Imagen de stock de una mujer trabajando en la construcción.
Margarita, albañila: “Creen que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre cogiendo a su hijo”
La construcción busca relevo y mira a las mujeres: cada vez son más, pero siguen siendo minoría a pie de obra.
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Entrar en una obra sigue significando hacerlo en uno de los sectores más masculinizados del mercado laboral español. Cada vez trabajan más mujeres en la construcción, pero encontrarlas colocando ladrillos, realizando reformas o desempeñando otros oficios directamente a pie de obra continúa siendo poco habitual.
Margarita conoce esa realidad desde hace años. En 2018 dejó atrás empleos relacionados con la limpieza y la administración para comenzar a trabajar en la construcción. Lo que inicialmente suponía un cambio profesional terminó convirtiéndose en un oficio del que ahora muestra parte de su día a día en TikTok, a través de su perfil @margaritavidrialesa.
Una de las ideas contra las que más insiste es que trabajar de albañil depende fundamentalmente de disponer de una gran fuerza física. La experiencia, la técnica, la organización del trabajo y las herramientas utilizadas pueden resultar tan importantes como la capacidad para mover determinados pesos.
“Piensan que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre levantando a su hijo”, explicó Margarita a EL ESPAÑOL hablando de algunos de los comentarios que recibe por dedicarse a la construcción.
Su comparación pretende cuestionar precisamente la asociación automática entre fuerza y sexo que todavía rodea estos oficios. Margarita considera que la modernización de las herramientas y la maquinaria ha reducido además el esfuerzo necesario para realizar multitud de tareas que antiguamente dependían mucho más del trabajo manual.
“Cualquier oficio, con la maquinaria actual, puede ser realizado por cualquier persona”, señala. Su experiencia profesional le ha llevado incluso a convertirse en encargada después de varios años trabajando en el sector.
Los datos muestran que las mujeres están entrando progresivamente en la construcción, aunque todavía parten de cifras muy bajas. El Observatorio Industrial de la Construcción contabilizó 166.833 mujeres afiliadas a la Seguridad Social en el sector durante 2025, 6.545 más que un año antes.
Representaban ya el 11,5% de todas las personas afiliadas, la proporción más alta registrada desde 2014 y el sexto ejercicio consecutivo en el que aumentaba su presencia.
El avance resulta más evidente cuando se observa la evolución reciente que cuando se compara con los hombres. Casi nueve de cada diez trabajadores continúan siendo varones y la presencia femenina disminuye especialmente entre determinados oficios directamente vinculados con la ejecución de las obras.
Margarita asegura haberlo comprobado personalmente. Durante sus años trabajando en construcción ha encontrado mujeres en puestos técnicos, de dirección o relacionadas con la pintura, pero muchas menos realizando trabajos de albañilería.
Levantar 25 kilos no es una regla sencilla
La referencia de Margarita a los 25 kilos permite introducir además una cuestión importante sobre prevención de riesgos laborales. Levantar una carga determinada de forma puntual no equivale necesariamente a hacerlo decenas de veces durante una jornada de ocho horas.
Tampoco puede determinarse el riesgo observando únicamente el número que aparece en el saco. Importan la altura desde la que se recoge, la distancia respecto al cuerpo, el agarre, las posturas adoptadas, la frecuencia de los levantamientos y los desplazamientos realizados con la carga.
La legislación española parte precisamente de ese planteamiento. El Real Decreto 487/1997 obliga al empresario a evitar la manipulación manual de cargas siempre que sea posible mediante medidas organizativas o equipos mecánicos. Cuando no pueda evitarse, deberá evaluar el riesgo y reducirlo utilizando los medios adecuados.
La norma no establece actualmente una prohibición general según la cual todas las mujeres tengan vetado levantar una determinada cantidad de kilos.
Este punto resulta relevante porque Margarita ha explicado en otras entrevistas que existe una limitación específica para las trabajadoras. Sin embargo, la normativa vigente no fija un máximo universal de 20 kilos exclusivamente por ser mujer. La prevención moderna se basa en evaluar las características de la tarea y de la población que va a realizarla.
De hecho, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo actualizó en 2024 su Guía Técnica sobre Manipulación Manual de Cargas y eliminó el antiguo método único de evaluación, sustituyéndolo por distintos procedimientos que permiten estudiar situaciones laborales diferentes.
Reducir esas cargas tampoco es únicamente una cuestión de facilitar la incorporación femenina. Los trastornos musculoesqueléticos constituyen uno de los principales problemas de salud laboral tanto para hombres como para mujeres.
El INSST señala que los sobresfuerzos físicos originan el 29% de los accidentes de trabajo que terminan causando una baja en España, mientras los trastornos musculoesqueléticos representan el 78% de las enfermedades profesionales.