Cucurella consuela a Messi

Cucurella consuela a Messi Reuters

Ciencia

Lara Ferreiro, psicóloga: "Messi podría tardar mucho tiempo en cicatrizar tras la derrota contra España en el Mundial"

La frustración, la rumiación y el posible cierre de una etapa ayudan a entender el peso emocional de la final perdida ante España.

Más información: Lara Ferreiro, psicóloga: "Ferran Torres no ha tenido una carrera lineal, ha superado críticas y sus goles transmiten orgullo"

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Las claves

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Messi terminó la final del Mundial llorando tras la derrota de Argentina ante España por 1-0, con gol de Ferran Torres en la prórroga.

La psicóloga Lara Ferreiro afirma que la derrota podría tardar mucho en cicatrizar para Messi, dada su edad y la posible despedida de los Mundiales.

Durante el partido, Messi mostró una evolución emocional, pasando de la confianza a la frustración y la protesta, reflejando la presión y el dolor de la situación.

Ferreiro considera que este tipo de derrota puede convertirse en un trauma deportivo, afectando la memoria emocional del deportista durante años, aunque no implique necesariamente una enfermedad psicológica.

Lionel Messi terminó la final llorando. España celebraba su segunda Copa del Mundo y el capitán argentino acababa de perder un partido que, por su edad y por todo lo que había en juego, difícilmente podía sentirse como una derrota más.

La Selección se impuso por 1-0 en la prórroga con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Argentina apenas pudo inquietar a su rival y no registró su primer remate hasta el tiempo extra.

Al día siguiente, Messi puso palabras a lo ocurrido. "El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida", escribió en sus redes sociales antes de reconocer el camino recorrido por Argentina y felicitar a España.

La psicóloga Lara Ferreiro explica que perder una final que quizá represente su última oportunidad de ganar otro Mundial puede convertirse en uno de los recuerdos más dolorosos de su carrera. "Es probable que esta derrota tarde mucho tiempo en cicatrizar", sostiene.

España controló el juego desde el inicio y consiguió reducir mucho la participación de Messi. Acostumbrado a intervenir en los momentos decisivos, el argentino pasó largos tramos lejos de las zonas donde suele marcar diferencias.

El análisis de la especialista parte de las imágenes y los comportamientos observados durante el encuentro. Ferreiro aprecia una evolución en su lenguaje corporal. De la confianza inicial pasó a la irritación, la ansiedad y la frustración.

Uno de los episodios más comentados llegó cuando pidió al árbitro que sancionara a Marc Cucurella después de que el futbolista español se tapara la boca al hablar. Messi protestó además varias decisiones importantes durante los momentos más tensos.

Ferreiro interpreta esa reacción como un "modo de supervivencia competitiva". Cuando un deportista siente que el partido se le escapa, puede aferrarse a cualquier posibilidad de cambiar el rumbo y recuperar la sensación de control.

En ese contexto, protestar al árbitro o intentar influir en sus decisiones no tienen por qué revelar mala fe. Simplemente, pueden reflejar frustración y la necesidad de encontrar una alternativa cuando el juego ya no ofrece respuestas.

Una derrota que dura

La psicóloga interpreta que su papel también cambió conforme avanzaba la final. Intentar sostener emocionalmente al grupo, sumó al desgaste de una noche en la que reaccionó más desde la emoción que desde la calma.

Una final concentra años de entrenamiento, expectativas y sacrificios en unas pocas horas. Para un deportista de élite, el resultado puede afectar a la manera de recordar toda una etapa, especialmente cuando no existe la certeza de disponer de otra oportunidad.

El consenso del Comité Olímpico Internacional sobre salud mental en deportistas de élite incluye el fracaso competitivo entre los factores que pueden relacionarse con síntomas depresivos. No obstante, distingue una reacción intensa puntual de un problema psicológico que requiera diagnóstico.

Sentir tristeza, llorar o repasar las jugadas durante los días posteriores es una respuesta esperable. La dificultad puede aparecer cuando el recuerdo ocupa demasiado espacio o mantiene al deportista atrapado en lo que habría ocurrido con una decisión diferente.

Un estudio publicado en Frontiers in Psychology evaluó a 157 deportistas y observó que quienes tenían más dificultades para dejar atrás un fallo y centrarse en la siguiente tarea también mostraban una mayor tendencia a rumiar sobre la competición.

Otros especialistas apuntan a que la autocompasión ayuda a recuperarse mejor de las emociones negativas. En el deporte, implica reconocer el dolor de una derrota sin convertirlo en una descalificación personal ni tratarse con una dureza que impida avanzar.

El apoyo del entorno, el descanso y el regreso progresivo a las rutinas también pueden ayudar. Cada deportista procesa la derrota de una forma distinta y no existe un calendario común para dejar atrás un acontecimiento de esta magnitud.

El peso de una posible despedida

Messi disputó la final con 39 años y se convirtió en el jugador de campo más veterano en participar en un partido por el título mundial. También fue el segundo futbolista de la historia que alcanzó tres finales, después del brasileño Cafú.

Esos datos explican parte de la carga emocional. Ferreiro considera que la posibilidad de estar viviendo su último Mundial pudo aumentar la presión. Una derrota pesa de otra manera cuando también puede cerrar una etapa.

El Consejo Superior de Deportes ha incluido los periodos anteriores y posteriores a la competición, los cambios de rendimiento y la retirada entre los momentos que deben estudiarse para mejorar la atención psicológica a los deportistas de alto nivel.

Las investigaciones sobre la transición fuera del deporte también señalan que el ajuste puede resultar más difícil cuando la identidad personal está muy unida a la carrera competitiva. Algo que ocurre en la trayectoria de Messi.

Ferreiro utiliza la expresión trauma deportivo para describir el peso que puede adquirir el recuerdo. "Un trauma deportivo no significa una enfermedad psicológica", aclara. Habla de una experiencia con una carga emocional capaz de acompañar al deportista durante años.

Cicatrizar tampoco implica borrar la final. El partido puede seguir presente, aunque con el tiempo deje de provocar la misma intensidad. La derrota acaba ocupando un lugar dentro de una carrera que también contiene títulos y éxitos como el del Mundial de 2022.

El mensaje publicado por Messi ya reunía dolor y perspectiva. Reconoció la herida, valoró que Argentina hubiera llegado a dos finales consecutivas, agradeció el apoyo de su país y felicitó a la Selección española.