Sierra de Cazorla.

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Ciencia

El parque natural español ideal para recorrer a pie: 210.000 hectáreas de naturaleza protegida con ciervos y gamos

Con casi 210.000 hectáreas protegidas, es el mayor espacio natural de España y uno de los grandes refugios del bosque mediterráneo del sur peninsular.

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Las claves

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El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas es el espacio protegido más extenso de España, con cerca de 210.000 hectáreas de naturaleza.

El parque ofrece una gran variedad de rutas y paisajes, desde travesías de montaña hasta paseos junto a ríos, embalses y aldeas escondidas.

La fauna autóctona, como ciervos, gamos, muflones y cabras monteses, es uno de los principales atractivos para los visitantes.

Declarado Reserva de la Biosfera en 1983, el parque alberga una rica biodiversidad y una profunda memoria rural marcada por la historia de sus pobladores.

El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas no se visita como un parque cualquiera. En Jaén, este espacio juega en otra escala: casi 210.000 hectáreas de sierras, bosques, ríos, embalses y fauna salvaje.

La cifra no es un simple reclamo turístico. Jaén Paraíso Interior lo presenta como el espacio protegido más extenso de España, con una superficie similar a la provincia de Vizcaya y una enorme variedad de paisajes.

Esa amplitud explica por qué aquí la escapada no se agota en un mirador. El parque permite pasar de rutas suaves junto al agua a travesías de montaña, aldeas escondidas, pinares densos y campos altos como Hernán Perea.

El agua es una de sus grandes claves. Ríos, arroyos, cascadas y embalses moldean el paisaje, con el Guadalquivir y el Segura como arterias principales de un territorio donde la montaña se entiende también por sus nacimientos.

Esa mezcla de agua y bosque convierte el parque en uno de los grandes refugios naturales del sur peninsular. No hablamos solo de senderismo, sino de una inmersión completa en el monte mediterráneo mejor conservado.

Rutas para todas las edades

La fauna refuerza mucho el gancho. En zonas como el Collado del Almendral, la Junta de Andalucía destaca la posibilidad de observar ciervos, gamos, muflones y cabras monteses en semilibertad, caminando en silencio.

Esa presencia de grandes ungulados forma parte de la identidad del parque. Ver ciervos o gamos entre los pinares no es un detalle anecdótico, sino una de las experiencias que más recuerdan quienes recorren estas sierras.

Cabe destacar la historia humana del territorio: expropiaciones, antiguos poblados, el embalse del Tranco y generaciones que tuvieron que abandonar aldeas serranas durante el siglo XX.

Por eso Cazorla, Segura y Las Villas no funciona solo como postal natural. Tiene una capa de memoria muy marcada, con aldeas que hablan de despoblación, aprovechamientos forestales, caza, agua y adaptación al medio.

La protección del espacio también va más allá del parque natural. El Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que la zona fue declarada Reserva de la Biosfera en abril de 1983, con 210.116 hectáreas reconocidas.

Ese reconocimiento ayuda a entender su valor ecológico. La combinación de sierras, valles, pinares, cursos de agua y fauna convierte el parque en un territorio de biodiversidad enorme, pero también en un paisaje muy sensible.

Su mayor virtud es que se adapta a muchos ritmos. Puede recorrerse con rutas largas de montaña, paseos familiares, miradores, navegación en el Tranco o visitas a pueblos como Cazorla, Hornos o Segura de la Sierra.

Cazorla, Segura y Las Villas destaca porque resume una idea muy poderosa de naturaleza española. No es solo un parque para caminar: es un territorio inmenso donde la sierra, la fauna y la memoria rural siguen marcando el paisaje.