Un lince con un cachorro.
Un juzgado lo confirma: un cazador es condenado a pagar 100.800 euros por abatir a un lince ibérico protegido
Siete años después, el Juzgado de lo Penal ha dictado la sentencia sobre un vecino que disparó sin cuidado.
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El Juzgado de lo Penal nº 3 de Toledo ha dictado finalmente sentencia sobre uno de los casos de furtivismo más dolorosos de la última década.
El acusado, un cazador que abatió al lince ibérico "Nenúfar" en 2019, ha sido condenado a pagar una indemnización de 100.800 euros.
Esta cifra récord busca resarcir el daño causado al programa de recuperación de la especie, valorando no solo la vida del animal, sino la inversión pública y científica que conlleva cada ejemplar. Además de la indemnización, la sentencia impone:
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Una multa económica adicional de 1.440 euros.
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La inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de cazar durante tres años.
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El pago de las costas judiciales, incluyendo las de las acusaciones populares (WWF y SEO/BirdLife).
El juez ha considerado probado que el acusado disparó a quemarropa, a pesar de que Nenúfar portaba un collar de geolocalización perfectamente visible y de que la caza estaba prohibida en ese periodo (veda).
El rastro del GPS
El caso, que se remonta a junio de 2019 en Menasalbas (Toledo), pudo resolverse gracias a la tecnología. Nenúfar formaba parte del proyecto Life Iberlince y portaba un collar GPS que emitió una "señal de mortalidad" poco después del disparo.
La complejidad de la investigación balística y las versiones contradictorias del acusado retrasaron la sentencia casi siete años, pero la firmeza de las pruebas, que vinculaban la munición con el arma del cazador, ha sido determinante para la condena final.
Una tragedia que fue más allá de una sola vida
Lo que hace este caso especialmente desgarrador es el impacto colateral en la biodiversidad. En el momento de su muerte, Nenúfar era una madre joven con una camada de cuatro cachorros que dependían totalmente de ella para sobrevivir:
Días después del suceso, los agentes hallaron el cuerpo de uno de los cachorros, fallecido por falta de alimento. Los otros tres linces nunca pudieron ser localizados. Dada su corta edad, los expertos confirmaron que sus probabilidades de supervivencia sin su madre eran nulas.
Por ello, aunque la condena es histórica en lo económico, asociaciones conservacionistas como WWF la consideran "agridulce". Critican que tres años de inhabilitación para cazar es una pena insuficiente para alguien que, de un solo disparo, eliminó no solo a una hembra clave, sino a toda una generación de linces en los Montes de Toledo.
Un precedente para el futuro
Este fallo judicial marca un antes y un después en la protección de la fauna protegida en España. Al valorar a un lince en más de 100.000 euros, la justicia reconoce que matar a una especie en peligro es un ataque contra el patrimonio de todos.
Nenúfar se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el furtivismo. Su historia nos recuerda que, mientras el lince ibérico lucha por recuperar su territorio, la ley debe ser el escudo que castigue con dureza a quienes intenten frenar su regreso.