Un perro.

Un perro. Istock

Ciencia

El estudio que explica qué ven los perros cuando enciendes la televisión: el 45% responde a ladridos y aullidos

El sonido influye tanto como la imagen en los perros, condicionando su reacción emocional frente a la televisión en función de su carácter.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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Los perros ven la televisión de forma diferente a los humanos, distinguiendo principalmente tonos azules y amarillos y reaccionando ante movimientos marcados y sonidos específicos.

Solo prestan atención a la pantalla en ráfagas cortas, alrededor del 10,8% del tiempo, y responden sobre todo a estímulos concretos como la aparición de otros animales.

Cerca del 45% de los perros reacciona con ladridos o aullidos al ver a otros perros en la televisión, y los sonidos como ladridos o ruidos de presas generan respuestas más intensas.

El interés y la reacción ante la televisión dependen de factores como la personalidad, la morfología y el tipo de contenido, existiendo canales específicos para perros que pueden ayudar a relajarlos si pasan tiempo solos.

Encender la televisión cuando un perro está en casa puede parecer un gesto trivial, pero detrás de esa escena cotidiana hay todo un campo de estudio científico. La forma en que los canes perciben las imágenes dista bastante de la experiencia humana.

La principal diferencia está en su sistema visual. Los perros distinguen menos colores y su mundo se mueve entre tonos azules y amarillos. Además, procesan el movimiento de manera distinta, lo que condiciona completamente su forma de "ver" la pantalla.

Por este motivo, los contenidos diseñados específicamente para ellos utilizan imágenes simples, movimientos muy marcados y paletas cromáticas adaptadas. Incluso tecnologías como la inteligencia artificial comienzan a emplearse para crear estímulos visuales pensados para relajar o activar a los animales.

Ahora bien, ¿realmente prestan atención a lo que ocurre en la televisión? La evidencia científica apunta a que sí, pero de forma muy limitada. Investigaciones de las universidades de Glasgow y Queen’s de Belfast revelan que su atención es intermitente.

En concreto, los perros observan la pantalla en ráfagas de apenas unos segundos y solo durante un 10,8% del tiempo disponible. Es decir, no siguen una narrativa como lo haría una persona, sino que reaccionan a estímulos concretos.

Prefieren ver otros perros

Aun así, lo que ven no les resulta indiferente. Un estudio de la Universidad de Auburn indica que los perros pueden interpretar las imágenes como elementos reales, integrándolos en un entorno con significado propio.

El interés aumenta especialmente cuando aparecen otros animales. Cerca del 45% de los perros reaccionan con ladridos o aullidos ante la presencia de otros canes en pantalla, un fenómeno que algunos expertos comparan con una especie de "telenovela" para ellos.

Los contenidos con movimiento constante y la aparición de animales como pájaros o ardillas también captan su atención. Además, los perros de trabajo, como pastores o cazadores, suelen mostrarse más atentos que otros.

El sonido juega un papel clave en esta experiencia. Ladridos, aullidos o ruidos asociados a presas generan respuestas más intensas, mientras que los sonidos suaves resultan más atractivos y relajantes. En cambio, los ruidos fuertes pueden provocar estrés o alerta.

También influyen factores como la personalidad o la morfología. Los perros más excitables tienden a seguir los objetos en pantalla, mientras que los más miedosos reaccionan sobre todo a estímulos sonoros. Incluso la forma del hocico afecta a su capacidad visual.

En este contexto han surgido canales diseñados específicamente para perros, como DOGTV. Estudios como el de la Universidad de Purdue sugieren que estos contenidos pueden favorecer estados de relajación, especialmente en animales que pasan tiempo solos.

Sin embargo, los expertos recomiendan cautela. La televisión no mantiene su atención de forma constante y, en muchos casos, su utilidad responde más a la necesidad humana de sentir que el animal está acompañado que a un beneficio real continuo.