María Pérez Espín, experta en nutrición.

María Pérez Espín, experta en nutrición. E.E.

Nutrición

María Espín, experta en nutrición: "Parece un bizcocho de nueces, pero es una receta sana con plátano y almendra"

El dulzor que aporta el plátano de forma natural evita la necesidad de usar azúcares refinados que afectarían a su calidad nutricional.

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Las claves

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María Pérez Espín propone un bizcocho saludable usando plátano maduro, avena y almendra, sin azúcar refinado ni mantequilla.

El dulzor del bizcocho proviene solo de los plátanos maduros, y la avena sustituye a la harina de trigo refinada, manteniendo la fibra.

La receta incluye yogur natural, huevos y frutos secos, aportando una alternativa más sana a la bollería, aunque sigue siendo un dulce energético.

El bizcocho es apto para aprovechar fruta madura y se recomienda consumirlo en porciones moderadas, teniendo en cuenta posibles alergias a sus ingredientes.

Los plátanos cubiertos de manchas oscuras suelen quedarse olvidados en el frutero. Aunque su aspecto no es el mejor, María Pérez Espín propone aprovecharlos en un bizcocho casero de plátano, avena y almendra recubierto de nueces.

La periodista, autora y creadora de contenido ha compartido la receta en Instagram. Aunque a primera vista recuerda a un bizcocho de nueces, el plátano maduro aporta buena parte del dulzor y la humedad de la masa.

La preparación lleva tres plátanos, dos huevos, 120 gramos de yogur natural, 60 gramos de almendra molida y 120 gramos de avena triturada. La canela de Ceilán, la levadura y las nueces completan la lista.

Espín lo presenta como un "bizcocho saludable con ingredientes naturales". La formulación necesita contexto. La receta mejora algunos aspectos de la bollería convencional, pero sigue siendo un dulce concentrado cuya ración y frecuencia también cuentan.

Al madurar, el plátano transforma buena parte de su almidón en azúcares como sacarosa, glucosa y fructosa. Por eso se vuelve más blando, aromático y dulce a medida que aparecen las manchas marrones en la piel.

Es precisamente ese dulzor natural el que permite preparar el bizcocho sin recurrir al azúcar refinado. Los plátanos maduros aportan por sí solos el sabor dulce que necesita la masa.

En una receta doméstica, la descripción más clara sería decir que no incorpora azúcar de mesa. La expresión "sin azúcares añadidos" tiene condiciones legales específicas y puede resultar discutible cuando se utiliza otro alimento precisamente por su capacidad para endulzar.

La piel muy oscura tampoco significa automáticamente que la fruta esté estropeada. El plátano puede aprovecharse mientras la pulpa conserve un olor normal y no presente moho, fermentación evidente o zonas deterioradas.

La avena ocupa el lugar que suele reservarse a la harina de trigo refinada. Si se muelen copos completos, se mantienen la fibra y el resto de componentes del grano, además de los hidratos de carbono y parte de su proteína.

La almendra molida da cuerpo y sabor, mientras las nueces aportan textura en la cobertura. Ambos frutos secos contienen grasas mayoritariamente insaturadas, pero también concentran energía y no convierten la receta en un bizcocho ligero.

Los huevos ayudan a unir la mezcla y a fijar su estructura durante el horneado. El yogur mantiene la humedad. Conviene elegirlo natural y sin azúcar añadido para no incorporar un dulzor extra que los plátanos ya proporcionan.

Cómo preparar el bizcocho paso a paso

El plátano, la avena, la almendra y las nueces hacen de este bizcocho una alternativa más interesante que buena parte de la bollería convencional. Sin embargo, sigue siendo una preparación dulce, por lo que es importante controlar la cantidad que se consume.

Espín comienza pelando los tres plátanos y aplastándolos hasta formar un puré. Después incorpora los dos huevos y el yogur. Los ingredientes húmedos deben quedar bien integrados antes de añadir la avena y la almendra.

A continuación agrega 60 gramos de almendra molida, 120 gramos de avena triturada, un poco de canela de Ceilán y una pizca de levadura. La masa debe quedar homogénea, sin restos secos en el fondo del bol.

La mezcla se vierte en un recipiente cubierto con papel de hornear y se decora con nueces. El molde tiene que ser apto para altas temperaturas y compatible con el horno o la freidora de aire utilizada.

En el horno, la creadora propone 180 grados durante 35 o 40 minutos. En la freidora de aire utiliza 160 grados durante 25 o 30 minutos. El tiempo puede variar según el aparato y la profundidad del molde.

Antes de retirarlo conviene comprobar que el centro está cuajado y que un palillo sale sin masa húmeda. Después necesita enfriarse. Cortarlo demasiado pronto puede romper la miga y dar una falsa impresión de falta de cocción.

La propuesta prescinde de mantequilla, azúcar de mesa y harina refinada de trigo. Eso modifica su composición respecto a muchos bizcochos tradicionales, pero no permite afirmar que tenga pocas calorías ni que pueda comerse sin medida.

En un solo molde se concentran tres plátanos, avena, almendra, huevos, yogur y nueces. Una porción moderada puede encajar en un desayuno o una merienda, dentro de una alimentación equilibrada durante el resto del día.

La receta contiene además huevo, leche, almendra y nueces. Las personas con alergias necesitan evitar esos ingredientes y no deberían sustituirlos de forma improvisada cuando existe un diagnóstico o una pauta médica.

Su mayor ventaja práctica quizá sea más sencilla. Permite aprovechar fruta madura y preparar un dulce en casa con una lista breve de ingredientes, sin recurrir al azúcar de mesa para conseguir sabor y una textura jugosa.