Mapa de la previsión del tiempo en España.

Mapa de la previsión del tiempo en España. Meteored

Ciencia

Los meteorólogos coinciden: el calor de hasta 40° seguirá en septiembre, pero las lluvias aumentarán a mediados de mes

AEMET avisa del inicio de septiembre: calor por encima de lo normal y más opciones de lluvia a mitad de mes.

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Las claves
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España sigue registrando temperaturas superiores a 40 ºC en septiembre, especialmente en el interior y sur del país.

AEMET prevé que el calor intenso se mantenga durante la primera quincena de septiembre, con temperaturas por encima de lo habitual.

Las lluvias se esperan escasas al inicio del mes, pero podrían aumentar a partir de la segunda quincena, especialmente en el Mediterráneo y Baleares.

El mar Mediterráneo, más caliente de lo normal, podría intensificar tormentas si coinciden condiciones adecuadas de inestabilidad.

Septiembre ha empezado sin intención de parecerse demasiado al otoño. Aunque el verano meteorológico terminó oficialmente el 31 de agosto, España sigue registrando temperaturas propias de plena canícula, con valores que han vuelto a superar los 40 ºC en diferentes puntos del país.

Los datos de AEMET muestran hasta qué punto se ha prolongado el episodio. Este domingo se alcanzaron 42,4 ºC en Andújar, 41,3 ºC en Montoro, 41,1 ºC en Cáseda y otros 41,1 ºC en Els Torms, registros extraordinariamente elevados para encontrarnos ya en septiembre.

Y el calor todavía no ha terminado. La última predicción semanal de la Agencia Estatal de Meteorología, elaborada para el periodo comprendido entre el 7 y el 27 de septiembre, mantiene una señal claramente cálida durante buena parte de las próximas semanas.

Entre el 7 y el 13, AEMET considera que lo más probable es que las temperaturas permanezcan claramente por encima de los valores habituales en la mayor parte de la Península. En amplias áreas del este, centro y sur se superarán los 36 ºC durante buena parte de la semana.

Los 40 ºC pueden seguir apareciendo especialmente en las zonas tradicionalmente más cálidas del interior y del sur, aunque su extensión variará de un día a otro. Lo importante es que el descenso térmico propio de septiembre todavía no se consolidará.

La predicción estacional apunta en la misma dirección. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, AEMET otorga una alta probabilidad de temperaturas dentro del tercil cálido en toda España, con una señal especialmente marcada en el norte, este peninsular, Baleares y Canarias.

Esto no significa que los tres meses vayan a ser continuamente calurosos. Habrá entradas de aire fresco y cambios bruscos, pero la temperatura media tiene muchas posibilidades de terminar por encima del periodo de referencia 1991-2020.

Aumenta la incertidumbre con las lluvias

Las precipitaciones dibujan una evolución bastante más interesante. Durante esta primera semana completa de septiembre, AEMET espera un panorama predominantemente seco. Las lluvias quedarán principalmente restringidas al extremo norte peninsular y al norte de las islas Canarias más montañosas, aunque no descarta algunas tormentas en zonas interiores, especialmente alrededor de sistemas montañosos.

La situación podría empezar a cambiar durante la semana siguiente, entre el 14 y el 20 de septiembre. Aquí AEMET introduce una diferencia importante respecto a los primeros días del mes. Las precipitaciones continuarían siendo escasas en el tercio norte, pero ya no puede descartarse que aparezcan en el resto de España.

Eso abre la puerta a que vaguadas, borrascas atlánticas o episodios de inestabilidad consigan penetrar con mayor facilidad sobre la Península conforme avance septiembre.

La Agencia insiste, no obstante, en que a esta distancia la incertidumbre es elevada y el escenario puede cambiar considerablemente con las próximas actualizaciones. No existe todavía base suficiente para anunciar una semana lluviosa en toda España ni para saber qué regiones recibirán las mayores cantidades.

El cambio encaja además con lo que ocurre climatológicamente durante septiembre. El chorro polar comienza progresivamente a desplazarse hacia latitudes más bajas y aumenta la posibilidad de que vaguadas y borrascas afecten a la Península después del dominio anticiclónico típico del verano.

En el Mediterráneo aparece además un ingrediente adicional. El mar llega al final del verano extraordinariamente caliente. Si durante las próximas semanas entra aire frío en altura, todo ese calor acumulado puede aportar humedad y energía a las tormentas, aumentando la intensidad de algunos episodios cuando coincidan las condiciones adecuadas.

Eso tampoco significa que un Mediterráneo caliente provoque automáticamente una DANA o lluvias torrenciales. Se necesitan otros elementos, como suficiente inestabilidad, una configuración favorable de los vientos y mecanismos que permitan al aire cálido y húmedo ascender.

AEMET observa precisamente para el conjunto de septiembre, octubre y noviembre una mayor probabilidad de precipitaciones dentro del tercil húmedo en el noroeste peninsular, la vertiente mediterránea y Baleares. Y añade un detalle especialmente relevante: dentro de ese trimestre, la anomalía positiva de lluvia sería mayor en la vertiente mediterránea durante septiembre.

Más adelante, entre el 21 y el 27, la incertidumbre aumenta todavía más. La señal disponible apunta a temperaturas ligeramente superiores a lo habitual en buena parte de España, mientras que en el sur peninsular podrían aparecer precipitaciones. Para el resto del país no existe de momento una tendencia suficientemente clara.

Septiembre puede acabar mostrando así sus dos caras. El calor veraniego seguirá dominando inicialmente, con máximas que todavía pueden rondar o superar los 40 ºC, pero conforme nos acerquemos a mediados de mes aumentarán las posibilidades de que la estabilidad empiece a romperse y las lluvias y tormentas ganen protagonismo en más zonas de España.

No será todavía una llegada definitiva del otoño. Más bien el comienzo de ese periodo de transición en el que una semana puede parecer julio y pocos días después una vaguada recordar que el verano empieza, lentamente, a quedarse atrás.