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Ciencia

Los psicólogos coinciden: "El mito de que todos necesitamos dormir 8 horas nos está haciendo mucho daño"

El cerebro divide en dos las fases de reparación y la más importante ocurre en las dos últimas horas del sueño.

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Las claves

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El mito de que todos deben dormir ocho horas perjudica el descanso y genera ansiedad, según psicólogos.

La cantidad de sueño necesaria varía según la genética individual y no debe imponerse un número fijo de horas.

Asociar la cama con actividades como mirar el móvil o leer puede dificultar el sueño y aumentar el estado de alerta.

La calidad del sueño y cómo se siente la persona al despertar son mejores indicadores de descanso que el reloj.

El despertarse a mitad de la noche, y calcular las horas que aún quedan para despertarse es un comportamiento que desencadena un estado de alerta. Este patrón está directamente ligado con la presión psicológica por cumplir uno de los mitos más perjudiciales. La imposición de que todos debemos dormir ocho horas exactas.

"Lo quiero desmentir, porque realmente nos hace mucho daño", así lo afirma Nuria Roure, psicóloga española especializada en sueño desde el proyecto Aprendemos juntos . Y es que la necesidad de descanso tiene una base genética, que varía según el individuo.

Por lo tanto, obligarse a permanecer en la cama ocho horas cuando el cuerpo, biológicamente, necesita siete "lo único que se hace es generar ansiedad", destaca. Y este estado de nerviosismo se traduce en una alerta, que impide poder conciliar el sueño.

Mujer durmiendo usando un reloj inteligente

Mujer durmiendo usando un reloj inteligente Istock

Otro error es irse a la cama antes de lo necesario, muchas veces calculando el tiempo para conciliar el sueño "Cuanto más lo buscamos, menos lo encontramos", recalca la experta.

Para combatir el aburrimiento o frustración en estos momentos, se opta por mirar el teléfono, leer, o incluso escuchar podcasts, ya que si nos quedamos quietos, la mente no cesa. Todo esto tiene una consecuencia nefasta.

Tal y como recalca Roure, nuestro cerebro termina asociando la cama con un lugar de actividad, alerta y ansiedad. En lugar de un espacio para el descanso.

Para evitar estos problemas es fundamental que cada persona haga un proceso de reflexión interna, descubriendo las horas de sueño que necesita realmente, lo más importante es que esas horas sean de calidad. Y el verdadero medidor no es el reloj, sino cómo se siente uno mismo.

El descanso debe ser continuado, además la velocidad en la conciliación es un buen indicador (unos 15 o 20 minutos), otros síntomas se dan al mantener la energía, la memoria, o incluso la concentración.

En cuanto al error más recurrente, la experta destaca el mismo acto de empezar a preocuparse en exceso. Mirar constantemente el reloj, y anticipar el cansancio que se tendrá al día siguiente.

Una de las curiosidades más importantes es cómo el cuerpo es capaz de dividir las tareas de reparación durante la noche, posicionándose como esenciales las dos últimas horas.

En la primera mitad, nuestro organismo repara exclusivamente la parte física, mientras que en la segunda lo hace la cognitiva y el estado emocional. Saltarse este último proceso genera una factura de alto precio dañando la capacidad de concentración, atención y estado emocional.

Desde Conectia Psicología corroboran esta teoría estableciendo las horas recomendadas para cada rango de edad. Por ejemplo los adultos de 18 a 25 años deberían dormir entre 7 y 9 horas aunque es aceptable desde las 6 hasta las 11 horas.

Por el contrario que aquellos de 26 a 64, su recomendación es la misma, pero se acepta dormir hasta 10 horas. Para los mayores de 65 años, para los que se sugiere que sea entre siete y ocho horas, aunque es válido de cinco a nueve horas, pero todo dependerá de cada individuo en concreto.