Mario Picazo.

Mario Picazo. E.E.

Ciencia

Los meteorólogos lo confirman: España debe prepararse para un otoño más húmedo de lo normal si sucede esto

El otoño apunta a ser cálido y con más potencial de episodios lluviosos, especialmente si las borrascas atlánticas bajan de latitud.

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Las claves
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La AEMET advierte de un aumento en la probabilidad de lluvias por encima de lo habitual en el noroeste, la vertiente mediterránea y Baleares para el otoño de 2026.

El fortalecimiento del fenómeno El Niño podría reorganizar la circulación atmosférica y aumentar las lluvias en España, especialmente si la NAO se vuelve negativa.

El mar Mediterráneo, más cálido de lo normal, puede amplificar episodios de lluvias intensas si coinciden condiciones atmosféricas favorables como una DANA o vientos de levante.

Las previsiones apuntan a un otoño más cálido de lo habitual en toda España, incluso en caso de que se produzcan lluvias intensas.

El caluroso verano de 2026 llega a su fin. Frente a él, el otoño se aproxima con varias señales que invitan a mirar al cielo con atención. La AEMET advierte de más probabilidades de precipitaciones por encima de lo habitual en el noroeste peninsular, la vertiente mediterránea y Baleares.

En un análisis publicado en X, el meteorólogo Mario Picazo vincula esa posibilidad al fortalecimiento de El Niño. "El impacto dependerá mucho de cómo El Niño reorganice la circulación atmosférica del hemisferio norte", explica antes de detenerse en el Atlántico.

Las posibilidades de un otoño lluvioso aumentarían si las borrascas descendieran de latitud y alcanzaran la Península con frecuencia. Picazo vincula ese escenario a fases negativas de la Oscilación del Atlántico Norte, conocida como NAO.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene en su boletín del 10 de septiembre más de un 90% de probabilidades de un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.

Para octubre-diciembre, sitúa en el 75% la probabilidad de superar la intensidad de los episodios registrados desde 1950 según el índice oceánico RONI. Una cifra todavía mayor que la que lanzaba Picazo en la popular red social.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también prevé que el fenómeno siga intensificándose. Su actualización de comienzos de septiembre señala una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027.

El calentamiento del Pacífico modifica las zonas donde se concentra la lluvia tropical. Esos cambios pueden generar ondas de Rossby, ondulaciones atmosféricas que se propagan a miles de kilómetros e influyen en los vientos que guían las borrascas.

Qué tendría que cambiar sobre el Atlántico

Durante una NAO negativa se debilita la diferencia de presión entre el entorno de Islandia y las Azores. El chorro polar puede desplazarse hacia el sur y facilitar la llegada de frentes al oeste, centro y sur peninsular.

"No significa que El Niño garantice una NAO negativa", advierte Picazo. La relación con Europa varía entre episodios, como recuerda el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), y suele hacerse más evidente durante el invierno.

Si predomina una NAO positiva, las borrascas suelen circular más al norte. Buena parte de España podría quedar bajo condiciones más estables y secas. La intensidad de El Niño, por sí sola, no permite resolver cuál de esos patrones dominará.

El pronóstico abarca septiembre, octubre y noviembre, con referencia al periodo 1991-2020. La tendencia húmeda destaca en septiembre en la vertiente mediterránea y durante el resto del trimestre en el noroeste.

En el resto de España no aparece una preferencia clara entre los escenarios seco, normal y húmedo. Canarias presenta incluso una mayor probabilidad de precipitaciones inferiores a las habituales durante el conjunto del trimestre.

En cambio, la previsión térmica es más uniforme. El escenario cálido domina en toda España, con mayor intensidad en el norte y el este peninsular, Baleares y Canarias. Un otoño húmedo puede ser también más cálido de lo habitual.

El Mediterráneo puede intensificar las lluvias

En la fachada mediterránea, Picazo se fija en el calor acumulado por el mar. El agua cálida puede aportar más vapor a la atmósfera cuando las condiciones favorecen la evaporación y los vientos transportan esa humedad hacia tierra.

"Un Mediterráneo muy cálido no provoca por sí solo una DANA ni una tormenta torrencial", subraya. Para que esa humedad termine en precipitaciones intensas deben coincidir inestabilidad y mecanismos que hagan ascender el aire, como el encuentro de vientos o el relieve.

Una DANA o una vaguada pueden favorecer esa situación. Si además sopla levante de forma persistente, el flujo marítimo mantiene el aporte de humedad. El mar cálido actúa entonces como amplificador de unas condiciones atmosféricas favorables para la lluvia.

Un estudio de 2026 en Weather and Climate Extremes analizó la DANA de Valencia de 2024. Sus simulaciones encontraron que las aguas anormalmente cálidas del Mediterráneo y del Atlántico Norte contribuyeron a intensificar las precipitaciones.

Otra investigación de 2026, publicada en Hydrology and Earth System Sciences, simuló episodios en el sur de Italia. Un Mediterráneo más cálido podía convertir lluvias moderadas en episodios intensos sobre tierra, sin aumentar necesariamente los máximos de los eventos más extremos.

Estos resultados ayudan a comprender el mecanismo. El propio Picazo lo resume así: "Esa combinación puede aumentar la probabilidad de extremos cuando la configuración atmosférica sea favorable". Aunque aumenta la probabilidad, más humedad disponible no implica necesariamente más días de lluvia.

Mientras El Niño sigue fortaleciéndose, la atención en España estará en las borrascas y en los avisos locales. Las previsiones de corto plazo permitirán concretar dónde y cuándo puede producirse un episodio que requiera especial precaución.