Dos cachorros

Dos cachorros iStock

Ciencia

Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a los dueños particulares que sus mascotas tengan crías

La normativa endurece el control sobre la reproducción de mascotas.

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Las claves

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La nueva Ley de Bienestar Animal prohíbe a particulares la cría de mascotas, salvo si están inscritos en el Registro de Criadores.

La normativa obliga a esterilizar a los gatos antes de los seis meses, salvo excepciones veterinarias o en programas oficiales de cría.

La venta de perros y gatos solo se permite a través de criadores registrados o protectoras, prohibiéndose su comercialización por internet o redes sociales.

Las sanciones por criar animales sin autorización pueden alcanzar hasta 50.000 euros, y la ley busca frenar el abandono y el mercado irregular.

Durante décadas, fue una estampa habitual en nuestro país: una mascota tenía cachorros en casa y sus dueños los ofrecían a familiares, amigos o vecinos, o incluso los vendían a través de anuncios improvisados.

Esta práctica, muy extendida y que en la mayoría de los casos se realizaba sin ánimo de lucro, ha llegado a su fin.

Con la plena aplicación de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, las reglas del juego han cambiado de forma drástica, endureciendo las normas sobre la reproducción de nuestros animales de compañía.

El objetivo principal de esta estricta normativa es frenar en seco la cría incontrolada, atajar el dramático problema del abandono y reducir el mercado irregular.

Para ello, el artículo 27 de la ley prohíbe expresamente la cría de mascotas a cualquier persona que no esté dada de alta en el Registro de Criadores de Animales de Compañía.

Tener una camada ha dejado de ser una decisión personal del propietario para convertirse en una actividad rigurosamente controlada y profesionalizada.

Esta medida afecta especialmente a perros, gatos y hurones, que son precisamente las especies que concentran el mayor número de abandonos en las protectoras españolas.

Multas de hasta 50.000 euros

A partir de ahora, la ley exige a los dueños tomar medidas activas para evitar la reproducción accidental de sus animales.

En el caso de los gatos, la norma da un paso más y es tajante: es obligatoria su esterilización antes de los seis meses de edad, salvo excepciones puntuales justificadas por un veterinario o si el felino forma parte de un programa de cría oficial.

Para perros y hurones, el dueño es el responsable legal de impedir cualquier cruce.

Para aquellos que deseen criar de forma legal, los requisitos se han endurecido. La inscripción en el Registro de Criadores obliga a demostrar conocimientos certificados sobre bienestar animal y a disponer de instalaciones adecuadas que garanticen la higiene, el espacio y la atención veterinaria.

Este sistema asegura la trazabilidad de cada cachorro desde su nacimiento.

Además, la ley prohíbe definitivamente la venta de perros y gatos por internet o redes sociales; solo pueden comercializarse a través de criadores registrados o cederse mediante protectoras con un contrato formal de adopción.

Si tu mascota tiene crías de forma accidental debes notificar de inmediato a las autoridades competentes y, bajo ningún concepto, esos cachorros podrán comercializarse ni regalarse al margen de los canales oficiales.

Saltarse esta prohibición sale muy caro. Criar animales sin estar inscrito en el registro oficial está tipificado como una infracción grave.

Las sanciones económicas previstas por la ley son muy severas y oscilan entre los 10.001 y los 50.000 euros.

Toda esta batería de medidas persigue una filosofía clara, alcanzar el llamado "sacrificio cero".

Los impulsores de la ley defienden que controlar quién puede criar, rastrear el origen mediante microchips obligatorios y regular en qué condiciones viven los animales, es la herramienta más eficaz para vaciar los centros municipales y evitar que las protectoras sigan colapsadas.