Se trata de una de las pocas cascadas de Europa que desemboca directamente en el mar.

Se trata de una de las pocas cascadas de Europa que desemboca directamente en el mar. Wikipedia

Ciencia

La cascada española que es la única que cae directamente al mar: su secreto está en las rocas de granito que la rodean

El origen del salto de agua no se encuentra tanto en la erosión diferencial de dos litologías que están en contacto, sino en el término del recorrido del río.

Más información: Cambia el 'cinturón verde' del planeta: la vegetación se desplaza de forma inesperada y redibuja el mapa de la vida

P. G. Santos
Publicada

Las claves

La cascada del Ézaro, en Dumbría (Galicia), es la única en Europa que desemboca directamente en el mar.

Esta cascada, formada por el río Jallas, supera los obstáculos de las rocas de granito del monte Pindo y alcanza unos 40 metros de altura.

El caudal de la cascada está controlado por cuatro embalses, pero puede aumentar tras fuertes precipitaciones.

El acceso a la cascada es sencillo y cuenta con un mirador cercano que ofrece vistas al monte Pindo, además de iluminación nocturna en ciertas épocas del año.

La grandeza del patrimonio natural de España prima por encima de los del resto de países. La UNESCO, de hecho, le ha otorgado el privilegio de ser el segundo con más geoparques mundiales. Por ello visitar nuestro país es una forma innegable de entrar en contacto con la naturaleza.

En la época primaveral es habitual que este contacto se produzca sobre todo a través de las playas, pero no es el único espacio en el que poder disfrutar de un plan acuático sin tener que poner un pie en la costa. Las cascadas, por ejemplo, ofrecen esta posibilidad y no tienen tanta afluencia.

Una de las más espectaculares, la cascada del Ézaro, que se encuentra en el municipio gallego de Dumbría y de la que se puede visitar a lo largo de todo el año porque, desde hace aproximadamente siete años, cuenta con un caudal mínimo ecológico.

Se trata de una cascada que forma el río Jallas en su desembocadura al mar; en concreto, en sus últimos dos kilómetros el río se ve obligado a superar el obstáculo que supone el granito del monte Pindo.

El resultado, por estas rocas de granito que la rodean, es una cascada de unos 40 metros de altura en cuya base se han formado pilancones, marmitas de gigante y otras formas de erosión típicas del modelado fluvial sobre rocas graníticas.

En esta ocasión, el origen del salto de agua no se encuentra tanto en la erosión diferencial de dos litologías que están en contacto, sino en el término del recorrido del río. Además, es la única cascada de Europa que desemboca directamente en el mar.

El cauce del río Jallas es retenido por hasta cuatro embalses distintos antes de que se llegue a la cascada, que deriva en una bahía y, a su vez, desagua en el arenal del Ézaro, situado muy cerca del cabo Finisterre.

Estos embalses hacen que el caudal esté normalmente controlado, pero en determinadas ocasiones el agua se puede atisvar incluso a gran distancia debido a las precipitaciones.

Para llegar a ella es muy sencillo, ya que tiene comunicación con las principales ciudades gallegas mediante buenas carreteras. También hay autobuses con los que acudir hasta el pueblo de Ézaro, que cuenta con una población aproximada de 600 habitantes.

Muy cerca de la cascada del Ézaro está situado también el mirador del mismo nombre, que ofrece unas vistas espectaculares al monte Pindo. Otra de sus particularidades es que en algunas épocas del año el salto y la cascada se iluminan durante la noche.