmente me decidí por la estantería Ribba, pues en realidad la venden precisamente como soporte para cuadros, fotos, etc.

Proceso

Lo primero era cortar la madera, pues el largo era excesivo para el uso que le iba a dar. Como no soy muy dada al bricolaje, no dispongo de herramientas más allá de un martillo y un destornillador, así que me fui a la ferretería más cercana y allí me cortaron la madera sin problemas. Para mi tablet de siete pulgadas me bastaba con una sección de 15cm de largo.

Como los materiales de Ikea no son de muy buena calidad, tuve que repasar un poco los cantos, pues el revestimiento quedó algo descantillado. No era nada muy trágico con que lo pude solucionar con una simple lima de uñas.

Para ocultar los laterales sin revestimiento pensé que lo más fácil era utilizar cinta aislante: es un material barato, sencillo de manipular y prácticamente todos lo hogares tienen algún rollo en casa. Con un poco de cuidado y pacienca fuí recubriendo todo el perímetro para conseguir un aspecto más homogéneo, poniendo especial atención en los remates de las esquinas.

Si sois habituales en esto de los DIY conoceréis el WashiTape, una solución mucho más estética aunque algo más cara. Esto ya va a gustos, está claro que materiales los hay a montones.

Resultado

Y nada más! Ya tenemos el soporte listo para usar. En vertical, en horizontal, en la cocina, en el comedor, como cargador, como lector… En realidad los usos que le podeis dar son infinitos. He estado pensando en añadirle un par de agujeros para poder colgarlo directamente en la pared, ¿qué os parece? ¿Os animais?