Damián, un albañil, durante su entrevista.

Damián, un albañil, durante su entrevista. @adriang.martin

Ciencia

Damián, albañil: "Este trabajo es muy peligroso y no siempre se cuenta. Puedes caer desde lo alto o herirte con una radial"

La experiencia ayuda a reducir riesgos, pero ninguna habilidad sustituye una barandilla segura, un andamio revisado o la herramienta adecuada.

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Las claves

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El trabajo de albañil implica numerosos riesgos, como caídas desde alturas, heridas por herramientas de corte y accidentes en obras en constante cambio.

El sector de la construcción presenta la mayor incidencia de accidentes laborales, con un aumento del 21,5% en los accidentes mortales durante 2025.

La normativa obliga a proteger huecos, andamios y zonas elevadas, priorizando las medidas colectivas como barandillas y redes antes que la protección individual.

La formación, el uso correcto de equipos y la coordinación entre trabajadores y empresas son esenciales para prevenir accidentes y garantizar la seguridad en obra.

En una obra, el riesgo puede aparecer en cualquier lugar. Un borde sin protección, un hueco abierto o una herramienta de corte convierten una tarea cotidiana en un accidente capaz de dejar lesiones graves en pocos segundos.

Damián lo explicó en un vídeo del canal de Adrián G. Martín sobre el trabajo de albañil en España. A la pregunta de si era un oficio peligroso, respondió que sí, sobre todo cuando faltan conocimientos o no se toman las precauciones adecuadas.

Entre los peligros citó los andamios, los trabajos en altura, los pozos, las piscinas en construcción y las máquinas de disco. "Son muchos detalles", señaló al describir todo lo que debe vigilarse durante una jornada.

También se detuvo en la amoladora angular, conocida habitualmente como radial. "Se te puede romper un disco y que se dispare", advirtió. La pérdida de control, el contacto con el disco o una proyección pueden causar heridas muy graves.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo mantienen a la construcción como el sector con mayor incidencia de accidentes durante la jornada, con 5.476 casos por cada 100.000 trabajadores entre julio de 2025 y junio de 2026.

La evolución de los accidentes mortales resulta todavía más preocupante. Durante 2025 bajaron en el conjunto del país, pero en la construcción aumentaron un 21,5%, con 29 fallecidos más que el año anterior.

El INSST considera las caídas de altura una de las principales causas de accidentes graves y mortales en las obras. El peligro aparece en cubiertas, forjados, andamios, escaleras, plataformas y bordes, pero también alrededor de huecos aparentemente pequeños.

La barandilla, antes que el trabajador

Damián menciona precisamente pozos y piscinas que todavía no están terminados. Un hueco sin cubrir o sin una barrera resistente puede quedar integrado en el paisaje hasta que un tropiezo, una distracción o un paso hacia atrás termina en caída.

La normativa española exige proteger plataformas, andamios, pasarelas, desniveles y aberturas cuando exista riesgo de caer desde más de dos metros. Las barandillas, redes y otras protecciones colectivas deben priorizarse frente a confiar únicamente en la reacción del trabajador.

Los trabajos en altura deben realizarse, en principio, con equipos diseñados para esa función. Cuando la protección colectiva no sea posible, hacen falta accesos seguros y sistemas anticaídas adecuados. Un arnés solo protege si está bien elegido, conectado y revisado.

Los andamios también necesitan inspecciones antes de ponerse en servicio, de forma periódica y después de cualquier modificación o episodio que pueda afectar a su estabilidad. La experiencia del trabajador no sustituye la revisión técnica de la estructura que lo sostiene.

La radial puede volverse contra quien la maneja

Además, hay que ser consciente de que una obra cambia cada día. Aparecen nuevos huecos, se mueven materiales o protecciones. Por eso, el plan de seguridad debe adaptarse a la evolución real de los trabajos y no quedarse como un documento ajeno a lo que ocurre.

La radial corta piedra, metal y otros materiales con enorme rapidez. Esa capacidad exige utilizar el disco adecuado para cada trabajo, el protector instalado y el mango auxiliar, además de sujetar correctamente la pieza y mantener alejadas a otras personas.

Damián lo expresa de forma sencilla. Antes de cortar hay que comprobar que nadie se encuentra delante. La trayectoria de posibles fragmentos y el movimiento de retroceso deben tenerse en cuenta incluso cuando la operación dura apenas unos segundos.

Un accidente investigado por el INSST muestra el riesgo. Un trabajador cortaba madera con una radial y un disco inadecuado cuando este chocó contra un nudo. La herramienta retrocedió bruscamente y el disco alcanzó su muñeca.

La investigación detectó además que no utilizaba el mango auxiliar y que la operación contradecía las instrucciones del fabricante. Una herramienta con marcado CE sigue siendo peligrosa cuando se emplea para una tarea no prevista o sin sus protecciones.

El Real Decreto sobre equipos de trabajo prohíbe usar una máquina en condiciones desaconsejadas por el fabricante. También exige conservar sus resguardos y formar a quienes la manejan. La rapidez nunca justifica improvisar un disco, retirar una protección o trabajar con una sola mano.

La seguridad no puede depender de tener suerte

Conocer el oficio ayuda a anticipar situaciones peligrosas, pero la prevención no puede descansar únicamente en la habilidad personal. La empresa debe evaluar cada tarea, proporcionar equipos adecuados y comprobar que las medidas se cumplen.

El orden también protege. Materiales mal almacenados, cables atravesando pasos, herramientas abandonadas o escombros junto a un borde aumentan la posibilidad de caída. Una obra limpia y con recorridos claros reduce riesgos antes de que aparezca una emergencia.

Cuando varias empresas y autónomos coinciden en el mismo espacio, la coordinación resulta esencial. Una grúa, una radial o un trabajo en altura pueden afectar a personas ajenas a esa tarea. Cada trabajador necesita saber qué ocurre alrededor y qué zonas permanecen restringidas.

La normativa permite paralizar un tajo o toda la obra cuando existe un riesgo grave e inminente. Detener el trabajo no representa un fracaso ni una pérdida de profesionalidad, sino la respuesta necesaria cuando las condiciones dejan de ser seguras.

Damián defiende un oficio que considera esencial y poco valorado para la responsabilidad que asume. Su testimonio muestra que construir bien exige mucho más que dominar el ladrillo o el cemento: también implica regresar a casa después de cada jornada.