Túnel subterráneo.
Asia central entra en la guerra de los minerales críticos con un hallazgo millonario que puede cambiar la geopolítica actual
Kazajistán presume de un megadepósito en Karaganda y mete a Asia central en la carrera global por las tierras raras.
Más información: Asia cambia de estrategia: produce menos combustible en plena crisis del petróleo y agrava la tensión sobre el diésel
Asia central quiere dejar de ser solo una pieza de paso entre Rusia, China y Europa para convertirse en uno de los nuevos nodos de la batalla global por los minerales críticos. El movimiento más llamativo lo ha protagonizado Kazajistán, que anunció el descubrimiento de un gran depósito de tierras raras en la región de Karaganda, en el emplazamiento de Zhana Kazakhstan.
La estimación oficial hablaba de más de 20 millones de toneladas métricas de recursos potenciales, con una concentración media de unas 700 gramos por tonelada y presencia de neodimio, cerio, lantano e itrio. Si esa magnitud se consolida, el país podría situarse justo por detrás de China y Brasil en reservas de este tipo.
La cifra importa mucho porque cambia por completo la escala del papel kazajo en el mapa mundial de las tierras raras. No estamos hablando de un hallazgo geológico curioso ni de una promesa menor, sino de un recurso con capacidad para alterar la posición de un país que hasta ahora no figuraba siquiera en el inventario de grandes depósitos de tierras raras del USGS.
Esa ausencia previa es precisamente lo que vuelve más llamativo el salto: Kazajistán pasa, al menos sobre el papel, de ser un actor periférico a una posible potencia mineral de primer orden. El hallazgo llega, además, en el peor momento posible para el viejo equilibrio mundial.
Las tierras raras y otros minerales críticos son esenciales para imanes permanentes, coches eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada y defensa. Y por eso Estados Unidos y la Unión Europea llevan meses acelerando pactos para recortar dependencias estratégicas.
Ya hay movimientos diplomáticos
De hecho, Washington y Bruselas firmaron un memorando de entendimiento para profundizar su cooperación en minerales críticos y construir cadenas de suministro menos concentradas y menos expuestas a China.
Asia central encaja perfectamente en ese nuevo tablero. No solo por Kazajistán, sino porque la región en conjunto lleva meses ganando peso como reserva potencial de uranio, cobre, litio, tungsteno, oro y otros minerales estratégicos.
La OCDE lo resumió de forma bastante clara en marzo y abril de 2026: el potencial de minerales críticos de Asia central es significativo, pero sigue en gran parte infraexplotado, y puede convertirse en una pieza importante para la seguridad de suministro de economías que buscan electrificación y autonomía industrial.
Ese interés ya se está traduciendo en movimientos diplomáticos concretos. Estados Unidos y Uzbekistán firmaron un acuerdo estratégico sobre minerales críticos para impulsar inversión en exploración, extracción y procesado, con la creación de una empresa conjunta de inversión para futuros proyectos e infraestructuras asociadas.