Dormir con perros aporta más sensación de seguridad.
La psicología dice que las personas que duermen con perros experimentan la mayor sensación de protección
La ciencia respalda que compartir el sueño con un perro puede aportar una mayor seguridad durante las noches.
Más información: La psicología sugiere que las personas comparten su cama con los gatos para cuidarlos como si fueran sus propios hijos.
Según un influyente estudio liderado por la Dra. Christy L. Hoffman en el Canisius College de Nueva York, las personas experimentan mayores niveles de protección y seguridad al dormir con sus perros, más incluso que con sus parejas en ocasiones.
El análisis en cuestión destaca que el instinto vigilante del perro se percibe física y psicológicamente como un escudo natural contra las amenazas externas durante la noche. Esto supone un gran beneficio que se traduce en una respuesta química inmediata dentro del organismo.
El contacto físico continuo con la mascota estimula la liberación de oxitocina, la hormona del apego y la calma, y a la vez reduce drásticamente los niveles de cortisol, responsables del estrés diario que puede suponer un gran problema para la salud en niveles altos.
Los psicólogos señalan que el entorno que se crea al dormir con un animal está libre de juicios y presiones sociales, lo que actúa a su vez como un ansiolítico natural que desconecta la mente de las responsabilidades cotidianas y facilita una conciliación del sueño guiada por la paz mental.
Mejora el descanso de los dos
Además, ese beneficio emocional no es solamente unidireccional, sino que consolida una auténtica protección de manada. Investigaciones publicadas en cabeceras especializadas como IVC Journal demuestran que los perros que poseen un fuerte vínculo de apego con sus dueños pueden entrar más rápido en la fase REM si duermen junto a ellos.
Por lo que, para el animal, también supone un descanso mayor y más rápido, puesto que la presencia de las personas de confianza ayudan a rebajar ese estado de alerta natural en los perros e intensifica la sensación de seguridad mutua, reforzando así el bienestar biológico.
Ahora bien, los especialistas en medicina del sueño advierten de que existe una clara contradicción en todo esto, y es que la presencia de mascotas en la cama puede provocar microdespertares debido a que los perros tienen ciclos de sueño fragmentados: se mueven sin parar, pueden roncar y su temperatura corporal es más elevada.
Aunque realmente los perros tienen esa magia para proporcionar seguridad y protección ante todo, también pueden llegar a generar molestias en el descanso debido a esos pequeños inconvenientes que destacan los expertos, aunque también es posible acostumbrarse a eso para que acabe no siendo ningún problema a largo plazo.
Si por lo que sea es una incomodidad que persiste, los profesionales recomiendan dormir de igual manera con nuestros perros en la misma habitación, pero en camas separadas.